Campi o cómo ser el doble de los famosos y no reírse de ellos

admin

19/07/2021

Suena el teléfono y Campi tarda en atender. Cuando finalmente responde, el actor se disculpa: “Perdón, estaba estaba haciendo la peluca de Ricardo Montaner“. Es que, además de poner el cuerpo y la voz a cada personaje que recrea, él mismo se ocupa de realizar todos los detalles que requieren los personajes: desde los postizos y pelucas hasta el vestuario, las máscaras o lo que haga falta para parecerse al famoso, en Flor de equipo.

Así, todas las mañanas en el ciclo que conduce Florencia Peña por Telefe, Campi se transforma en alguien distinto: desde Alex Caniggia y Damián Betular hasta Silvio Soldán, de Lizy Tagliani, Juanse y Georgina Barbarossa hasta Carmen Barbieri, Fernando Burlando, Flavio Mendoza y Dolli Irigoyen, pasando por varios miembros del clan Montaner, padre e hijos. Ninguno se le escapa.

Pero el actor también aparece caracterizado como algunos de sus compañeros de programa, Marcelo Polino o Paulo Kablan, por ejemplo y, en todos los casos, interactúa con la persona real, en un juego de espejos que resulta desopilante.

Georgina Barbarossa y la Georgina de Campi. Foto Instagram Campi
Georgina Barbarossa y la Georgina de Campi. Foto Instagram Campi

La importancia del humor

Campi tiene clarísimo lo importante que es hoy hacer humor. “Es sanador siempre y en este contexto de pandemia, más que nunca necesitamos del humor”, asegura. En su feria de vanidades cotidiana por donde circulan los personajes más famosos del momento, el humorista prepara a cada uno, prácticamente de un día para para otro. “Me avisan la tarde anterior quién va a ser el invitado del día siguiente y ahí me pongo a trabajar”, cuenta.”Pero disfruto mucho de ese proceso de armado, también”.

Atento al ritmo de la actualidad, siempre recurriendo a su ingenio, a cada uno le encuentra una vuelta particular. “En el humor el factor sorpresa es fundamental, es una de sus claves”, explica. “Por eso cada personaje tiene algo sorpresivo, un rasgo de su personalidad que me de pie para lograr esa sorpresa, si no, no tiene gracia”.

La mayoría de las veces Campi, caracterizado, se enfrenta cara a cara con la persona real y se genera un ida y vuelta a pura improvisación en el programa. “Por suerte nadie se ofende ni se enoja. Al contrario, muchos me piden que lo imite, como Juanse por ejemplo”, cuenta.

El exlíder de Los Ratones Paranoicos, precisamente es uno de sus preferidos a la hora de representarlo.”Es un ser adorable, sencillo y con mucho humor, por eso me divierte hacerlo. Con su participación en MasterChef descubrimos otros Juanse y está buenísimo”, cuenta.

Imitaciones no, caricaturas

Un jopo, una nariz postiza, un gesto o un latiguillo, todo sirve para que Campi recree en su cuerpo a otra persona. “Lo que yo hago no son imitaciones sino caricaturas, porque las imitaciones son un retrato más profundo y yo me agarro de los rasgos más obvios, es un trazo grueso y con eso arranco”. Y agrega: “La voz es lo más díficil, lo que más me cuesta, justamente, porque no soy imitador”.

Es él mismo quien realiza las pelucas, las máscaras de látex, el maquillaje y todo el vestuario que necesita cada caricatura. “Estoy acostumbrado, siempre hice todo yo y eso es una ventaja para mí, porque conozco los materiales y no tengo límites”, explica. El humorista asegura que todo le sirve: desde una barba de choclo hasta pelo de su propio perro, pasto sintético o gomaespuma.

Juanse y la caricatura de Juanse por Campi Foto Instagram Campi
Juanse y la caricatura de Juanse por Campi Foto Instagram Campi

Lo que a otro le lleva una semana de trabajo, él logra resolverlo en tres o cuatro horas. Muchas veces los invitados le llevan una muda de ropa igual a la de ellos ese día y eso le permite acentuar la caricatura. “Aprendí del teatro under eso de arreglármelas con dos mangos, a incentivar la creatividad”, dice. En ese sentido asegura no tener límites. “Tener que inventar todo yo, me da la ventaja de no depender de nadie para poder hacer el personaje que quiera”.

Por eso, las recientes declaraciones de su mujer, Denise Dumas no lo sorprendieron. “En casa somos un familión con cuatro niños. Yo no trabajo para distraerme, sino porque lo necesito“, dijo Denise en una entrevista radial por el levantamiento del programa Hay que ver, que ella co conducía por Canal 9. “Es así, es la realidad argentina que nos toca vivir”, admitió Campi sobre la situación.

Sus inicios como caricaturista gráfico le dieron herramientas que, sumadas a su capacidad de observación como actor, son la clave para que cada personaje recreado salga impecable. “No doy por sentado nada. Ninguno es fácil de hacer, todos tienen su vuelta. Pero la finalidad es que la gente se ría, que la pase bien y eso se cumple siempre, por suerte”, dice.

Mientras se prepara para regresar al teatro con Los Bonobos, en septiembre, la comedia donde comparte elenco con Lizy Tagliani, Peto Menahem y Oski Guzmán, desde su cuenta de Instagram @campiobra, el actor comparte también sus trabajos. Y el público le responde con agradecimiento.”Es increíble cómo me agradece la gente. Creo que eso es lo más importante hoy, poder reírnos todos de lo mismo”.

Y explica que cada caricatura es abordada con respeto. “El humor es el denominador común de una sociedad, una de las cosas que nos unen porque no necesita explicación. Pero también es un arma que se puede usar para hacer política, para herir, para enamorar, para ayudar, para todo. Por eso es tan maravilloso”, dice. “Se trata de hacer reír al niño que todos llevamos dentro y al niño del que tenemos enfrente, eso no falla. Y lo que más necesitamos ahora”.

WD

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