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Federico Jusid, el argentino que compite con Mick Jagger



Para el público más adulto, su apellido refiere a cine. Su padre es Juan José Jusid, director de Made in Argentina, Espérame mucho y Asesinato en el Senado de la Nación. Y su madre es la actriz Luisina Brando. Pero Federico Jusid tiene nombre, estilo y brillo propio.

Músico, compuso, entre otras, la banda sonora de la última película argentina ganadora del Oscar, El secreto de sus ojos. Y este domingo 23 de abril, tal vez, en una de ésas, Federico Jusid festeje por partida doble. Por un lado, es candidato al Bafta, el premio que entrega la Academia de Cine y Televisión inglesa, por la música de la serie de Amazon The English, protagonizada por Emily Blunt. Y por otro, descubrimos que ese domingo él cumple 50 años.
Y dialogamos con él vía telefónica, en su casa en Madrid.  ¿Qué le piden los directores a la hora de encargarle la música? ¿Cuál es el pedido más extraño e insólito que recibió? Ahora ya está en Londres, aguardando la entrega de premios.

Federico Jusid plantó base en Madrid. «Para brindarle una vida saludable a mi hija (Mina, de 3 años), decidí dejar de brincar cada rato». Foto Pilar Guevara

-¿Dónde estás radicado?
-Me fui a los 21 a Nueva York, por cinco años, estuve uno en Boston, después en Europa, Bélgica, y en el 2001 aterricé en Madrid, pensando que iba a ser una etapa breve y pasajera. Y acá estoy, todavía. Lo que ha ocurrido es que a partir de El secreto de sus ojos empecé a tener representación en los Estados Unidos y a trabajar allá.
Los últimos diez años trabajé mucho en Los Angeles, acá en Madrid tengo un estudio de grabación. Planté mi base, casa y estudio y mi equipo de colaboradores, y desde hace un tiempito trabajo más regularmente en el mundo sajón, con dos viviendas, una allá en Los Angeles. Pero para brindarle una vida saludable a mi hija (Mina, de 3 años), decidí dejar de brincar cada rato.

Emily Blunt, la protagonista de «The English», una mujer que busca vengar la muerte de su hijo.

-¿A tu mujer la conociste en los Estados Unidos?
-Sí, en Los Angeles. Era directora de arte, diseñadora, y fue a través de su hermano, que es director. Se acercó para trabajar juntos y lo mejor que hizo fue presentarme a su hermana.
Federico está nominado por The English. “Yo llegué a hacer este proyecto por uno anterior, Water Shipdown, basado en una novela inglesa, como si te dijera nuestro Facundo, Don Segundo Sombra, o El Quijote, esas obras que les dan a los chicos en el cole. Se hicieron 4 capítulos de animación con la poética de la obra. Y parte del equipo, el music supervisor, un puesto muy típico en los Estados Unidos, me presentó al director».

Federico prefiere ingresar a un proyecto en cuanto arranca, para que la música «tenga más posibilidades de transformarse en elemento de la narrativa». Foto Pilar Guevara

«El título -aclara- debe leerse como Los ingleses, ni El inglés ni La inglesa. Bueno, el director, Hugo Blick, había visto series a las que yo había musicalizado. Me resultó un tipo interesante e inteligente, y estimulante, y nos pusimos a trabajar a la vez que él rodaba. No es que empecé a componer al mismo tiempo que él estaba acabando el montaje. Yo le iba aportando piezas grabadas con pocos músicos, y de esa manera las incorporó como elemento en el rodaje. Le servía el timming de las piezas, para reforzar el carácter de los personajes».
-No suele ser usual esa forma de trabajo, hoy en día…
-Cuando son directores con los que he trabajado, trato de hacerlo así, comenzar desde el arranque. Si estamos reincidiendo en una vieja relación profesional, aunque sea más trabajo, prefiero que la música entre en el proyecto lo antes posible, porque entonces tiene más posibilidades de transformarse en elemento de la narrativa, y no la crema chantilly a algo que ya está medio cocinado, cerrado.

Chaske Spencer y Emily Blunt en la serie por la que el domingo Federico Jusid puede ganar su primer premio Bafta, en Londres.

Con algunos autores es más fácil que con otros. En el mundo sajón, por lo general llegás cuando ya están montando las series, y hay muy poco tiempo, es un sistema menos arriesgado de seguir algunas propuestas. A medida que me estoy haciendo viejo…
-Pará, ¿cuántos años tenés?
-Cumplo 50, empecé muy pronto, hay directores con los que ya trabajamos hace mucho tiempo, están escribiendo el guion y ese intercambio es fenomenal, me permite esa búsqueda arriesgada y extensa, y al director le permite contar cosas con la música.
-Lo último que se estrenó acá en la Argentina en cine, de lo que vos hayas participado, es “13 exorcismos”, con José Sacristán.
-Uh, ¿estrenó en la Argentina? Es de una productora que confía excesivamente en mí, Bambú Producciones, muy grande acá en España y con quienes yo hice tres películas, y muchísimas series. Entre las más elegantes, Fariña, una buena serie sobre la droga en Galicia, hace unas décadas. E hice El verano que vivimos, cuya música fue nominada a varios premios. Bueno, ellos hicieron esta película.

Jusid compuso la música de «13 exorcismos», con José Sacristán. Los músicos pasaban un cuchillo por las cuerdas del cello, o arañaban latas.

-¿Y cómo la pasaste componiendo música de terror?
-La pasé fenómeno. Musicalmente el terror, para mí, es aventurarse en cosas poco habituales, sí funcionales, en una buena proporción, porque hay que responder a determinados corsets del género. Hay gente que si no se asusta se siente indignada. Tuve que cumplir con eso, pero la grabamos con instrumentos acústicos, tocados de manera poco ortodoxa.
-¿Por ejemplo?
-Pasando un cuchillo por las cuerdas del cello, golpeando la caja del interior del piano con baquetas (los palillos de la batería), arañando latas, para generar esa incomodidad e inestabilidad. Es una música atonal, como una exploración sonora.

No es lo mismo trabajar en una serie en la que hay un solo director para todos los capítulos que en una con varios realizadores.

-¿Fuiste al set de rodaje? ¿Sos de asistir a las filmaciones?
-Era un momento complicado, se rodó en pleno Covid. Siempre paso, pero en esa oportunidad, no era fácil. Yo estaba recluido en Los Angeles con mi familia, y ellos rodaban en Inglaterra y en España, donde hacían de cuenta que fuera el Oeste americano.
-Es más sencillo y barato.
-Y, en un momento fuerte de Covid, fue más ágil.
-¿Con Emily Blunt, la protagonista de “The English”, no tuviste contacto?
-Sí, pero después. La serie pasó por el Festival de Londres, nos invitaron, y ella es coproductora. Se exhibieron capítulos. Cuando estaban felices con el resultado, hacían una función privada para Emily y la gente de Amazon.
-Esta candidatura al Bafta, ¿es la nominación más importante que tuviste para un premio?
-Yo creo que sí, es el más importante. A mí al Goya me nominaron dos veces, al Platino varias, pero por quiénes han sido nominados, y lo que significa la Academia de Cine y TV inglesa, sí.
La entrega es este domingo, 23 de abril, y viendo con quiénes compite…

Y, fácil no la tiene. Entre los nominados al Bafta en su rubro está Mick Jagger. Foto AFP

-¿Te ves con chances?
-Está Mick Jagger entre las cuatro series nominadas (con Daniel Pemberton, por Slow Horses)…
-Cuando trabajás componiendo música para una serie, ¿es más sencillo cuando el director es uno solo? ¿Qué pasa cuando los realizadores de los capítulos son distintos?
-Me pasaron las dos cosas, pero el interlocutor es siempre el mismo, un productor. Los directores hacen sus capítulos, y hay alguien que hace el cierre de posproducción, lo que te garantiza cierta coherencia de lenguaje. Aquí en España, en una época, hubo una racha de series históricas, sobre Isabel y Fernando, Juana la Loca y Felipe, Carlos V, y tenían varios directores.

«Es común que te pidan música con colores». Los problemas que surgen cuando el director no sabe nada de música.

Hasta cuatro directores por temporada. Entonces, yo escuchaba hasta dónde podía la intención dramática de cada uno de ellos, pero intentaba darle una coherencia con el capítulo anterior, y el siguiente. Recogía el impulso de cada escena y confiaban en mí. Y, para que haya una cierta lógica…
«Música naranja»
-¿Qué es lo más insólito que te haya pedido un director?
-Algo muy “angelino” (por Los Angeles), donde la originalidad es más importante que nada, que es como un objetivo, un director, de una película de acción, me pidió “todo con pizzicato y timbales”. Es común que te pidan música con colores. La música “azul” es habitual, pero a mí, uno me dijo que quería música naranja…
-.¿Y qué es eso?
-Música azul, no tengo idea. Uno se junta con directores a hablar de música, y es complicado el diálogo. La comunicación entre un músico y un no músico, si no tiene muchos recursos musicales… Te explican qué le pasa al personaje, o en esta escena a dos personajes juntos, con metáforas, y eso me mata.

La serie se grabó entre Inglaterra y España, donde simularon el Oeste estadounidense, y Jusid no pudo ir, por la pandemia de Covid.

-¿Cómo surge un leitmotiv?
-Lo primero y lo más difícil es pensar qué es lo que necesita la película, y por qué necesita música. Y una vez que se responde más o menos de a cachitos esa pregunta, vamos a construir la banda sonora con leitmotivs asociados a personajes o a conflictos, a una idea metafísica, o una trama. Y eventualmente lo mejor es que ese leitmotiv se vaya transformando junto con el personaje, o la trama.
En otros casos, no, la construcción es de espacios sonoros distintos. 13 exorcismos va más por ese lado, una especie de material de espacios sonoros y de ambientes.
-¿Y cómo es la construcción sonora en “The English”?
-Es muy clásica, se van recreando a medida que conocemos mejor a los personajes. A lo mejor, en el segundo episodio hay más notas, y si los personajes llegan a un punto determinado, el leitmotiv evoluciona, y también tiene más notas.
A veces es pensando en ese personaje, y cómo completarlo. Si ya lo trae, no hace falta que la música además lo explique: si es torpe o gracioso no hace falta ponerle música de Goofy, sino ver cómo completarlo, qué se puede aportar. Algo que a lo mejor no esté en primer plano, en lo evidente.

La vida de Federico Jusid cambió a partir de «El secreto de sus ojos»: consiguió representante en los Estados Unidos, y trabajó allá.

-¿Cómo fue crear la música de “El secreto de sus ojos”?
-Fue estupendo, fue precioso. Te soy sincero, cuando estábamos trabajando, en ese momento, yo no tenía la menor idea del impacto que iba a tener esa película en el público, y evidentemente en mí.
Para nada. Me gustaba la película, sin duda, había una creación en el diálogo con el director (Juan José Campanella). Hay algo… Cuando una película está más lograda, mi trabajo se vuelve más fácil. No, no más fácil, es más estimulante. Uno quiere estar a la altura.
-Y cuando una película viene con problemas…
-Ahí, la primera tendencia, a veces pedida por los propios creadores, es tratar de compensar o de llenar huecos. Y eso es un camino peligroso.
-Hay cosas que no se arreglan.
-Exacto.

Federico Luppi en una escena de «Bajo bandera» (1997), la película que dirigió su padre, Juan José Jusid, y a la que le puso la música.

-¿Cuáles son tus mejores recuerdos de tus primeros trabajos, tus primeras películas?
-Eran ignotas. La primera película seria fue Bajo bandera, con mi viejo (Juan José Jusid), para la que, por supuesto, trabajé como nunca en mi vida. Un nerviosismo… Trabajamos meses y meses, fue una gran experiencia, por el recorrido con mi viejo. Aunque no tuvo gran resultado de taquilla, la peli y la música tuvieron buena repercusión y premios.
Para un joven que tiene la suerte de tener un padre que le facilita la posibilidad, fue muy sanador, fue muy útil.

Con su mamá, Luisina Brando, tuvo la oportunidad de compartir el escenario en noviembre pasado, en el Teatro Colón.

-¿Y compusiste música para alguna película en la que actuara tu mamá?
-No… No, no. La primera vez fue ahora en el Colón (en noviembre de 2022, Luisina Brando volvió a un escenario tras casi diez años alejada de la actuación, para interpretar unos versos en el estreno mundial de Kinetic Overture y Bidaia – Concierto para acordeón y orquesta- de Federico), pero no, no le puse música a mi vieja. Y mirá que trabajé con directores que trabajaron con mi mamá, Doria, Mignogna, Maci, y mi viejo también.
No hace mucho que no ve a sus padres, porque estuvo en Buenos Aires “en el concierto en el Colón, dirigiendo a la Filarmónica. Me quedé un mes”, recuerda, y ahora espera que, pronto Luisina vaya a visitar a la familia a España.

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