“A 39 años de la guerra de Malvinas, honrar a los que dieron la vida”

admin

11/06/2021

El polémico aumento en diputados y senadores Cada día que pasa tenés más razón, Discepolín: “Los inmorales nos han igualao”, cuanta realidad hay en tu tango. Te acordás en el 2003, mientras los hijos de los tucumanos morían por desnutrición, sus legisladores se homenajeaban con una medalla de oro que acreditaba su paso por la Honorable Cámara, si hasta me cuesta escribir “honorable”.

Y ahora, ¿qué me contás?, los diputados y senadores tendrán un aumento del 40% dado de un plumazo por sus respectivos presidentes de cámara, mientras el país se hunde en un 70% de pobreza infantil en el Conurbano y hay 19 millones de personas bajo la línea de pobreza, un 42% de los argentinos no tiene para morfar.

Sinvergüenzas, que ejemplo, un sálvese quien pueda, mientras la mayoría nada hace para que el barco deje de hundirse. No me animo a corregirte, pero después de estos hechos, te quedaste corto, Discépolo, creo que “los inmorales nos han superado” o lo que es peor aún, algunos nos están gobernando.

Horacio Tore

hoalto@gmail.com

Los dichos del Presidente, y del “ridículo no se vuelve”

Cuando un país elige un presidente, entre las cosas que tiene derecho a exigirle (honestidad, inteligencia, preparación, etc.), está la de no hacer el ridículo, porque está representándonos, y sus actos ridículos nos salpican a todos.

El Presidente, sin ninguna preparación previa, larga a menudo frases de las que minutos después se tiene que arrepentir, pero ya es tarde, ya patinó y con él, el país. Decir una frase discriminatoria no sólo con México y Brasil, sino con los propios argentinos que nacieron en Argentina y que nunca llegaron en “barco”, es un insulto gratuito e imperdonable. Del ridículo no se vuelve ni como Presidente, ni como el país que lo eligió.

Darío Diaz

darioadiaz@hotmail.com

El país “divido por políticos en debates absurdos”

Un amigo de la infancia decía que todo lo malo que le había pasado en la vida se debía a haber dejado su mágico lugar, porque casi todos sus problemas comenzaron desde que abandonó aquella cabaña que hiciera en el jardín de su casa cuando era chico, con mucho amor y entusiasmo, cuatro palos y paredes de caña.

Pero un día la seguridad que le daba aquella cabaña se perdió junto a su inocencia, y con los años debió enfrentar la penosa realidad del presente; la desigualdad, la pobreza, el desamparo de los chicos, el ocaso de la educación, un país dividido por los políticos perdidos en debates absurdos donde sólo impera el interés y la ambición, todo reflejando la paradoja triste de un país hermoso abrumado por la ineptitud de los gobernantes.

Sin embargo, hay algunos que a pesar de los años azarosos, son capaces de conjurar el desánimo para volver a aquel reducto de cuando éramos niños, y otra vez hacernos fuertes e imbatibles; como si aún nos protegiera aquella cabaña, todavía tan nítida y tierna en la memoria y en el alma, en la que de chicos éramos tan felices.

Julio César Lifsichtz

20poirot20@hotmail.com.ar

Sigue la incertidumbre por la segunda dosis de la vacuna

El 8 de abril nos vacunamos con mi marido en River con la vacuna de Sinopharm. El 21 de mayo sólo mi marido fue citado para aplicación de la segunda dosis. En mi caso, aún no he recibido noticias. Es obvio la incertidumbre que me produce esta situación, he llamado insistentemente al 147, pero no he recibido respuesta.

¿Podrán utilizarse otras vacunas como segundas dosis? Sería muy conveniente la consideración a través de los diferentes medios por los especialistas en la materia y/o autoridades de Salud del análisis de este tema.

Ana María del Carmen Rivas

anacarvil@yahoo.com.ar

Un adiós a un médico “de admirable vocación ”

Nuestro querido residente primero, y entrañable amigo después. Una corta enfermedad, pero agonía al fin por coronavirus, le motivó internarse. Es que no tiene nada de desconcertante la inmediata previsibilidad de la muerte, sobre todo si se es un médico especialista en emergencias trabajando en el barro de esta trinchera.

Por eso tan irrefutable del recordis, seguramente volvió a pasar por su corazón a todos sus seres queridos, también a los amigos y colegas, a su hermano médico, quienes incondicionalmente le hacían el “aguante”, y a tantos que ayudó a superar esta cruel infección.

Es admirable repasar su profesión vocacional en el Hospital Municipal de Urgencias de Córdoba, donde superó los grandes desafíos en la Medicina del Trauma y, conjeturar que con la misma entereza no se rebajó ni un sólo instante ante el propio aniquilamiento que intuía se le avecinaba.

Santiago, desde la Cátedra de Emergentología, que tantas veces añoraste desde Alta Gracia, trataremos de honrar la soledad en que nos has dejado.

Rolando B. Montenegro

PROFESOR DE EMERGENTOLOGÍA, FACULTAD DE CIENCIAS MÉDICAS. UNIV. DE CÓRDOBA

ro12montenegro@hotmail.com

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