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¿es un género agotado o el streaming todavía puede regalarnos algo?



“No se trata de abrir regalos, sino de abrir tu corazón”, dice un empleado de un aeropuerto de Noruega, disfrazado de Papá Noel para amenizar la espera de los niños (y de los padres), en la serie de Netflix Tormenta de Navidad.

“¿Qué vas a pedir para esta Navidad?”, repite, y las respuestas de los nenes y nenas en su regazo lo dejan atónito: “Celulares y ropas de marcas carísimas”. Entonces reflexiona: “¿A dónde quedó el verdadero espíritu de la Navidad?”.
Esa misma inquietud rodea a las series navideñas que se estrenan año a año (a la par de cientos de filmes, muchos olvidables). ¿Qué series de Navidad captan su profundo sentido humano y solidario? ¿Qué ficciones actuales logran ir más allá de los clichés consumistas, superficiales y sentimentales de este subgénero? ¿Dónde quedó la Navidad de las series?

«Tormenta de Navidad» propone un encierro prenavideño en el aeropuerto de Oslo. ¿Guiño a tiempos de pandemia?

Porque no todo gira alrededor de la comida, del consumo excesivo, del regalo más ostentoso o de la pareja para mostrar como trofeo en Nochebuena. El tema de las series de Navidad es poder ser más empáticos y generosos unos y otros: a nivel familiar y fraternal, pero también en lo social. Y eso explora la serie noruega Tormenta de Navidad, que se estrenó el 16 de diciembre en Netflix.
No todo es «más de lo mismo»
¿Qué ofrece de diferente? ¿Cómo reconecta, a su vez, con el mensaje moral que proponían, por ejemplo, clásicos filmes navideños como ¿Qué bello es vivir?, de 1946, o Milagro en la calle 34, del año siguiente?
En Tormenta de Navidad, los destinos de varios viajeros y del personal del aeropuerto de Oslo, Noruega, se ponen en juego cuando un temporal de nieve obligue a suspender los vuelos justo el 23 de diciembre de 2022.
El reparto, coral, tendrá que bajar sus niveles de arrogancia, egoísmo y frustración para interactuar y, quizá, para cambiar radicalmente su modo de ver el mundo. Un aeropuerto sin vuelos, un inesperado lugar de encierro, un afuera peligroso. Tormenta de Navidad opera como una metáfora de la pandemia que se busca dejar atrás, pero no recurre al tono apocalíptico, sino al de la comedia dramática.

«Tormenta de Navidad» no recurre al tono apocalíptico y rescata el viejo espíritu navideño.

Sin reinventar el género, y aún con ciertos personajes estereotipados, esta serie -de seis episodios breves- combina con inteligencia los conflictos de sus múltiples personajes, bajo la dirección de Per-Olav Sørensen y la presencia de la famosa actriz Ida Elise Broch: una diva de las series de Navidad.
Ella y el director ya habían estrenado en Netflix, en 2019, la serie Navidad en casa, sobre una enfermera soltera que, presionada por el machismo en el aire y por su familia, se proponía conseguir un novio en veinticinco días para llevar a la cena del 24.
Se busca novio: de Noruega a Italia
De hecho, el pasado 7 de diciembre se estrenó también en Netflix la remake italiana: Odio la Navidad.
Lo que en Navidad en casa funcionaba con acidez noruega, paisajes de nieve y personajes irónicos, en Odio la Navidad, con dirección de Davide Mardegan y Clemente De Muro, las convenciones religiosas y matrimoniales se trasladan a Venecia no sin asfixia para Gianna, la protagonista, en su carrera de un mes para presentar un novio en Nochebuena.
La potencia cómica de Pilar Fogliati como la atractiva enfermera Gianna (que aún transita su duelo luego de que su novio la dejara, tres años atrás) no logra esquivar la permanente presión a la que es sometido su personaje. Y el humor italiano, más que reflexivo o sarcástico, opera contra ella misma. Quizá la Navidad la odie a ella.

«Odio la navidad» es una ágil serie italiana, que habla con humor de las presiones familiares para estas fechas.

“¿Quién querrá salir conmigo con lo amargada y perra que soy?”, se pregunta esta Cenicienta a la veneciana, que, desde ya, replanteará estas presiones afectivas a costa de contrariar a su familia, a sus amigas y a los hombres alrededor. ¿A quién elegirá para el 24? ¿Importaba realmente? Odio la Navidad deja, al menos, buenos gags para reírse de quienes entienden mal el sentido de esta celebración.
La yapa, en otro formato
Otro estreno trae una historia contundente y perdurable sobre la Navidad: La alumna (“Le pupille”), con guión y dirección de la celebrada italiana Alice Rohrwacher. Se lanzó el 16 de diciembre en la plataforma Disney+ y no es estrictamente una serie, sino un mediometraje, pero su potencia narrativa, en sólo 38 minutos, trasciende los escaparates de regalos y de las ficciones pasajeras.
¿Por qué nadie olvidará a La alumna? El objeto disparador de este cuento navideño es, simplemente, un pastel. Y sus personajes -con picaresca italiana- son unas niñas en un orfanato católico en plena Segunda Guerra Mundial, vigiladas severamente por la Madre Superiora.
Mucho no conviene adelantar para no atenuar el goce de esta fábula de Navidad que combina el tono de Charles Dickens y la retórica del cine clásico de Hollywood (en la mejor sintonía de Disney). Fue una propuesta que el director mexicano Alfonso Cuarón le hizo a su colega Alice Rohrwacher: adaptar a corto una carta navideña de 1971 de la escritora italiana Elsa Morante.
La alumna fusiona baile, humor negro y también inocencia, para que los espectadores vayan más allá de los dogmas de fe y de los conformismos, en busca del real espíritu de las fiestas, entre la solidaridad y la sincera austeridad.

«Dash y Lily» no es nueva, pero está disponible en Netflix y merece ser vista.

En medio de la sobreoferta de comedias románticas de Navidad, hace dos años brindó un poco de aire a este subgénero, y también a la pandemia, la serie Dash y Lily, de Netflix. Sus ocho episodios ambientados en Nueva York la vuelven un producto certero sobre dos personajes que, arquetípicamente, aman y odian la Navidad. Es ella la que los va a modificar de verdad.
La banda sonora, con clásicos modernos y atemporales (entre ellos Fairytale in New York, de The Pogues), marcaba el tono para que la esperanzada y pequeña morocha Lily (Midory Francis) y el cínico Dash (Austin Abrams) se conocieran en la invernal Manhattan a partir de un juego: escribir comentarios en una misma libreta roja y dejarla para que el otro la recogiera.
La búsqueda del tesoro no era sólo por aquel objeto, sino por ver más allá de las vitrinas repletas de decorados verdes y rojos, de paquetes que Lily no podía pagar y de afectos que Dash no podía recobrar.
Dash y Lily se basó en una novela young adult escrita por Rachel Cohn y David Levithan, en 2010. Una ficción cuya ductilidad amorosa podría dialogar con los ocho episodios de Smiley, una española en tono LGBT+, estrenados el 7 de diciembre en Netflix. Y transcurre en las Fiestas.

La catalana «Smiley» aborda, en la semana de las fiestas, la temática de la diversidad sexual.

Las series navideñas de alto prestigio son pocas, pero los que sí abundan son los episodios temáticos dentro de algunas de las mejores sitcoms, como The Office, Friends, The Big Bang Theory (todas disponibles en HBO Max).
Una de Agatha para cerrar el año
Y, ya en tono de policial con aroma a muérdago y a pino cortado, está disponible en la plataforma Flow la serie Agatha Christie: Inocencia Trágica (2018), con dirección de la británica Sarah Phelps para la BBC.
En la Navidad de 1954, la millonaria filántropa Rachel Argyll es asesinada y arrestan a Jack Argyll, uno de sus cinco hijos adoptivos, pero éste proclama su inocencia. Los protagonistas de Inocencia Trágica, Bill Nighy y Anna Chancellor, trabajan un tono oscuro afín a la novela de 1958 de Agatha Christie, sobre una familia disfuncional.
Quizá no haya algo más atractivo que descubrir a quién podrían asesinar en vísperas de Navidad. Para saberlo, entonces, está el streaming.

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