Sin categoría

carisma, rigor y canciones para todos los gustos



Alicia Keys tiene tantas cualidades que debería venir con etiquetado frontal; el octógono negro rezaría: exceso de talento. Lo acompañarían otros dos: exceso de lentejuelas y exceso de saturación sonora. Se sabe que la evolución musical de los últimos años ha virado hacia los graves, pero tampoco es necesario tanto volumen como para que las butacas se pongan a temblar como si un movimiento sísmico hubiera tenido su epicentro en Villa Crespo.

De todos modos, las cosas iban a moverse por la extraordinaria faena de Alicia Keys y los espectadores no habrían sufrido ningún trauma acústico; el sonidista iría acomodando los niveles con el correr del concierto, pero el daño ya estaba hecho.
Fue curioso que la prolongada espera se amenizara con un repertorio de música brasileña que remitía a los tiempos de la música de fusión, aunque tiene su lógica porque el estilo de Alicia Keys se nutre de las más variadas sonoridades: el hip hop, el R&B, el jazz, el góspel, unas moléculas de rock, pop negro bien destilado y generosas porciones de música clásica, que la artista estudió a conciencia cuando se le reveló el talento y decidió cultivarlo a conciencia.

Exceso de calidad. Un concepto que se lleva muy bien con Alicia Keys, que deslumbró en el Movistar Arena. Foto @individuaph

Su entrenamiento y formación conoce los rigores de lo clásico pero eso, que bien podría ser un corsé, es el esqueleto de su estilo, absolutamente único.
No hay que esperar mucho para que quede claro en su show, al que ingresa sin ser vista por más que su mono de lentejuelas sea de lo más llamativo: una estratégica capa color fucsia opera como manto de invisibilidad en esos minutos del inicio. Luego, con paso felino, recorrerá el escenario y se aproximará al piano sin sentarse jamás en la hora y media de show.
Prefiere tocar parada, con el instrumento en una tarima, y una de sus piernas levantadas para presionar el pedal de resonancia, lo que le otorga movilidad y hasta queda bien estéticamente.
Una banda eficaz y tres secciones

La puesta de Alicia Keys. En su banda hay cinco músicos. Foto @gggonzalolopez

La banda que la acompañó en la noche del domingo es reducida pero absolutamente eficaz, lo cual resulta conveniente para darle espacio a Alicia Keys que no tiene el menor inconveniente para llenarlo.
Tiene carisma, rigor y hasta simpatía que proyecta más allá de lo verbal.
El show estuvo vertebrado en tres secciones; la primera pareció más un catálogo de canciones de varios álbumes como para mostrar la amplia gama estilística que abarca su universo.
En la segunda sección fue donde las cosas comenzaron a ponerse calientes; apelando al factor sorpresa, Alicia desapareció como por un tubo para resurgir en la parte trasera del estadio, rodeada de teclados y una Workstation para formular un repertorio y un juego: ¿Cómo va a ser la versión?

Cazzu, invitada en el impactante show de Alicia Keys, en el Movistar Arena.

Entonces proponía y tocaba dos opciones: la original, básicamente la canción despojada, solo con voz y teclados. O la versión unlocked (destrabada, un juego de palabras con su apellido artístico,que significa “llaves”), en donde jugaba con la Workstation y proponía un sonido aumentado y programado, que interrumpía con una sirena.
Fue un karaoké digital, divertido y divergente que explotó cuando lo finalizó con una extraordinaria interpretación de Empire State Of Mind, la canción que es como una declaración de amor a su Nueva York natal, y uno de los temas por los cuales Keys ya pasó a la historia.
Con el público ya completamente derretido y también unlocked, Alicia recorrió el estadio a pie (con varios hombre de seguridad abriéndole paso), inaugurando la sección de hits que incluyó Girl On Fire, Superwoman y ese gospel moderno y futurista llamado Fallin’, para rematar con un antiquísimo cover de Crystal Waters, el recordado Gypsy Woman.
Luego y sin aviso previo, ingresó al escenario Cazzu, la cantante jujeña de trap, a quien Keys arropó y le cedió protagonismo en Underdog. No hubo ovación cuando entró, como de sorpresa, y se notó que el público de la Keys no conocía a Cazzu, figura indiscutida de la música urbana actual, pero los aplausos que se llevó la jujeña los obtuvo por mérito propio y no por fama previa.
Hay que contar, además, que La jefa (como se conoce a Cazzu, mostró su embarazo sobre el escenario. 
El final obligado antes de los bises fue acaso el auténtico hit del repertorio de Alicia Keys: No one, que pelea el título con la que fue la última canción de la noche, If I Ain’t Got You.
Nada es casualidad

Alicia Keys le cantó a su adorada Nueva York, en uno de los momentos más emotivos de su show porteño. Foto @gggonzalolopez

90 millones de discos vendidos no son una casualidad; Alicia Keys es una de las artistas más destacadas del nuevo milenio y mostró su categoría en la arena porteña.
El octógono está bien puesto: exceso de talento. Sí, pero bien repartido; su maestría reside en el manejo de sus súper poderes, porque canta con el virtuosismo justo, sus canciones evitan el cliché, sus dedos no caen en la carrera de velocidad con la que una pianista clásica puede deslumbrar, y a la vez propone un show variado donde la tradición negra y los sonidos modernos pueden convivir en un mismo universo sin necesidad de traducción.
Y hasta el etiquetado sería redundante.
WD

Mirá también


Source link

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Botón volver arriba

Bloqueos Detectados

Debes desbloquear tu bloqueador de anuncios para ver el sitio completo!