Ashleigh Barty sacó su chapa de número 1 y se coronó en Wimbledon

admin

10/07/2021

Wimbledon tiene a una nueva campeona. La australiana Ashleigh Barty, número uno mundial, le ganó la final a la checa Karolina Pliskova (13ª) por 6-3, 6-7 (4) y 6-3, consagrándose así por segunda vez en un Grand Slam.

A sus 25 años, Barty había ganado Roland Garros en 2019, lo que le permitió ponerse en lo más alto del ranking WTA, que no ha abandonado desde entonces.

La primera australiana que gana Wimbledon desde 1980, cuando lo consiguió Evonne Goolagong, terminó la final llorando de emoción. En un primer momento le costó reaccionar, antes de escalar la tribuna para ir a abrazar a sus seres cercanos.

Justamente, como homenaje a Goolagong, de cuyo primero de los dos títulos en Wimbledon se cumplían en esta edición 50 años, Barty jugó con una indumentaria muy inspirada en la llevada por su ilustre compatriota en 1971.

La variedad y astucia de la número uno del mundo se impuso a una irregular de la tenista checa, enchufada solo a ratos. En una actuación espléndida, desarboló a una Pliskova superada, rígida y sin sus golpes.

Se impuso haciendo a Pliskova sufrir con cada golpe cortado, obligándole a meter varios golpes ganadores seguidos para desarmarla. La checa era un espejismo del nivel que había dado en el segundo y tercer set contra Aryna Sabalenka y desesperaba incluso a Martina Navratilova y Billie Jean King, que presenciaban el partido en el palco real.

Perdió los catorce primeros puntos del partido, se puso 4-0 abajo y amenazó con cometer un descalabro impresionante en la final. A partir de un mal juego de Barty, que supuso el 4-1, Pliskova se empezó a asentar. Maquilló el marcador con el 6-3, pero sus sensaciones eran muy malas. Mientras la australiana sumó doce golpes ganadores en ese parcial, Pliskova solo conectó dos. 

Tenía un muro enfrente y empezó a saber torearlo cuando se vio con el trofeo de subcampeona en las manos. Barty dispuso de 3-1 a favor en la segunda manga, pero comenzó a sufrir, más por sus propios errores que por exquisitez de Pliskova.

Su nivel aún le daba para llevárselo y sacó con 6-5 para sellar el encuentro y el título. Pero se equivocó. Le regaló dos pelotas de rotura a su rival, esta aprovechó la primera y hubo un tie break en el que Barty aún seguía pensando en ese décimo segundo juego.

Pliskova, de la nada, acababa de igualar la final. Era la primera final femenina de Wimbledon en irse a tres sets desde 2012, cuando Serena Williams derrotó a la polaca Agnieszka Radwanska.

Pero la pelea no aguantó. La laguna mental de Barty desapareció y Pliskova, que solo había dejado detalles en el tie break, comenzó a diluirse. Permitió que Barty empezara un set más con ventaja. Otra losa que salvar, otro mal augurio. Se había librado ya una vez, pero esta vez fue imposible, Barty no volvió a tender la mano y el plato de Venus de Wimbledon fue a parar a la australiana.

Barty se convierte además en la cuarta jugadora en ganar el título en Wimbledon en categoría junior y luego en el cuadro principal.

Además, Wimbledon representa su primer grande desde que comenzara la pandemia y tras no haber jugado prácticamente en 2020. Barty, triunfadora en Roland Garros 2019, dejó a un lado las burbujas y los torneos sin público para oxigenarse en su casa y es ahora cuando recoge los frutos de ello.

Ashleigh Barty recibe el trofeo de manos de la duquesa de Cambridge, Catherine. Foto Adrian DENNIS / AFP
Ashleigh Barty recibe el trofeo de manos de la duquesa de Cambridge, Catherine.
Foto Adrian DENNIS / AFP

Con información de AFP y EFE

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