Apoyar a las mujeres emprendedoras para acelerar la recuperación

admin

10/04/2021

Existe un consenso creciente de que la recuperación económica tras la pandemia no será posible sin medidas específicas para fomentar la participación laboral de las mujeres. Un pequeño pero crítico subconjunto que no debemos olvidar son las mujeres emprendedoras.

En América Latina y el Caribe, alrededor de 1,3 millones de pequeñas y medianas empresas (PYME) están dirigidas o son propiedad de una mujer, casi una de cada tres de todas las PYME.

Incluso antes de la pandemia, estas empresas enfrentaban barreras que limitaban su crecimiento, como el acceso al crédito. Los reguladores gubernamentales en Chile y Colombia, por ejemplo, han documentado cómo los bancos comerciales aprueban menos préstamos para mujeres (y por montos más pequeños), a pesar de que sean mejores pagadoras.

Estos obstáculos son particularmente dañinos para las emprendedoras en tecnología. BID Lab, el laboratorio de innovación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), publicó el año pasado los resultados de una encuesta de 405 empresas emergentes lideradas por mujeres, en 25 países de América Latina y el Caribe. Casi dos tercios de los encuestados indicaron dificultades para obtener capital entre los mayores obstáculos para iniciar y hacer crecer sus negocios.

Si bien la oferta de capital ha aumentado lentamente en los últimos años, sigue estando drásticamente por debajo de la demanda. Según un estudio global de la Corporación Financiera Internacional, en América Latina y el Caribe la brecha financiera para las PYME lideradas por mujeres es de al menos 93.000 millones de dólares.

La buena noticia es que las mujeres empresarias han superado estas dificultades con creatividad y determinación. Alentar a más mujeres a seguir este camino requerirá un esfuerzo unificado de los sectores público y privado.

Los gobiernos pueden replicar o ampliar iniciativas como la línea de crédito dedicada creada por Bancoldex de Colombia para mujeres emprendedoras. También deberían proporcionar financiación directa a las asociaciones de empresarios y de capital de riesgo locales que dirijan fondos empresas emergentes de mujeres.

Los centros nacionales de ciencia e innovación deberían adoptar objetivos específicos para fomentar las empresas dirigidas por mujeres. Así, Chile se ha asociado recientemente con el BID y Laboratoria para ofrecer capacitación continua en habilidades digitales a mujeres emprendedoras.

Los gobiernos también deberían ampliar los programas de educación y formación. A través del Programa WeForLAC, el BID está trabajando con Honduras para ofrecer capacitación a 3.500 empresas lideradas por mujeres y apoyar la transformación digital de 800 de ellas.

Los fondos de capital de riesgo y las aceleradoras deberían involucrar a más mujeres en sus comités de inversión y paneles para concursos, mientras invierten en empresas con pólizas progresivas de vida/trabajo, teletrabajo y cuidado infantil.

Estos fondos también deberían respaldar redes de mentoras y entrenadoras comprometidas con la expansión del número de emprendedoras. Recientemente, BID Invest, el brazo privado del Grupo BID emitió el primer bono social de género, el primero emitido por un banco multilateral. Los fondos recaudados financiarán proyectos que impulsen la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer en la región.

Si se mantienen y amplían este tipo de esfuerzos podrían conducir a un crecimiento exponencial del espíritu empresarial entre las mujeres, creando oportunidades y prosperidad para toda la región.

Reina Irene Mejía es Vicepresidenta Ejecutiva y Chief Operating Officer del BID (Banco Interamericano de Desarrollo)

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