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una comedia negra sobre una familia disfuncional, con poco glamour y mucha actitud punk



A los lejos aparecen los rascacielos de Londres y luego los monoblocks amarillentos de los suburbios donde transcurre la serie Rain Dogs, de HBO Max. Este martes 7 de marzo se lanzó el primer episodio de esta comedia dramática sobre una familia por elección: una madre soltera desempleada y su hija de 10 años, junto a un hombre gay de 35 que acaba de salir de la cárcel.

Rain Dogs tiene en total ocho episodios y estrenará uno cada martes hasta el 25 de abril. Está coproducida por HBO y la BBC y refleja, con un humor bien negro y punk, lejos de todo glamour, a la Londres que está bien lejos de las postales turísticas: la de la falta de trabajo y de vivienda, la de los bares de mala muerte y de los peligros nocturnos a la vuelta de la esquina.
Esa Londres se combina con la otra más céntrica, la zona de los teatros y del barrio chino, adonde unas apuestas clandestinas pueden otorgar cientos de libras, o liquidarlas en segundos.

La familia de «Rain Dogs», la hija de 10, la madre soltera y el convicto gay y rico.

Allí irá apenas salga de la cárcel el tercer protagonista de Rain Dogs: Selby (Jack Farthing), el amigo y protector de la rubia Costello Jones y de su pequeña hija Iris. Selby es un gay rico, pero tiene más afinidad con el mundo callejero y es adicto al juego.
El ex convicto rico
Rain Dogs arranca cuando Selby deja la prisión tras cumplir su condena -por haberle pegado a alguien- y luego se lo ve pateando las calles para ayudar a Costello Jones (la humorista Daisy May Cooper) y a Iris (Fleur Tashjian).
“Nosotros somos familia”, les dice Selby. Les dará unas libras para que compren comida y luego tendrá una escena en un baño público de Londres que hará acordar a los de Plaza Constitución.

Jack Farthing, uno de los protagonistas de «Rain Dogs». Foto HBO

A ella, a la rubia Costello Jones, de 35 años, la acaban de desalojar de su departamento en el monoblock roñoso por falta de pago. Probará suerte con un billete de lotería en un kiosco del barrio, para ver qué darle de comer a su hija. Luego ella hará los deberes y al día siguiente, si resuelven dónde pasarán la noche, la podrá mandar a la escuela.
Al rato aparecerá un cuarto personaje, durmiendo su borrachera en una típica cabina roja de teléfonos de Londres: es Gloria (Ronkẹ Adékoluẹjo), la otra mejor amiga de Costello Jones.
Estos cuatro son las cartas que rápidamente tira Rain Dogs, en HBO Max. A la par de esta trama de amistades perdedoras y luminosas habrá una subtrama criminal y mucho humor negro, con gran empatía social, en estos ocho episodios, uno por semana. ¿Una de las series del año?
Costello e Iris, junto con Selby y Gloria, mostrarán solidaridad y códigos en su ámbito londinense, muy distinto al que ven los turistas en los colectivos de los city tours.
En Rain Dogs tienen su brillo los pasillos del monoblock así como los de los kioscos 24 horas, los mercados de barrio, los cabarets, los lave-raps y hasta las plazas. Todos y todas purgan sus dolores, pagan sus cuentas como pueden y celebran que exista el día de mañana.

En el primer capítulo de «Rain Dogs», el personaje de Daisy May Cooper cumple 100 días de sobriedad. Foto HBO

100 días de sobriedad
“¡Felicitaciones, cumpliste cien días de sobriedad!”, le avisa una aplicación del celular a Costello (Daisy May Cooper). “Qué bueno, mamá, estoy orgullosa de vos”, le dice su hija de 10 años, con suave sonrisa. ¿Habrá rispideces y tensiones entre Costello y su amigo Selby, de pelo largo y elegancia inglesa? Su afecto mutuo es genuino pero, por momentos, también tóxico: al borde de la explosión.
“Mirá que si me levantás la mano te volvés a la cárcel, donde están todos los que te la quieren dar”, le dice Costello a Selby. Esto ocurrió luego de que él las ayudara a escapar de la situación peligrosa en la que se habían metido cuando buscaban a dónde pasar la noche.
“¿En qué estabas pensando, Costello?”, la reprende Selby. Como si él, recién liberado de la cárcel, pudiera darle lecciones de maternidad y supervivencia. Él tendrá problemas de billetera, pero su soledad no es muy diferente.

Madre soltera e hija de 10 años. A pelearla en las calles de Londres, parte de la historia de la serie «Rain Dogs». Foto HBO

“Ellos dos son como perros callejeros que se apegan a cualquiera que los trate un poquito bien”, declaró días atrás Daisy May Cooper.
De 36 años, ella había ganado varios premios BAFTA (el Oscar inglés) por su protagónico en la serie This Country (de la BBC Three), que creó en 2017 con su hermano Charlie Cooper. A su vez, el actor Jack Farthing, de 37 años, viene de interpretar al Príncipe Carlos en el filme Spencer, de Pablo Larraín (con Kristen Stewart como Diana) y posee una amplia experiencia en series de la BBC.
Literatura y música
Rain Dogs los reúne bajo al comando de la showrunner y guionista anglo-irlandesa Cash Carraway, de 42 años, quien antes de la serie había editado el libro de crónicas Skint Estate: una memoria de pobreza, maternidad y supervivencia.
En él revela su realidad entre 2010 y 2019 como madre soltera, entre la pobreza, la violencia doméstica, el trabajo sexual y la falta de vivienda. Pero Carraway también narra cómo su deseo de ser escritora de teatro y series la apuntaló contra el desasosiego.
Con la libre inspiración personal de Cash Carraway, llevada a escenas de flemático humor inglés llevado al tono bien negro, Rain Dogs logra una actitud punk, pero sobre todo de rock para la clase obrera, que permite trazar varias afinidades.

Daisy May Cooper, la protagonista de la serie inglesa «Rain Dogs». Foto HBO

Rain Dogs fue el título del noveno disco de Tom Waits, de 1985, que hablaba de “los desposeídos urbanos” en Nueva York. Rain Dogs trae, además, coordenadas afines con cualquier relato de Charles Bukowski de almas perdidas en Los Ángeles.
El primer episodio se titula It’s Hard to Be a Saint in the City (“es difícil ser un santo en la ciudad”), como una de las canciones emblemáticas del primer disco de Bruce Springsteen, de 1973, dedicado a la Nueva Jersey de la clase trabajadora.
De todas maneras, Rain Dogs no emplea la nostalgia musical, sino que ofrece una poderosa banda sonora entre The Replacements, Nick Lowe, Justin Townes y Graham Parker, entre otros.
En Rain Dogs, cada canción dialoga con cada escena con belleza y oscura naturalidad. Y hace que Londres sea la gran protagonista, pero con un punto de vista que estaba ausente en otras ficciones. Aunque también podrá reflejar a cualquier otra gran capital del mundo. ¿Por qué no Argentina?
Alcanzará con levantar la vista, en una esquina cualquiera, para ver pasar a los Rain Dogs, día tras día, en la Ciudad de Buenos Aires.
WD

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