A 23 años del último paso de la Fórmula 1 por la Argentina: entradas a precio oro, huecos en las tribunas y clase magistral de Schumacher

admin

11/04/2021

El tango más famoso de Carlos Gardel dice “que 20 años no es nada”, pero la ausencia de 23 años sin Fórmula 1 se siente en la Argentina. El 12 de abril de 1998, quienes estuvieron en el Autódromo Juan y Oscar Gálvez asistieron sin saberlo al último Gran Premio de Buenos Aires.

El mediodía plomizo y lluvioso alentaba una carrera con lluvia, pero apenas cayó “un chaparroncito que cerca del final complicó la pista”, según la crónica que aquel día el periodista Miguel Angel Sebastián hizo en Clarín.

Los McLaren eran los candidatos, especialmente con un Mika Hakkinen que venía de ganar en Australia y Brasil, pero Michael Schumacher dio una muestra de su calidad al volante -tomando la punta en 12 kilómetros- y de su inteligencia, para que las dos paradas que debía hacer con su Ferrari no influyeran en el resultado frente a un único pit stop del equipo de Ron Dennis.

Incluso, el alemán hasta le puso una pizca de emoción a la carrera cuando a cuatro vueltas del final se fue de pista en la Horquilla, hizo seguir de largo a la Ferrari para no quedarse en la leca y volvió al trazado sin perder la punta.

Esteban Tuero era la otra gran atracción de la tarde. El porteño cortaba una racha de 17 años sin presencia argentina en el GP local, después de la participación de Carlos Reutemann (Williams) y Ricardo Zunino (Tyrrell) en 1981. Sin embargo, la rotura del neumático delantero izquierdo en la vuelta 35 propició su abandono.

El sueño de Tuero se rompió contra la pared. La nota de Clarín del GP de 1998.
El sueño de Tuero se rompió contra la pared. La nota de Clarín del GP de 1998.

El piloto que entonces solo tenía 19 años entró a boxes dos vueltas antes de lo programado y avisó por radio a metros de entrar al pitlane. Pero los mecánicos de Minardi no estaban listos y cometieron todos los errores posibles en los casi 42 segundos que duró la parada. Poco después, se despistó en la primera curva y se estrelló contra la pared, provocando su tercer abandono en la misma cantidad de pruebas, aunque antesala de su mejor ubicación (8°), dos semanas después en el GP de San Marino.

Sin embargo, la presencia de un argentino en la pista por primera vez desde 1995, cuando la F1 encaró su tercer ciclo en el país gracias a la excelente relación de Felipe McGough con Bernie Ecclestone, no fue suficiente para que las tribunas del Gálvez se llenaran. Hubo alrededor de 50 mil personas -el circuito estaba habilitado para 60 mil- aquel domingo de Pascuas, justificación que usaron los organizadores para explicar la ausencia y no así los 130 pesos que costaba la entrada más barata para los tres días en un país en el que el salario promedio rondaba los 500 pesos.

En ese sentido, el dinero sirve para entender la ausencia prolongada. Este año, el pack de tres días en el Gran Premio de España costará 4.524,49 euros, mientras que asistir al paddock club solo el viernes representará 864 euros, es decir, casi 98.500 pesos. Y eso solo por nombrar el costo que debería afrontar un espectador.

Algunos huecos en la tribuna del Gálvez donde los pases más baratos costaron 130 pesos. Foto Archivo Clarin
Algunos huecos en la tribuna del Gálvez donde los pases más baratos costaron 130 pesos. Foto Archivo Clarin

En aquel 1998, traer al Gran Circo a esta latitudes había costado 10 millones de dólares. Los organizadores, con Carlos Soriano a la cabeza, habían prometido seguir y tenían un contrato con vigencia hasta 2001. “No corre riesgo la continuidad del GP”, le decían a Clarín.

Pero la ausencia de Ecclestone, que ese fin de semana no viajó a la Argentina, era una clara señal de que a la categoría ya no le interesaba este mercado sino que quería lanzarse hacia otros aún sin conquistar, como representaba Malasia, presente desde 1999, y más adelante China o Bahréin, dispuestos a desembolsar millones por tener al mejor automovilismo del planeta.

Las infografías de la última carrera de la Fórmula 1 en Argentina. Foto Archivo Clarín
Las infografías de la última carrera de la Fórmula 1 en Argentina. Foto Archivo Clarín

La llegada de Gastón Mazzacane a la F1 tampoco propició el retorno del Gran Premio local, a lo que Argentina se había acostumbrado en los años ’50, gracias al quíntuple campeón Juan Manuel Fangio, o en los ’70, cuando Carlos Reutemann reavivó la llama.

El desembarco de países ricos y millones de dólares invertidos en circuitos imposibles de replicar alejaron aún más a Argentina de su sueño de volver a tener su GP, alimentado en ocasiones más con discursos públicos y políticos que con acciones concretas.

Los modernos autódromos de Potrero de los Funes y de Termas de Río Hondo -escenario del MotoGP– no tienen todavía la fuerza de un Gálvez que supo estar a la vanguardia pero al que los años -y pese a la Ley N° 5.732 de la Ciudad– lo hacen cada día más obsoleto.

El mejor motociclismo eligió Termas de Río Hondo. Foto Mario Quinteros
El mejor motociclismo eligió Termas de Río Hondo.
Foto Mario Quinteros

Todo eso sumado a una crisis económica por la que resulta imposible destinar recursos del Estado a una causa tan banal como una categoría de automovilismo parecen motivos suficientes para no imaginar, al menos en el corto plazo, un regreso de la F1 como ocurrirá este año en los Países Bajos.

En septiembre, 36 años después de la victoria de Niki Lauda, Holanda recuperará su Gran Premio. Aunque Max Verstappen está en la Fórmula 1 desde 2015 y es una de sus estrellas, los organizadores no habían logrado que la cita regresara al circuito de Zandvoort, al cual remodelaron para conseguirlo. ¿Sirve para ilusionarse? No. La realidad económica en los Países Bajos es muy distinta a la de Argentina. Lo que sí demuestran los neerlandeses es que la esperanza es lo último que se pierde.

Lo leiste en #FMVoz

0 Comments

Dejá una respuesta