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la temporada del Ballet tendrá grandes estrellas internacionales



La temporada 2023 del Ballet del Colón se abrirá el 11 de abril con el reestreno de El lago de los cisnes en una versión del propio director del Ballet, Mario Galizzi, que desde 1995 viene revisando la obra con perspectivas más acordes al público de estos tiempos.

Este primer título de la temporada 2023 pertenece a la tradición del ballet académico -aquel que nació durante el reinado de Luis XIV-, aunque ya con otros elementos aportados o transformados por Marius Petipa en la segunda mitad del siglo XIX.
Fue una etapa sumamente fructífera: sabemos que muchas de las obras creadas por el coreógrafo franco-ruso permanecen muy presentes hasta hoy y es prácticamente imposible pensar la programación anual de una compañía internacional que no incluya un Don Quijote, un Lago de los cisnes, un Cascanueces u otras tantas creaciones de Marius Petipa.

Mario Galizzi es el director del Ballet del Colón. Foto Lucía Merle

¿Qué es el ballet neoclásico?
Los otros títulos –exceptuando el último- que completan la temporada 2023 forman parte de otra corriente: la del ballet neoclásico, nacido a principios del siglo XX. Esto nos lleva nuevamente a Marius Petipa, créase o no; porque fue por una reacción radical a sus principios coreográficos, ya considerados muy anticuados al comenzar el siglo XX, que surge una nueva manera de concebir la danza escénica.
Mijail Fokin, que había sido su alumno y bailado sus obras, inicia prácticamente por sí solo esta nueva corriente. En 1914, después de varias creaciones en esa línea, publica en el periódico londinense The Times un semidecálogo en el que expone lo que debería ser una forma nueva del ballet.
Y aunque sin nombrar al viejo maestro -Petipa había muerto cuatro años antes-, Fokin pone allí en cuestión la extensión innecesaria de sus obras, el acento puesto en el puro virtuosismo, los casi excluyentes tutús para las bailarinas (no importa que fueran una princesa húngara, una aldeana española o un personaje de cuento de hadas) así como los desvíos en la narración y los ingredientes fantásticos.

Enrique Avogadro, ministro ce Cultura porteño, y Jorge Telerman, director del Colón, en la presentación de la temporada 2023. Foto: Luciano Thieberger

Cambian a partir de entonces muchas cosas: las fuentes que los coreógrafos elijan para sus creaciones (como veremos más abajo en los títulos de esta temporada), la duración de las obras, la relación entre protagonistas y cuerpo de baile, las elecciones musicales, la coherencia entre el vestuario y el carácter de la obra.
Nombres destacadísimos de esta corriente son el propio Mijail Fokin, Bronislava Nijinska -hermana de Vaslav Nijinski- y George Balanchine.
Otros nombres fueron agregándose a lo largo del siglo XX y el repertorio creado por ellos convive con el de la danza contemporánea, heredera de la danza moderna y que representa obviamente otro modo de pensar la danza.

Marianela Núñez. la estrella argentina del Royal Ballet de Londres. Foto: Arnaldo Colombaroli / Prensa Teatro Colón

El lago de los cisnes
Mario Galizzi no se propuso modernizar esta obra archiclásica sino, entre otras cosas, introducir algo fundamental: llevar la extensión original de cuatro actos a una duración más ajustada y razonable de dos partes con un único intervalo.
La intérprete invitada para el doble rol de Odile-Odette será la increíble bailarina argentina Marianela Núñez (del Royal Ballet de Londres), pero aún no hay un nombre confirmado respecto de quién hará el rol del príncipe Sigfrido.
El lago de los cisnes fue estrenada en 1895 en San Petersburgo y su coreografía concebida por Marius Petipa, la todopoderosa figura de los Ballets Imperiales rusos, con la colaboración decisiva de un artista genial pero muy a la sombra de su jefe: Lev Ivanov. A Ivanov se deben los momentos más poéticos de Lago…

La bailarina rusa Natalia Osipova será parte de la temporada 2023 del Colón. Arnaldo Colombaroli / Prensa Teatro Colón

La partitura existía previamente: P.I. Chaikovsky la había compuesto casi veinte años antes para el Ballet Bolshoi de Moscú, pero la puesta coreográfica de un tal Wenzel Reinsiger resultó un gran fracaso, la música fue considerada ruidosa y los bailarines dijeron que era “indanzable”.
Chaikovsky murió en 1893 y dos años después Petipa e Ivanov retomaron aquella partitura y crearon esta bella obra que completa, con Cascanueces y La bella durmiente, la tríada de ballets firmados por Petipa-Chaikovsky.
Caravaggio
En mayo y junio se presentará Caravaggio, del italiano Mauro Bigonzetti, un coreógrafo que navega precisamente entre el neoclásico -como lo prueba este Caravaggio estrenado en 2008- y la danza contemporánea de la que es un ejemplo la preciosa Cantata que montó este año para el Ballet Contemporáneo del San Martín.
Bigonzetti se inspiró en un personaje real: el revolucionario pintor Michelangelo Merisi, conocido como El Caravaggio, que había nacido en Milán en 1571; fue un artista extraordinario, con una vida tan tumultuosa como rodeada de leyendas y verdades a medias.

El italiano Roberto Bolle bailará «Caravaggio», en el Teatro Colón. Foto Reuters

No se trata sin embargo de una narración biográfica, sino de una indagación de Bigonzatti en su estilo pictórico, nacido de una personalidad atormentada.
La música es de Bruno Moretti, basada a su vez en una selección de piezas de Claudio Monteverdi. El intérprete será un bailarín muy admirado en la escena internacional: el italiano Roberto Bolle.
Programa doble
Para el mes de agosto está previsto un programa doble, compuesto por Suite en Blanc. creada por Serge Lifar para la Opera de París en 1943; y por Windgames de Patrick de Bana, bailarín alemán con una larga carrera y que comenzó a coreografiar en 2016.
Suite en Blanc, sobre música de Édouard Lalo, es una pieza totalmente abstracta que expone la pureza de líneas de la tradición académica reescritas con elementos de las nuevas corrientes del ballet. La abstracción en la danza es también un aporte del neoclasicismo; resultan impensables obras sin argumento en el siglo XIX.
Por su parte, Windgames (2021), sobre música de Chaikovski, fue creada en tres etapas para tres compañías diferentes y aunque hay escasos datos sobre ella, sí puede verse en el estilo de otras obras de Patrick de Bana, la influencia del neoclásico Maurice Béjart, a cuya compañía de Lausana perteneció, pero también la del coreógrafo contemporáneo español Nacho Duato, con quien De Bana bailó durante diez años.
Los límites entre las diferentes corrientes no siempre son precisos.
La fierecilla domada

Marcia Haydée, musa del coreógrafo John Cranko, vendrá a Buenos Aires para supervisar la producción de «La fierecilla domada».

En octubre subirá a escena La fierecilla domada, de John Cranko, uno de los grandes coreógrafos neoclásicos del que el Colón tiene su extraordinario ballet Oneguin. Cranko se basó para crear esta obra en la conocida comedia de William Shakespeare cuyo contenido argumental puede sonar hoy un poco políticamente incorrecto: un marido que “doma” a su rebelde mujer.
Como fuera, es un ballet que vale la pena esperar con una buena expectativa por el gran talento de John Cranko para elaborar historias, conflictos y personajes que se comunican exclusivamente con la danza.
La música es de Domenico Scarlatti, con arreglos y orquestación de Kurt-Heinz Stolze. Marcia Haydée, que fuera la gran musa del coreógrafo, vendrá a Buenos Aires para supervisar la producción. Estarán como invitados dos primeros bailarines del Stuttgart Ballet, con nombres no confirmados todavía.
La bayadera
La temporada se cerrará en diciembre con La bayadera en la versión de Rudolf Nureyev, bailarín mítico que no se limitó a su condición de intérprete: fue un gran director del Ballet de la Opera de París y también creó obras propias, principalmente reposiciones.
Se volcó en este sentido a recrear, manteniendo los rasgos académicos, numerosas obras de (¡nuevamente!) de Marius Petipa, un artista que lo fascinaba.
A esta sección de su producción pertenece La bayadera, con música de Ludwig Minkus, que toma el argumento original de un príncipe indio que se enamora de la bailarina de un templo con resultados trágicos; y le da, también como en el original, un marco muy suntuoso. Había sido estrenada en 1992, poco tiempo antes de la muerte de Nureyev.

Natalia Osipova estuvo en abril de 2022 en el Colón. En 2023, volverá para bailar «La bayadera». Foto: Germán Garcia Adrasti

Dos tremendos artistas tienen a su cargo los roles protagónicos: Natalia Osipova, del Royal Ballet, y Daniel Camargo, del American Ballet Theatre.
Es en síntesis una programación interesante y atractiva con una contracara no tan feliz: las escasas cuarenta y una funciones a lo largo de todo el año.
WD


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