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El día que Maradona grabó con Pimpinela una canción para su madre, Doña Tota



Diego Maradona, que falleció el 25 de noviembre de 2020 a los 60 años por un paro cardiorrespiratorio en su casa de Tigre, no sólo jugaba al fútbol como nadie: también cantaba. Y lo hacía muy bien.

En 1986, en su pico de fama, dos meses después de salir campeón del mundo con la Selección Argentina en México, Diego Maradona grabó junto al dúo Pimpinela la canción Querida amiga, dedicada a su mamá, Dalma Salvadora Franco, más conocida como Doña Tota, o directamente La Tota, “y a todas las madres del mundo”.
Fue, por qué no, el trío Pimpi-Diego: Joaquín Galán, Lucía Galán y el Diez. Una tormenta de música melódica, diría el Bambino Veira.

El dúo Pimpinela, a principios de los ’80.

La grabación
La grabación se llevó a cabo en los estudios Panda, en Floresta, el mismo paraíso de consolas en el que, ese mismo año, Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota armaron el disco Oktubre, y Sumo hizo Llegando los monos, dos obras cumbres, clásicos del rock nacional.
El ingeniero de grabación fue Mario Breuer, famoso por su trabajo junto a Luis Alberto Spinetta, Charly García y Andrés Calamaro, entre otras figuras. Un as de las perillas. Una leyenda.
Su asistente fue Walter Chacón, no menos talentoso. “Diego estuvo grabando en los estudios Panda durante toda la tarde, unas cinco horas. Imaginate lo que era tener a Maradona ahí adentro, ¡en el 86!”, contó Chacón en un posteo publicado por el periodista Nicolás Igarzábal, todavía conmovido por lo que le había tocado vivir.
Y detalló: “Fue algo emocionante. No sé cómo se enteraron en el barrio, pero a las dos o tres horas de empezar la grabación, en la puerta del estudio había cada vez más gente esperando ver salir a Maradona”.
El héroe de México, el cebollita que soñaba jugar un Mundial y consagrarse en Primera, agregó Chacón, “estaba muy preocupado por cantar bien… Entonces, en un momento, le dijo a Mario (Breuer): ‘si me decís que estoy cantando bien, te regalo la camiseta’. En el control, estallamos todos de la risa”.

Diego Maradona, con la copa, en México ’86.

El video
El videoclip de Querida amiga se grabó en septiembre de ese año en Milán, Italia. En las imágenes se los ve a los tres cantando codo a codo, con auriculares, compenetrados con la letra.
Joaquín Galán luce un trajecito verde holgado, sedoso, brillante, estilo Bee Gees.
No menos ochentosa, con rulos que le caen sobre la frente, Lucía está vestida con un saco azul.
Diego lleva una chomba de rayitas amarillas, de golfista o, también, de turista que sale a caminar por la Avenida 3 de Villa Gesell o por la peatonal San Martín de Mar del Plata.
Mientras cantan leyendo la letra apoyada en un atril, Joaquín, Lucía y Diego dan algunos pasitos, se dejan llevar, como se dice, por el ritmo.
En un momento, a la altura del estribillo, Diego se ríe con ternura, como si estuviera recordando las milanesas napolitanas que le preparaba su mamá en Fiorito o algo por el estilo.

Diego Maradona, con Doña Tota, su mamá. Foto Reuters

Si hace falta, para llegar a los tonos más elevados, Diego cierra los ojos, se concentra como en el segundo previo a impulsar la pelota con el puñito izquierdo en la jugada que derivó en el primer gol que le hizo a Peter Shilton en el mismo Mundial de México. Su mayor truco.
Diego era, qué duda cabe, un artista. ¿Podría haber sido cantante si no se dedicaba al fútbol? Sí, seguramente. ¿Actor? También. ¿Poeta? Obvio. ¿Cocinero en MasterChef Celebrity? Sin ningún problema. ¡Qué divertidos hubieran sido sus duelos con Germán Martitegui, el más rudo de los miembros del jurado!
La canción
“La canción Querida amiga nació de una forma muy casera. La compuso mi hermano Joaquín para que Diego se la regalara a su madre, Doña Tota. Pero Diego se entusiasmó: ‘grabémosla para todas las madres, no sólo para la mía o la de ustedes, y hagámoslo en un disco’”, contó Lucía sobre el origen del tema.
“Fue un momento muy lindo”, agregó.
Al final, el tema se editó en español, italiano y portugués. Las ganancias fueron destinadas a UNICEF, institución cuyo embajador en aquel momento era el Diez.
Los Pimpinela habían conocido a Maradona cuatro años antes, en 1982. Claro: a fines de los ’70 y principios de los ’80, ¿quién no quería sacarse una foto junto al joven que deslumbraba con sus gambetas? Todos, definitivamente. Si hasta Freddie Mercury lo invitó a subir al escenario durante un concierto de Queen en el estadio de Vélez en 1981…

En 2020, los Pimpinela hicieron shows vía streaming. Y se conmovieron con la muerte de Diego.

“Diego vino con su familia al primer show que hicimos en Buenos Aires. A partir de ahí, surgió una amistad”, recordó Joaquín.
En noviembre de 2020, cuando Diego murió, Joaquín y Lucía le dedicaron unas palabras en las redes sociales: “Inmensa tristeza.Nos quedamos con los hermosos momentos que compartimos. Nuestro respeto a sus hijos y familia”, escribieron los intérpretes de Olvídame y pega la vuelta en su perfil de Instagram.
Mejor volvamos a Querida amiga.
¿Qué dice la canción? Entre otras cuestiones, señala: “Querida amiga, a pesar de la distancia aún conservo la fragancia de tu risa y tu alegría. Querida amiga, dejaría lo que tengo por sentir sólo un momento a tu mano en la mía”.
Y remata: “Por una caricia, querida amiga, madre mía…”.
El vínculo entre Diego y Doña Tota, fallecida en 2011, era muy fuerte. Se adoraban. No por nada, Maradona le puso de nombre “Dalma” a su primera hija.

Hay una foto impactante: el ex capitán de la Selección Argentina, con todo el pelo pintado de amarillo, como si fuera Johnny Rotten pero mucho más corpulento, está acostado, buscando un poco de paz en medio del tratamiento al que se había sometido en Cuba para superar sus adicciones. Y aparece Doña Tota y lo besa en la frente.
Ahora estamos otra vez en México ’86. Diego acaba de levantar la copa. José María Muñoz, relator emblema de radio Rivadavia, lo conecta vía telefónica con su mamá, que en su casa de Devoto acababa de gritar los tres goles del equipo de Carlos Bilardo frente a Alemania.
«Hablarle a mi mamá es muy difícil, quisiera tenerla acá al lado mío. Porque yo sé lo que ella sufre cuando le dicen que el nene juega mal o el nene esto o aquello… Entonces, estoy seguro de que hoy el nene la hizo feliz», dijo Diego.
«Mi vida. Yo también te quiero. Andá a descansar, hijo, que hoy me hiciste la madre más feliz del mundo», le respondió Tota.
«Yo juego para vos, mamá», cerró Diego.
El romance
Querida amiga fue el título del hit que Maradona le dedicó a su progenitora, pero también podría haber sido escrito para Lucía Galán.
En el programa Secretos verdaderos, de Luis Ventura, la misma cantante dio detalles del romance que vivió con Diego.
«No recuerdo cómo empezó todo, pero fue de una manera muy relajada, muy natural», confesó.
«Obviamente, él era quién era y no era tan fácil salir… En ese momento, él no estaba con Claudia, así que no había nada que esconder», agregó.
El ídolo argentino no sólo cantó con Pimpinela. En 1994, en La verdad de la milanesa, programa conducido por Antonio Gasalla, Maradona la dejó chiquita con el tango El sueño del pibe, de Juan Puey y Reinaldo Yiso, que parece haber sido compuesto para él mismo.
“Golpearon la puerta de la humilde casa, la voz del cartero muy clara se oyó, y el pibe corriendo con todas sus ansias al perrito blanco sin querer pisó”, arremete la voz de Diego.
Y avanza: “Mamita, mamita, se acercó gritando, la madre extrañada dejo el piletón, y el pibe le dijo riendo y llorando: el club me ha mandado hoy la citación”.
Antes de eso, en 1988, Maradona se había presentado en Grandes valores del tango, ciclo liderado por Silvio Soldán, y cantó Caminito junto a Hugo Marcel.
«Me encanta el tango”, confesó el crack, de corbata violeta. “Lo hago muy mal, es cierto, pero el que no prueba, nunca sabe cómo le va a ir. Entonces a mí me gusta probar, siempre».

Julio Iglesias, con el Diez: Diego Maradona y el español cantaron juntos en Barcelona.

«En su momento también cantaste con Julio Iglesias, ¿no?», le preguntó Enrique Moltoni, periodista de Canal 9 (también cantó con Andrés Calamaro el tema Hacer el tonto).
«Sí, canté Caminito, con Julio Iglesias, en el Nou Camp, frente a 100.000 personas… En el escenario también estaba Plácido Domingo. Yo no tenía nada que hacer ahí, al lado de esos monstruos… Pero bueno, me invitaron… Y me animé».
WD

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