Carlos Zannini, abogado de la jactancia, y el viejo uso de los espejitos de colores

admin

14/05/2021

Ese predicador de la jactancia y de la enajenación moral, Carlos Zannini, cortesano de alto rango y eximido de todo escrúpulo, se yergue sobre el púlpito de los privilegiados vanagloriándose por haber atracado vacunas y -como un Sumo Sacerdote- se erige a sí mismo como juez supremo que decide quién merece ser salvado y quién hundido en el olvido. Encarna una idea del poder: la arrogancia como método.

No es el único, pero sí uno de los capangas de un clan embriagado con las amargas mieles de la alucinada percepción de la exoneración de toda culpa.

Hay una intersección entre esa barbaridad con esa declaración aberrante que no condena al grupo Hamas en el sangriento conflicto Palestino Israelí.

Esa dictadura fundamentalista practica el terrorismo de Estado, quita todos los derechos a las mujeres, liquida a cualquiera que pudiera ser sospechado de pertenecer al colectivo LGTB, refuta y prohíbe el matrimonio igualitario y masacra toda disidencia.

Argentina se asocia con su silencio al terror estatal de una organización universalmente reconocida como ominosamente opresora.

Detrás de Hamas está Irán, como estuvo Irán detrás de los atentados a la AMIA  y a la Embajada de Israel. El gobierno, por locura ideológica, confunde a enemigos con amigos.

Concibe el mundo a la inversa.

Nos hincamos de rodillas ante el terror de Estado practicado afuera; desde Venezuela, hasta Irán y Hamas. Y en el frente interno jugamos al progresismo.

Mientras tanto aquí la inflación ya bordea el averno.

Hay una idea feroz que se esparce como una noche sin luna: la invención de la soledad geopolítica.

La gira presidencial no generó reales y concretos apoyos, aunque sí cortesías habituales de sus anfitriones con la excepción del hierático semblante del Pontífice para la foto de rigor.

Pero el Primer Magistrado vuelve y aquí lo espera el poder real de quien no quiere acuerdos con el resto del planeta racional.

Ella, parafraseando a Borges en El Aleph, “es autoritaria, pero también ineficaz”.

Ningún índice mejora. Todo empeora. La Argentina sigue en el pináculo de países con mayor cantidad de contagios diarios cada 100 mil habitantes.

Y Zannini alardea de su crimen moral.

Toti Flores, contraparte ética del Procurador del Tesoro está internado con coronavirus. El jerarca por su parte está a salvo gracias a las vacunas sustraídas a otros.

La invención de la soledad geopolítica es también una soledad interior, un aislamiento de la buena fe, y una propagación de la mala fe que ahonda el sufrimiento mayoritario.

La gestión troglodita que presupone que con controles acérrimos mejorará la economía hunde la embarcación general en la incertidumbre y también en la demagogia.

En San Luis, para citar un sólo ejemplo, la ministra Carla Vizzotti y el Jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, inauguraron hace pocas semanas y con mucha pompa y circunstancia el hospital Ramón Carrillo. Costó 10 mil millones de pesos. No funciona y, según el testimonio de los médicos a través de sus representantes gremiales, las salas de terapia intensiva están colapsadas.

Los pacientes desesperados lo corroboran.

La propagandización de los hospitales vacíos es consistente con el hurto a mansalva de vacunas propiciado y justificado por el Procurador del Tesoro.

Nosotros nos salvamos, a ellos les vendemos espejitos de colores.

Lo que apuntalan con esas venenosas baratijas propagandísticas es la pretensión de convertir las estafas en gestas. Los robos en derechos adquiridos, y a los miserables en héroes.

Las lágrimas de los cercanos a los muertos desatendidos refutan todas las mentiras. En el despertar de las lágrimas, apasionadamente trágicas, empieza a despertar la verdad encubierta por los siete mil velos de la arrogancia oficial.

Las ceremonias del adiós a la demagogia se despliega en llantos.

Allí acaban todas las mentiras.

El Procurador del Tesoro y Sumo Sacerdote, junto a la Madre Superiora, solo parecen procurar precisamente lo que se cifra en el nombre: el tesoro.

Buscan allí donde existan posibilidades de sustracción, como en el intento radicalizado ─por el momento frenado─ de estatización de la hidrovía, por donde no solo circula lo que se exporta legalmente, sino también lo que se trafica ilegalmente: la droga.

La gravedad de la demagogia esconde los negociados más oscuros. Hay holdings enteros muy enhebrados al poder político requisando huecos para operar sin trabas como necesita la mafia.

Gomorra también está en la Argentina operando en ríos, caminos y puertos, buscando protección oficial, financiando ardides criminales, y todos escondidos detrás de los decorados de hospitales vacíos y otras puestas en escena.

La mafia continúa viva y muy viva.

Mientras, hay miles que se van muriendo.

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