A cuento de El Reino, se abre el debate: hay que inventar un premio para las series argentinas del streaming

admin

06/09/2021

Cuando los pantalones te quedan cortos, les aflojás el dobladillo o cambiás de talle. O, en una suerte de elección forzada, los pasás a modo pescadores. Pero ya no son lo que eran. Algo de esto sucede, salvando todas las distancias, menos las simbólicas, con la ficción episódica y los premios (y con la TV y el rating). Nada de eso es lo que era y, sin embargo, nos hemos quedado en el tiempo.

Tal diagnóstico, caprichoso, pero no por eso inexacto, viene a cuento de la avalancha de elogios para El Reino, la serie argentina que el mes pasado estrenó Netflix y no sólo se convirtió rápidamente en lo más visto de la plataforma, sino que arrasó en el boca a boca, con amplio triunfo para los piropos.

Pues bien, ¿qué premio merecería, por ejemplo, el enorme trabajo de Nancy Dupláa como la fiscal Roberta Candia, en una composición totalmente alejada a la de sus heroínas de TV? El Martín Fierro tradicional sólo se ocupa de los seis canales de aire. El Martín Fierro digital, que se entrega desde 2017, no llega a contemplar estas producciones en su totalidad.

Esas estatuillas apuntan más a las redes y otro tipo de personajes: de hecho, en la última ceremonia resultaron ganadoras Matilda Salazar, la hija de Luciana, como Mejor artista infantil (“artista”, sí, leyó bien), y Cinthia Fernández como Estrella digital. Difícil, en ese marco, encontrarle espacio al talento actoral o de los guionistas, o de los hacedores de ficción en todos sus frentes.

Sí hubo una ventana para distinguir Mil manos por Argentina, el docu-reality de StoryLab que se vio por Flow: ganó como Mejor contenido temático.

El cable también nos queda corto

Los Martín Fierro del cable no llegan a la meta del streaming y, los del Interior, menos. Tampoco se le puede exigir a esa estatuilla que vaya más allá de algunos límites, porque quienes los entregan desde 1959 son los miembros de APTRA, la Asociación de Periodistas de Televisión y Radiofonía Argentinas.

Los Martín Fierro se entregan desde el '59. Y fueron pensados para premiar radio y TV.
Los Martín Fierro se entregan desde el ’59. Y fueron pensados para premiar radio y TV.

Y todavía está abierto el debate acerca de si las series por streaming se pueden considerar “series de TV”.

En el sentido más técnico sí (por su técnica de rodaje y otras cuestiones), pero las plataformas ofrecen esa chance de menú a la carta, para consumir cuando uno quiera, que lo aleja conceptualmente del modo tradicional de la televisión. Amén de que los dos puedan coincidir en el mismo televisor.

Y aprovechemos esta escala para aclarar un punto: más allá de la posibilidad de que hablar de televisión o streaming sea hablar de lo mismo, lo que no corre es usar como sinónimos televisión y televisor, aunque en la coloquialidad la confusión pase de largo.

Volvamos a los premios de APTRA. Si aún no se resolvió si el streaming está en el radar de sus miembros, y dicen que lo suyo es la valoración de las producciones televisivas y radiales, resulta llamativa la creación del Martín Fierro de la Moda.

Y a partir de esa estatuilla creada en 2019 es que más de uno se ha preguntado, nos hemos preguntado: si entra la moda ¿por qué no entran las actuaciones, las direcciones, los guionistas y todas las ternas posibles de las ficciones pensadas inicialmente para plataformas?

Tato picó en punta, una vez más

En el camino hacia la adaptación de los nuevos servicios audiovisuales -el On Demand y el streaming, ambos sobre la oferta de ver lo que uno quiera, cuando uno quiera-, los Premios Tato hicieron punta en 2017, cuando incluyeron Estocolmo en el rubro de Ficción unitaria. La serie protagonizada por Juana Viale y producida por su hermano, Nacho Viale, se estrenó en 2016 a través de Netflix.

Nacho viale y Vuana Viale, productor y protagonista de "Estocolmo".
Nacho viale y Vuana Viale, productor y protagonista de “Estocolmo”.

No ganó (la estatuilla fue para Un gallo para Esculapio, Telefe y TNT), pero generó un antecedente (también hubo nominación para producciones de la UN3) a la hora de premiar en la Argentina las ficciones realizadas por fuera del cable y el aire.

Pero ése fue el último año en el que hubo entrega de los premios de CAPIT, organizados por la Cámara Argentina de Productores Independientes de Televisión. Y, entonces, los buenos títulos del streaming, con chances de ser al menos nominados, se fueron apilando.

Cuatro años después de esa gala, la llegada de El Reino (ficción con el sello de Claudia Piñeiro y Marcelo Piñeyro) tracciona al pelotón de historias bien hechas que merecen un reconocimiento, como Casi feliz, la comedia de Sebastián Wainraich, que llegó en plena cuarentena 2020 y echó un poco de luz sobre la oscuridad inicial de este tiempo que pinta eterno.

Claudia Piñeiro y Marcelo Piñeyro, guionistas de "El Reino", el boom argentino de Netflix.
Claudia Piñeiro y Marcelo Piñeyro, guionistas de “El Reino”, el boom argentino de Netflix.

Claro que, si analizamos esta realidad en perspectiva y contemplamos la industria como un mecanismo global, podemos encontrar alguna salida a este callejón en ceremonias internacionales, como la de los Emmy, los Goya o los Platino, que este año se entregan en Madrid.

Pero si es cierto, como dicen los artistas cuando ganan y agradecen, que un premio es una caricia al alma, no los privemos de ese gesto en cancha local y en tiempos difíciles. Las cosas bien hechas merecen premio. Y, si no hay premio, fundemos los APSA, Asociación de Periodistas del Streaming Argentino. No debe ser muy difícil.

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