“Bondi”, “guita”, “pibe”: cómo usan los jóvenes el viejo lunfardo

admin

08/09/2021

Esto es un quilombo, no hay guita para el feca, no tengo un mango. Mejor, me tomo un bondi o me rajo. En definitiva, no hay ningún argento que no sepa o no pronuncie al menos una palabra del lunfardo en cualquier momento del día, haciendo que esta manera de hablar, divertida, coloquial y popular, sea la marca que nos identifica.

Precisamente, la Academia Porteña del Lunfardo realizó el Primer Congreso Internacional que sirvió para analizar los usos y costumbres de este dialecto criollo. El evento online duró tres días y contó con la participación de académicos, profesores, músicos y lingüistas del mundo.

Algunas palabras del lunfardo se perdieron en el tiempo, pero otras se revitalizan o adquieren un significado diferente. De eso se habló, entre otros temas.

Enrique Santos Discépolo, compositor inolvidable.
Enrique Santos Discépolo, compositor inolvidable.

Lo más curioso es que los jóvenes o centennials rescatan viejos modismos del lunfardo (o crean nuevos) y lo incorporan a su lenguaje cotidiano. Puede ser en poemas del siglo XXI o con terminologías que aparecen en estilos musicales contemporáneos como el tropi-punk, la cumbia villera, el trap, el hip hop y el reggaeton, a través de las nuevas figuras de esos géneros.

Un deja vu de lo que ocurría desde hace más de cien años cuando las canciones populares del tango, algunas poesías y cuentos literarios enfatizaban el uso de esta singular habla rioplatense.

Lorena Di Scala, estudiante de la Licenciatura en Letras y del profesorado Superior de la UBA, desarrolló la mesa De la ñata contra el vidrio a la clande en la quinta. Variaciones en el uso del lunfardo, para analizar el tema durante el congreso.

Entre sus conclusiones, habló del lunfardo “como portador de una identidad. Las identidades son variables y múltiples y, como consecuencia, el lunfardo también lo es, ya que no es un fin sino el medio por el cual ciertos grupos se sienten identificados”.

¿Cómo es el lunfardo actual?

Di Scala encuentra tres lunfardismos en un recorte del pasado, mirando cómo evolucionan los términos. Por ejemplo, del tango En un feca, de Edmundo Rivero (1924), el título contiene el lunfardismo feca, un “vesre”, como se dice en la jerga. El tango comienza de esta manera: “En un feca de atorrantes / rodeada de escabiadores / una paica sus amores / rememora sollozante”.

Luego, rescata la palabra “bondi” en un fragmento del poema El último tranvía, de Roberto Santoro (1939-1977), desaparecido en la dictadura: “Un barullo orquestal / batifondo en tu calle / tranvía caburé / cachador y cachuso (…) Son los giles de siempre. / Los del cuore sin ruido / bondi atorrante / soñador de milongas”.

Finalmente, en Cafetín de Buenos Aires, el tango creado en 1948 por Enrique Santos Discépolo e interpretado por Roberto Goyeneche, y su inolvidable “La ñata contra el vidrio / En un azul de frío…”​.

Según Di Scala, “ñata” es una expresión que ha quedado en desuso. Sin embargo, los más jóvenes utilizan los términos feca (o feka) y bondi, dos lunfardismos característicos del urbanismo y, sobre todo, de los porteños. Así lo refleja Ayer te vi, un tema que el cantante y DJ Louta compuso en 2018: “Y ahora está angustiado porque falta teca / Angustiado porque quiere un feka / Angustiado porque ve sus pecas / Angustiado porque quiere un SEGA”.

“Acá podemos contrastar fácilmente del uso encontrado en casi 100 años, el del tango de Edmundo Rivero, con este bien actual”, señala Di Scala.

L-Gante arrasa con una nueva jerga en sus letras. Foto Maxi Failla
L-Gante arrasa con una nueva jerga en sus letras. Foto Maxi Failla

Del mismo modo, el lunfardismo “bondi” puede notarse tanto en el poema de Santoro y su contraste con el poema Alta en el cielo, de Ioushua, un poeta marginal del Conurbano. Según Di Scala, utiliza esta expresión para llamar la atención: “Dale pibito / Todo tu corazón está para adelante / Esta noche ningún guacho te va a decir que no / Pintó la birra Pintó la joda / Pintó la droga / Y pinté un corazón con tu nombre en el bondi”.

También destaca la cobertura de dos usos distintos del verbo “pintar”: uno es uso estándar de pintar (pinté un corazón con tu nombre) pero también advierte un uso más juvenil que en este caso recrea un espacio, un momento para realizar alguna actividad pero carece de fuentes en el lunfardo histórico: pintó la birra, pintó la joda.

“Ioshua plasmó tanto el uso del pintar estándar como el uso del lexicalizable desde el punto de vista gramatical que implica un nuevo significado que se incorporó a esta palabra. Encontramos un uso todavía más lunfardo conviviendo con los estándar”, explica Di Scala.

El escritor Martín Kohan también muestra su costado literario utilizando este dialecto rioplatense. En el cuento El Amor, de su libro Cuerpo a Tierra, exhibe dos personajes cruciales de la literatura argentina: Martín Fierro y Tadeo Cruz. También recurre el uso del lunfardo, con fines narrativos. Según Di Scala, la palabra “socotroco” es una expresión demodé pero en el relato se utiliza para nombrar una parte del cuerpo de los dos personajes.

“Como hablante joven del lunfardo, me llamó la atención que nunca había visto que la palabra ‘socotroco’ sea usada de esta manera y por más que fuese una fuente literaria me costó darme cuenta de que se trataba de un lunfardismo. Entonces, entre el caso de Ioshua y el de Martín Kohan, vemos cómo los lunfardismos pueden llegar a cumplir una función más dentro de la obra literaria”, apunta Di Scala.

La investigadora extrae dos fragmentos de Business Woman, un hit de la cantante argentina Nathy Peluso, que alude al empoderamiento femenino: “Tengo negocios que dirigir yo sola / Hago guita desde que nací bien piola / Me llaman porque soy una Business Woman (…)”.

“Lo que podemos ver es una mujer poderosa y el lenguaje que usa es el lunfardo. Además, Nathy Peluso es una cantante que tiene un estilo muy particular ya que en sus canciones mezcla distintas variedades del español: toma términos que pertenecieron a distintas variedades como acentos y también recurre a anglicismos como el de Business Woman”, completa Di Scala.

En este caso, la docente citó a la autora Florencia Liffredo, quien analizó el tropi-punk como un género que se concentra específicamente en artistas que utilizan el lunfardo y también en géneros como la cumbia villera. “Es una fusión de géneros, pero lo hace con un movimiento a nivel del género, como un empoderamiento, un tránsito por elementos que previamente no se habían relevado. No habían aparecido, en este género, como el placer femenino”.

L-Gante es el cantante trapero y cumbiero del momento: suele recurrir con frecuencia al uso del lunfardo para expresarse en sus canciones que tienen millones de visualizaciones. De esta manera, se produce un diálogo fluido con sus seguidores. Un claro ejemplo es el tema Titubeo, aunque con la particularidad que aquí menciona a la “clande” –término nacido en la cuarentena– como una nueva forma de expresión del lunfardo moderno: “Le vamo’ a da’ hasta que estalle; tamo’ en ritmo con la clicka / Un tinto es mi pinta, una clande en la quinta / No les dan respeto y se cree terrorista”.

La voz del tango: Edmundo Rivero.
La voz del tango: Edmundo Rivero.

“Con ‘pinta’ encontramos tres usos distintos en el lunfardismo en esta línea de ‘pintar’, pero el que me interesa es clande: se trata de un acortamiento de la palabra ‘clandestina’ que exhibe otro procedimiento morfo-fonológico”, subrayó Di Scala.

El lunfardo actual encuentra varias expresiones que mantuvieron su significado en el tiempo como “bondi”, “guita” o “pibe”, entre otros. “Vimos ‘bondi’ en un poema de Santoro del siglo pasado y también en un poema de Ioshua actual. Son formas que no mutaron, no adquirieron otro significado y no cambiarán al nivel del significante que son feca y teca”, añade Di Scala.

Pero ¿de dónde proviene el lunfardo? En principio, es el dialecto que distingue a los porteños, rosarinos y bonaerenses provenientes de las clases medias y bajas y de las comunidades italianas y francesas durante la primera inmigración.Se instaló en la ciudad y en la zona portuaria de Buenos Aires y, rápidamente, se fue expandiendo por el país.

​A comienzos del siglo XX, los presos y malechores solían emplear este lenguaje codificado para no ser descubiertos. Luego, los vocablos nacidos en los márgenes ganaron popularidad hasta atravesar clases sociales y llegar a ser marca de identidad. El tango lo supo reflejar y reaparece, con nuevos y viejos términos, en jóvenes géneros musicales.

EV

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