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subastaron una serie de cartas a una novia de la secundaria en 670 mil dólares



Una colección de cartas personales conmovedoras y en ocasiones proféticas escritas por un joven Bob Dylan a una novia de secundaria fue vendida en subasta a una conocida librería portuguesa por casi 670.000 dólares.

La Livraria Lello en Porto, que se promueve como la «Librería más Hermosa del Mundo», planea mantener el archivo de 42 cartas manuscritas con un total de 150 páginas completo y disponible para los fanáticos de Dylan y estudiosos, comunicó la casa de subastas RR Auction.
Dylan, oriundo de Hibbing, Minnesota, le escribió las cartas a Barbara Ann Hewitt entre 1957 y 1959 cuando aún era conocido como Bob Zimmerman. Las misivas ofrecen una mirada a un período de su vida del que no se conoce mucho.

Las cartas del joven Dylan estaban destinadas a Barbara Ann Hewitt entre 1957 y 1959 cuando aún era conocido como Bob Zimmerman. Foto AP

Sorprendentemente, en algunas cartas Bob Dylan escribe sobre cambiarse el nombre y vender millones de discos. Décadas más tarde, Dylan, que ahora tiene 81 años y ganó el Premio Nobel de Literatura en el 2016, lleva vendidos unos 125 millones de discos.
El joven músico expresa su cariño por Hewitt, la invita a un concierto de Buddy Holly, incluye fragmentos de poesía y habla del tipo de cosas que han ocupado las mentes de adolescentes durante generaciones, como autos, ropa y música.

Una de las cartas subastadas. Foto AP

La hija de Hewitt encontró las cartas tras la muerte de su madre en el 2020. Los sobres originales con la caligrafía de Dylan fueron enviados a la nueva casa de la familia Hewitt en New Brighton, un suburbio de Minneapolis-St. Paul.
Varios otros objetos de Dylan fueron subastados también, incluyendo un archivo de 24 Poemas sin Título escritos cuando él asistió a la Universidad de Minnesota, que se vendió por casi 250.000 dólares; y otra de las fotografías más viejas firmadas por Dylan, que consiguió casi 24.000.
Supermarket Dylan

Las cartas exhibidas antes de la subasta. Foto AP

​El verbo vender está cada vez más asociado y ramificado a un Dylan como marca registrada y objeto de consumo (cool) que viene de lanzar un libro, está punto de seguir exprimiendo sus archivos -llega el bootleg series de Time Out Of Mind-, expone y vende cuadros, inaugura su propio Museo (el Dylan Center, en Tulsa), vende whisky, pandemia mediante sigue en su Gira Interminable, se embolsa 300 millones de dólares por su catálogo y es pionero en situar a la canción (grabada) como una obra de arte, igual que un Picasso, un Santoro o un Pollock colgados en museos.
La canción como obra de arte
​Una versión de Blowin’ in the Wind, el himno folk de Bob Dylan, grabada de nuevo en 2021 y editada en un único ejemplar en una nueva tecnología de audio (Ionic Disc) que supera los mayores logros de la alta fidelidad, se subastó en septiembre en 1.482.000 libras esterlinas (casi 1,8 millón de dólares) en la Christie’s de Londres.

Así luce esta versión de «Blowin’ in the wind» subastada por Christie’s.

Seis décadas después, el simple que podía comprarse por poco más de un dólar -lo grabó el 9 de julio de 1962- se subastó en Christie’s Londres con un precio récord. Pero no se trata del acetato original ni de un objeto de memorabilia pop sino de un único disco con la nueva versión que Dylan hizo junto al productor T-Bone Burnett en 2022.
El original de un formato llamado Ionic Disc (Disco Iónico) que Burnett desarrolló para alcanzar la mejor calidad de sonido analógico de los últimos 70 años.
Escucho, luego escribo

«The Philosophy of Modern Song», dicen, estaría en español días antes de las Fiestas.

​Hace apenas una semana, Dylan lanzó The Philosophy of Modern Song, su esperado segundo libro tras Crónicas, sus memorias editadas en 2004. Sólo que esta vez, lo que recuerda el Premio Nobel de Literatura no es su vida sino las canciones de su vida. Por lo menos 66 de ellas, una buena forma de seguir hablando de sí mismo hablando de los demás.
Unas pinturitas

«Favela Villa Broncos», una obra de Dylan de su «The Brazil Series».

China. Alemania. Estados Unidos. Francia. De un tiempo a esta parte, todos esos paises reclamaron la otra cara del Dylan artista, sus cuadros. Por allí pasó Retrospectum, casi 200 pinturas, dibujos y esculturas de hierro en exhibición.
“Ver muchos de mis trabajos años después de haberlos terminado es una experiencia fascinante. Realmente no los asocio con ningún momento, lugar o estado mental en particular, sino que los veo como parte de un arco largo; una continuación de la forma en que avanzamos en el mundo y la forma en que nuestras percepciones son moldeadas y alteradas por la vida», resume Dylan.
Como muchos años antes, en 1975, explicaba su acercamiento a la pintura. “No te enseñaba tanto a dibujar como a poner la cabeza y los ojos juntos… miraba dentro de ti y te decía quién eres”, explicaba sobre su experiencia de aprendizaje con el pintor Norman Raeben, hijo del gran escritor judío Sholom Aleichem, autor de El violinista en el tejado, entre otros clásicos de esta cultura. 

Una asistente en el montaje de una de las muestras del Dylan pintor.

¡Bienvenidos a Dylan-landia!

El museo Dylan recoge más de 100.000 objetos del músico.

​El 10 de mayo abrió al público el Bob Dylan Center, el museo y archivo dedicado a su vida y obra. El centro ofrece una experiencia cinematográfica inmersiva, un espacio para presentaciones en vivo, un estudio donde los visitantes pueden jugar a «mezclar» diferentes elementos en las canciones de Dylan, así como una gira curada donde la gente puede emprender un recorrido musical a través de las diferentes etapas de su carrera.
​El archivo tiene más de 100.000 objetos, muchos de los cuales están disponibles sólo para académicos bajo cita.

El ejemplar subastado de Bob Dylan.

​Los creadores del museo dijeron que querían construir una experiencia para los visitantes casuales que quizá no conocen mucho de la obra de Dylan y para los verdaderos fanáticos, los que llevan sombrero de paja, los que nadan y los que bucean en el contenido, dijo el encargado de diseño Alan Maskin de la firma Olson Kundig.
Vendo catálogo de clásicos: joya, nunca taxi
A comienzos de año, y anticipando una tendencia que ya es regla en la industria, Dylan alcanzó un acuerdo con el sello Universal Music Group para venderle su catálogo completo de más de 600 canciones, equivalente a seis décadas de carrera.
Universal Music, que catalogó el acuerdo como una de las adquisiciones más importantes en la historia de la música, incluye clásicos de los ’60 como Blowin’ In the Wind, The Times They are a-Changing o Like a Rolling Stone. La discográfica no especificó el monto de la compra. Según The New York Times, podría superar los 300 millones de dólares.

Bob Dylan Center en Tulsa, Oklahoma. Foto: bobdylancenter.com

Seguir revisando el archivo
Para el próximo 27 de enero está anunciado el lanzamiento de un nuevo disco, Bootleg , Fragments – Time Out of Mind Sessions (1996-1997): The Bootleg Series Vol.17 .
La colección de cinco CD/10 LP incluye una edición remezclada de Time Out of Mind (de Michael H. Brauer), dos discos de tomas descartadas y tomas alternativas, y un disco de presentaciones en vivo de 1998-2001.
Un disco adicional presenta más tomas descartadas y grabaciones alternativas de material de Time Out of Mind que se incluyó anteriormente en The Bootleg Series Vol. 8: Tell Tale Signs: Rare and Unreleased 1989–2006 .
«El álbum fue remezclado para que suene más parecido a cómo se escucharon las canciones cuando los músicos las tocaron originalmente en la sala, sin los efectos y el procesamiento que [el productor original Daniel] Lanois aplicó más tarde», escribe Steven Hyden en las notas del disco. .
«No pretende reemplazar el Time Out of Mind que ganó todos esos premios Grammy hace un cuarto de siglo; es una reinvención, una visión alternativa de una gran obra de arte. Si el álbum original sigue siendo mítico y enigmático, este Time Out of Mind te pone muy cerca de los jugadores».
¡Digan whisky!

Bob Dylan vendiendo su whisky Heaven´s Door. Por ahora, sigue agotado.

Y en el Supermarket Dylan también hay para beber. Está su propia marca de whisky de Tennessee. Una trilogía de whiskies que no podía llevar otro nombre: Heaven’s Door.
Para el proyecto, Dylan se unió con el entrepreneur Marc Bushala, uno de los fundadores del bourbon Angel’s Envy, para crear su propia línea de whiskies.
La trilogía Heaven’s Door cuenta con tres expresiones distintas. Un bourbon de Tennessee, un whisky envejecido en doble barrica y un Straight Rye. «Pensamos que sería muy interesante trabajar con distintos master distillers y masters blenders para crear whiskies únicos», afirmó Bushala.
Todas las botellas muestran el diseño de unas puertas de hierro creado por el propio Bob Dylan, con un costo que oscila, según la variedad, entre 60 y 90 dólares.
Fuente AP

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