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Querido Evan, el musical sobre las apariencias y las redes sociales



Otro gran musical, ganador del Tony, llegó a la cartelera porteña. Querido Evan es un drama musical, que aborda temas como la salud mental, el suicidio, las apariencias y la mentira.

El libreto es de Steven Levenson, uno de los creadores de la miniserie Fosse/Verdon, y las canciones son de la pareja ganadora del Oscar por La La Land, y de El gran showman, Benj Pasek y Justin Paul. Y sí, seguro escucharon algunos de los hits de la obra, como Waving Through a Window, donde Evan explica que «siempre está afuera mirando hacia adentro», un tema que refiere a esos adolescentes que se sienten alienados.
El protagonista, el que le da su nombre al título, es un joven de 17 años que cursa el último año del secundario. Bastante inseguro, sufre un trastorno de ansiedad social, y se escribe una carta a sí mismo (de ahí lo de Querido Evan -en el original se le suma el apellido, Hansen-) para darse ánimos, según recomendación de su terapeuta.

Máximo Meyer y Mariano Condoluci, Evan y su amigo, en el musical que estrenó en el Metropolitan. Fotos Prensa

Evan imprime la carta, pero de la impresora la agarra Connor, compañero del colegio bastante intimidante y adicto, y hermano de Zoe, a quien Evan ama en silencio. Evan y Connor no habían tenido conexión, pero el segundo se suicida, y al encontrar la carta, los padres de Connor asumen que realmente estaba dirigida a Evan Hansen, quien hace poco y nada por decir la verdad. Tira un “No…”, pero poco convincente.
Evan inventa una relación de amistad con Connor que nunca existió, que sorprende a la familia de Connor, y también a su madre, ya que nunca le habló de él.
Una gran bola de nieve
Bueno, tampoco es que haya mucha comunicación entre Evan y su madre, que trabaja en un hospital como enfermera y está ausente de la vida de su hijo. No tanto como el padre, que se fue de la casa hace mucho y no tiene contacto con ellos.

Máximo Meyer, Mariano Condoluci y Guido Balzaretti: el adolescente con trastorno de ansiedad social, el amigo y el joven que se suicida.

Todo es como una gran bola de nieve, porque cierto homenaje en conmemoración del adolescente que se suicidó (el “Proyecto Connor”) se vuelve viral en las redes sociales y todo parece escapársele de las manos a Evan.
Quien si antes del hecho quería contar con apoyo, no ser invisible y que a alguien le importe lo que dice o lo que le pasa, bueno, no tiene más herramientas para salir adelante que refugiarse en sí mismo y en su amigo (Mariano Condoluci), que es quien le redacta desde una cuenta falsa más mails entre Connor y Evan.
Vi la puesta de la obra en Londres, hace un año, donde se reproducen en múltiples pantallas y proyecciones los textos virales de Twitter, de Instagram, en un dispositivo asombroso. Esa eficacia en escena no se traslada a la puesta en el Metropolitan, presumo por una cuestión de costos. Aunque hay pantallas, el efecto no llega ser el mismo. En un teatro la visión es amplísima, y el espectador decide qué ve, a qué elementos le dedica su atención.

La obra refiere, también, a las apariencias y cómo las redes sociales pueden influir en las conductas humanas.

En la calle Corrientes, entonces, al no estar ese dispositivo, no hay “distractor” posible, y la atención queda más y más sobre las actuaciones de los personajes.
Maxi Meyer es todo un hallazgo en el casting. Compone a su Evan entre tics y gestos, utiliza el cuerpo y hasta por momentos parece que podría llegar a desintegrarse. Eso que logra, el no saber cómo va a reaccionar Evan ante cada nueva situación, es otro punto a su favor.
Laura Conforte vuelve, como en Casi normales, también producida por Pablo del Campo, a ser la madre sufrida que pierde a un hijo adolescente. A su personaje, Cynthia, le falta un tema, una canción, un momento para su virtual lucimiento en solitario, como sí tiene Heidi (Julia Zenko), la madre de Evan.
El resto del elenco, el mencionado Condoluci -ya visto en La desgracia, principalmente, pero también en Cabaret y Sunset Boulevard, que es quien mejor baila- como Rocío Hernández (Zoe), Fabio Aste (el padre de Zoe y Connor), Guido Balzaretti (Connor) y Mariel Percossi (Alana) más que cumplen en sus roles.
Y las canciones, como dicen, son un fuego.
«Querido Evan»
Muy buena
Drama musical. Título original: «Dear Evan Hansen». Libro: Steven Lebenson. Música y letras: Benj Pasek y Justin Paul. Dirección general: Sebastián Irigo. Con: Máximo Meyer, Julia Zenko, Laura Conforte, Fabio Aste, Rocío Hernández, Guido Balzaretti, Mariel Percossi, Mariano Condoluci, Franco Valerga (reemplazo). Funciones: De jueves a domingos. Precios: De $6.500 a $7.500. Duración: 2 horas y media, con intervalo. Sala: Teatro Metropolitan.

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