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«Para mí el futbol es más pasión que el tango»



Ariel Ardit es uno de los mayores referentes del tango argentino y forma parte de una camada que ha vuelto a poner a la música ciudadana en un pedestal global. Ahora fue convocado de nuevo para cantar el Himno Nacional de nuestro país, pero de frente a los rostros de los jugadores que son nada más y nada menos que campeones del mundo.

El cantor ya lo hizo en otras dos ocasiones, pero en tiempos de eliminatorias, cuando aún había desconfianza con este grupo de jugadores que al final la descoció en Dubai a finales del año pasado, obteniendo la copa mayor, tras 30 años de sequía.
“Ayer miércoles arranqué el día a las 7 de la mañana y no paré de hacer notas; todos me llaman”, cuenta el cantante, trajín y felicidad mediante.

Ariel Ardit, el gran cantante de tango. Foto: Rafael Mario Quinteros

«Soy un afortunado»
-Cantaste ya dos veces para la selección, ¿te transformaste en amuleto?
-No. Soy un afortunado por ser elegido nuevamente. Ya había cumplido un sueño cuando me invitaron a cantar el Himno en el partido de eliminatorias contra Uruguay. Encima ganamos 3 a 0. ¡Hace mucho que no ganábamos asi! Fue algo asi como un baile. Nunca pensé que volvería a cantar para la Selección.
-¿Y cómo llegaste a ellos?
-Ellos pidieron por mí. Pidieron por el tanguero, si volvería. «¿Por qué no canta en River?». Lo dijeron, y yo me enteré
-Por lo visto les gustó tu performance.
-Había cantado dos veces en cinco días, en tiempo de eliminatorias, pero ahora cantaré para los campeones del mundo, es imposible contar lo que se siente.
-¿Te llegaron más comentarios de los jugadores?
-Sé que les gustó la versión a capella. Los comentarios fueron muy buenos. La gente de AFA estaba muy contenta y me lo hicieron saber.
«Chiqui Tapia escuchó mi versión a capella»

Ardit, fanático de Carlos Gardel, tiene más de media docena de discos editados como solista.

-¿Cómo se dio tu relación con la AFA para llegar a cantar el Himno?
-Yo había grabado el Himno en un disco con la orquesta típica. Y un amigo periodista, Daniel, fue el nexo. Me acuerdo que le comenté que habría que cantar el Himno de corazón, a capella, para la Selección. Se lo conté a mis amigos periodistas, incluso se lo mandé a uno cantado a capella por celular. Todo esto llegó a oídos de Chiqui Tapia y terminé invitado a su cumpleaños, en 2018. Y Chiqui me respondió: “Es buena idea recuperar esto y cantar de corazón”. Luego pasó el tiempo, no pensé que me llamarían, pero en 2021 sucedió lo inesperado.
-¿Cómo lo viviste aquellas dos primeras veces?
-Me llamaron y canté de frente a los jugadores. La gente se compenetró, ellos también. Yo también era un hincha más, pero con un micrófono en la mano. También tuve la experiencia de cantar para Diego Maradona en Dubai. Eso fue grandioso también.
«Es un orgullo cantar el Himno para los campeones»

Ariel Ardit en 2028, en el festival Unicos.

-¿Cuál es tu relación con el futbol?
-Vine de Córdoba a los ocho años y me probé en algunos clubes como Huracán y River, pero no tenía condiciones para jugar en Primera. Sin embargo jugaba con los de la plaza y enfrentábamos a los chicos de los clubes. Soy hincha de Talleres de Córdoba y juego a la pelota una vez por semana con amigos desde hace 18 años. El futbol para mí es más pasión que el tango, aunque cueste creerlo.
-Tenés amigos del ambiente futbolístico. ¿Cómo se dio esas relaciones?
-Hace años que me junto con Carlos Babington, Coco Basile, Horacio Pagani, Diego Tursnei y otros. Somos una barra que solemos juntarnos a comer en La Raya, que es un restaurant antiguo vinculado desde siempre al fútbol. 
-¿Qué expectativas tenés para hoy en el Monumental? Porque ahora cantarás para los campeones.
-El triple de las anteriores veces. Pensá que van a haber 83 mil personas en el estadio de River y seguramente muchas personas también lo verán en sus casas. No voy como cantor de tango; voy como hincha. Pero también es un orgullo cantar el Himno Nacional para los campeones y siendo un cantor de tango. Porque el tango es para reductos más pequeños.
Estoy orgulloso de cantarles y además ser cantor de tango. Pasaron 30 años para volver a ganar la copa, y es muy fuerte el contexto, como la situación social y hermanarnos pese a diferencias y crisis.
-¿Te gustaría tener contacto más directo con los jugadores?
-Obvio, pero la verdad que no es lo que busco. No quiero ser invasivo. Cuando canté en pandemia, ellos estaban en una burbuja. Yo los respeto y ya el hecho de poder cantarles mirándolos a los ojos es la gloria para mí. ¡Qué más puedo pedir!
-¿Tu familia también tiene acercamiento al deporte?
-Mis dos hijas juegan al vóley. Una juega en Boca y la otra en Deportivo Italiano. Ellas antes escuchaban tango por mí, pero ahora escucho la música que escuchan ellas y aprendo. MI familia está feliz porque hoy cantaré para la Selección campeona del mundo.
MFB

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