Cajeros automáticos: 7 cuidados básicos para evitar que te vacíen la cuenta

admin

21/06/2021

Un día cualquiera la persona se sorprende al detectar que su cuenta bancaria está vacía. El sueldo ya no está. ¿Hubo un error? No. Fue un robo. Una estafa bancaria de las muchas que ocurren a diario. Y todo pudo haberse originado en una visita al cajero automático si el usuario, desprevenido, no tomó ciertas precauciones.

Hay delincuentes conocidos como “pescadores” que colocan en las máquinas dispositivos ocultos, casi imperceptibles, que capturan los datos de las tarjetas de débito y registran las claves ingresadas. La modalidad se llama skimming.

Otros se valen simplemente de engaños y “cuentos del tío“, ya sea en persona -ofreciendo una supuesta ayuda junto al cajero- o por teléfono, para lograr que las personas les revelen de su propia boca las claves que dan acceso a todo su dinero.

Sin embargo, si uno está advertido y toma las debidas precauciones, son pocas las chances de convertirse en la próxima víctima.

Los cajeros automáticos tuvieron un rol clave durante la pandemia. Foto: Mauricio Nievas / Archivo.
Los cajeros automáticos tuvieron un rol clave durante la pandemia. Foto: Mauricio Nievas / Archivo.

Consultados por Clarín, especialistas en seguridad de distintas entidades -los bancos Santander, Provincia y la Red Link- explicaron cuáles son los cuidados imprescindibles que se necesita tener al ir al cajero.

¿Qué hay que revisar en la máquina antes de insertar la tarjeta y marcar la clave? ¿Y cómo actuar ante distintas situaciones que se pueden presentar? Sus respuestas se resumieron en siete consejos básicos.

1. Para entrar, deslizar otra tarjeta

Para poder abrir la puerta de acceso al hall o salón en el que están los cajeros automáticos es común que haya que deslizar la tarjeta por un lector.

Ese es el primer punto de contacto en el que podría haber un aparatito oculto que copie los datos. Por eso, se recomienda usar allí una tarjeta distinta a la que se va a usar para operar. Se puede incluso pasar la SUBE: la puerta igualmente se abrirá.

2. Revisar la máquina: ¿tiene elementos sospechosos?

Antes de insertar la tarjeta de débito hay que observar detenidamente la máquina, para asegurarse de que no le hayan adosado partes truchas.

Por ejemplo, cámaras diminutas o un teclado falso (superpuesto al verdadero) para robar las claves. O un microdispositivo dentro o sobre la ranura de ingreso del plástico, capaz retenerlo y copiar sus datos.

Las bandas de "pescadores" colocan pequeños lectores en la ranunra original del cajero para capturar los datos de las tarjetas. Foto: Archivo.
Las bandas de “pescadores” colocan pequeños lectores en la ranunra original del cajero para capturar los datos de las tarjetas. Foto: Archivo.

Lo que recomiendan revisar es que que la ranura de entrada de la tarjeta esté firme, sin partes flojas; sin rastros de pegamento; y sin hilos ni nada raro que la obstruya o sobresalga.

También hay que mirar que la ranura por la que deberán salir los billetes no esté abierta ni bloqueada.

Si se ve algo de todo esto, no hay que meter la tarjeta.  Tampoco si la pantalla dice que el cajero está fuera de servicio o muestra mensajes que no son los habituales.

3. Ante algo extraño, no marcar la clave

Una vez insertada la tarjeta, no hay que apurarse ingresar la clave. Sólo hay que hacerlo una vez que aparezca esa instrucción en la pantalla.

Además, jamás hay que marcar clave alguna en estas situaciones:

  • Si, tras ingresar la tarjeta, la máquina no parece haberla detectado o aparece un mensaje no habitual. 
  • Si la tarjeta quedó retenida y alguien en actitud solidaria te dice que ingresar el PIN es la única forma de recuperarla.
  • Si la tarjeta quedó retenida y la máquina no imprimió un comprobante sobre esa situación.
  • Si hay personas demasiado cerca y en actitud sospechosa que podrían ver el código.
No hay que usar el cajero automático si hay gente demasiado cerca o en actitud sospechosa. Foto: Mauricio Nievas / Archivo.
No hay que usar el cajero automático si hay gente demasiado cerca o en actitud sospechosa. Foto: Mauricio Nievas / Archivo.

4. Al ingresar la contraseña, tapar el teclado

Para frustrar los fraudes también es clave impedir que los delincuentes logren grabar o espiar las claves que marcamos en el teclado.

Para eso, las precauciones más importantes son pegar el cuerpo a la máquina todo lo posible y tapar el teclado mientras se ingresan las contraseñas, tanto por encima como por los costados.

“No ingreses tu clave PIN frente a otras personas, no la divulgues y no la escribas en la tarjeta magnética o en un papel que se guarde con ella, ni aceptes ayuda de terceros para operar”, aconsejaron en Red Link.

Al marcar la clave PIN hay que tapar el teclado: podría haber microcámaras ocultas funcionando. Foto: Archivo.
Al marcar la clave PIN hay que tapar el teclado: podría haber microcámaras ocultas funcionando. Foto: Archivo.

5. No aceptar ayuda de terceros presentes

Hay delincuentes que, haciéndose pasar por personas que casualmente estaban allí, ofrecen asistencia ante alguna situación extraña. Pueden incluso simular ser empleados del banco. Todo para estafar.

Por lo cual, no hay que aceptar bajo ningún concepto ofrecimientos supuestamente espontáneos de ayuda por parte de extraños, aunque parezcan bienintencionados.

Si se necesitara algún tipo de asistencia para operar, hay que requerirla dentro del banco. Y, aun así, nunca darle la clave al empleado o la empleada para que la ingresen ellos en lugar del cliente.

“El banco nunca te pedirá tu PIN por correo electrónico, telefónica o personalmente para realizar ningún trámite. Sólo vos podés digitarla. No aceptes ayuda de desconocidos, bajo ninguna excusa; nadie está autorizado a pedirte la clave”, enfatizaron en el Banco Provincia.

6. Jamás usar un cajero siguiendo instrucciones telefónicas de un desconocido

Una de las estafas más comunes hoy es un “cuento del tío” por el cual el delincuente llama a una persona por teléfono y, con convincentes engaños, le pide que sin cortar la comunicación vaya a un cajero, genere claves y se las informe.

¿Qué dicen para que la persona “caiga”? Que semejante operación es necesaria, por ejemplo, para levantar un supuesto bloqueo de su cuenta o tarjeta. O para cobrar un premio o para acceder a un beneficio previsional. Han mencionado incluso los turnos para la vacuna del Covid.

Los estafadores convencen a la gente de ir al cajero automático y seguir sus instrucciones, para sacarle todo el dinero. Foto: Archivo.
Los estafadores convencen a la gente de ir al cajero automático y seguir sus instrucciones, para sacarle todo el dinero. Foto: Archivo.

Por eso, los bancos directamente les piden a sus clientes que jamás operen en un cajero automático siguiendo instrucciones que un desconocido les dé por teléfono, cualquiera sea la excusa.

“Nunca debemos darle una clave generada en canales automáticos a una persona que llama, aunque diga ser del banco. Un operador verdadero de la entidad jamás pediría eso“, explicaron en el Banco Santander.

“Caer en esa trampa equivale a darle a un ladrón las llaves de casa. Los estafadores usan esa clave para acceder a la cuenta”, agregaron.

7. Al terminar, llevarse todo

Una vez que la extracción se completó y los billetes salieron de la máquina, no hay distraerse ni bajar la guardia antes de tiempo.

Un error común que los delincuentes pueden aprovechar es que la persona se olvide de retirar la tarjeta de débito o de llevarse el comprobante.

Al terminar, muchos se concentran en guardar la plata y se terminan olvidando de llevarse la tarjeta. Foto: Archivo Clarín.
Al terminar, muchos se concentran en guardar la plata y se terminan olvidando de llevarse la tarjeta. Foto: Archivo Clarín.

Por otra parte, hay que tener muy en cuenta que ese ticket contiene datos sensibles sobre la operación que se acaba de realizar. Por ejemplo, cuánto dinero nos estamos llevando en el bolsillo y cuánta plata nos queda en la caja de ahorro.

Por lo cual, no es la mejor idea arrojar ese papelito en el cesto que está junto al cajero o en el primer tacho de basura que se vea al salir. Mejor es pedir que el comprobante, en vez ser impreso, llegue por email.

MG

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