Balance y futuro de la cuestión Malvinas

admin

10/06/2021

El 2022 será un año especial para el tema Malvinas. Se cumplirán cuatro décadas de la guerra que marcó, entre otras cosas, el inicio del fin de la Dictadura Militar en nuestro país y el comienzo del proceso de redemocratización que continua hasta hoy.

Será un año dedicado a la Memoria, a repensar las causas de la guerra y sus consecuencias, homenajear a los caídos y a los que siguen entre nosotros honrando una causa nacional pero también habrá que preguntarse ¿dónde nos encontramos en términos diplomáticos y de relaciones exteriores con respecto al tema de política internacional que más moviliza a los argentinos?

¿Qué conclusiones podemos sacar de las estrategias asumidas por las distintas administraciones nacionales para, a partir de allí, poder plantear las nuevas visiones para los próximos años?

Con respecto a los rasgos distintivos de las presidencias argentinas en estos 40 años podemos definir que Alfonsín tuvo la difícil tarea de allanar el proceso de la normalización de las relaciones políticas con el Reino Unido adoptando una gestión malvinera principista y militante.

En el período 1989-1999 vemos que Menem tomó la posta del radical y concretó el restablecimiento de las relaciones diplomáticas formales con Londres a partir de la formula del paraguas de la soberanía plasmados en los que serán denominados Acuerdos de Madrid I y II.

A cambio de ello, la jugada estratégica del riojano fue quitar de las discusiones anuales de la Asamblea General de la ONU el tema Malvinas priorizando el lazo y poder de las relaciones bilaterales con el Reino Unido por encima de los efectos del multilateralismo defendido y promovidos por Alfonsín.

El gobierno de Néstor Kirchner y las administraciones de Cristina Fernández le dieron al tema Malvinas gran protagonismo en todos los foros internacionales al tiempo que limitaron o cortaron la cooperación bilateral con Londres en los temas de pesca, hidrocarburos y comunicación los cuales se habían establecidos con el menemismo pero que en la práctica solo beneficiaban a la potencia europea a través de su política de hechos consumados que dejaba a la Argentina con las manos vacías.

Un dato muy significativo y que debemos resaltar a la hora de ponderar el tipo de relacionamiento que decidamos tener estratégicamente con el Reino Unido es el siguiente: a pesar de que los gobiernos de Menem y Macri priorizaron el vínculo bilateral y fueron concesivos en los diferentes temas que involucraron las negociaciones en el Atlántico Sur el comercio bilateral entre Argentina y Reino Unido fue mayor en las gestiones de Cristina Kirchner comparativamente con respecto a Menem y la de Alberto Fernández con respecto a Macri a pesar de que los gobiernos que fortalecieron los vínculos comerciales hayan sido catalogados como confrontacionistas, duros y hostiles con el Reino Unido y los isleños.

Finalmente señalar que nuestro país debe generar sus propias estrategias de política exterior hacia Malvinas, pero siempre debe estar preparado para identificar y aprovechar las contingencias y situaciones coyunturales que emanen del sistema internacional y que puedan ser catalizadores de aquellos objetivos que buscamos.

Por ejemplo, nadie esperaba los cambios en el sistema internacional moderno motorizados por la Revolución Iraní de 1979, la Caída del Muro del Berlín en 1989, la autodisolución de la Unión Soviética en 1991, los atentados contra las Torres Gemelas en 2001 o, más modernamente, la llegada del Covid-19 en 2020 con la pandemia que nos aqueja hasta hoy.

Agustin Romero es Doctor en Ciencia Política. Director del posgrado en Asuntos Argentinos en la facultad de Derecho de la UBA

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