Caso Bobinas Blancas: “Se me mataron de risa en la cara”, dijo el fiscal que recordó un sketch de Chespirito durante el debate

admin

17/07/2021

“Sí, lo elegí y vaya revuelo que causó”. El fiscal federal Gabriel González Da Silva defendió así su apelación a un sketch de Chespirito, en un intento de desvirtuar argumentos de la defensa de Emmanuel García (41), uno de los juzgados por el caso Bobinas Blancas. El acusador citó incluso un trabajo académico sobre el aporte de la obra de Roberto Gómez Bolaños, para sustentar su postura.

Lo hizo al responder al cuestionamiento que le había realizado otro abogado del juicio, en la etapa final de réplicas del debate iniciado a fines de marzo por el Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Bahía Blanca. González Da Silva dedicó gran parte de su exposición del viernes a responderle al defensor oficial que asiste a Darío Cuello (33) y a uno de los letrados de García.

Guillermo Pazos Crocitto le había enrostrado a González Da Silva montar “un show” con su alegato, en el que, además de la serie mexicana de los años ’70, aludió a otras tiras televisivas y de cine. Citó a Narcos, El Robo del Siglo y el tenso momento entre Pappo y un DJ, cuando el fallecido rockero le pidió que se buscara “un trabajo digno”.

Eso mismo le sugirió el fiscal a García, a quien acusa de lavar dinero originado en el narcotráfico a través del uso de bitcoins, luego de que el broker buscara desligarse de la banda desbaratada a mediados de 2017. García negó saber el nombre de quien solo se conoce su apodo de “Licenciado” y que para la acusación, sería el capo narco que operaba desde México.

“Lo conocía perfectamente y desde mucho antes de que esto empezara”, afirmó el fiscal, que recordó un diálogo de García con el “Licenciado” o “Vic”, a quien, según el acusado, no le pidió identificación, como sí hacía con otros clientes, para empezar a operar. Luego de consultarlo sobre cómo debía llamarlo, recibió como respuesta, “dígame, simplemente, Licenciado”.

Allí González Da Silva recordó que esa misma frase le decía un personaje a otro, “casualmente mexicanos”, remarcó, en el famoso programa de Televisa. “Acá pasó lo mismo. ‘Dígame, Licenciado. Licenciado’, respondió García y así fue para toda la vida. Si es que él no sabe el nombre, que yo creo que lo sabe y no lo da a conocer”, había comentado el fiscal.

“No lo hice para pavonearme ni burlarme como dijeron Pazos Crocitto y los abogados de García”, se defendió González Da Silva. “Fue para mostrar la ridiculez de la que nos querían hacer creer que a una persona, que solo se la conocía como el Licenciado, García le entregó, a través de terceros desconocidos, miles y miles de dólares a cambio de criptomonedas de harto dudosa e ilícita procedencia comprobada”, argumentó.

Agregó que su alusión al gag cumplió con el requisito de “lenguaje claro” que requiere de los fiscales la carta orgánica del Ministerio Público y buscó que lo comprendieran todos, incluso los mexicanos acusados. “Es un craso error menospreciar la cultura que nos dejó esa programa televisivo”, añadió, y citó la investigación Resonancias del Chavo del Ocho en la Niñez, Educación y Sociedad Latinoamericana, publicada por el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO).

“Nadie puede venir a cuestionar a CLACSO”, dijo sobre el trabajo de 2020 en el que participaron, como editores, antropólogos, psicólogos y sociólogos. “El show que me imputó el doctor Pazos Crocitto es el que desplegó él y nos tiene acostumbrado en cada juicio”, agregó el fiscal, que actúa como subrogante ante el mismo tribunal bahiense donde se desempeña el defensor oficial.

Tanto al defensor de Cuello como a quienes asisten a Garcia, los señaló por atacar solo “cuestiones satelitales” del juicio. “Ante la orfandad probatoria de descargo, prefirieron ridiculizar y demonizar mi alegato, incursionando en alusiones personales”, remarcó el fiscal quien fundamentó su réplica en que buscaron poner en duda su objetividad, una potencial causal de nulidad

Además González Silva expresó su molestia ante los jueces por el comportamiento de algunos de los defensores durante la exposición de su alegato y el de los abogados querellantes Mariano Hongay y Daniel González que representan a la AFIP. “Se me mataron de risa en la cara”, se quejó.

Le pidió al presidente Pablo Díaz Lacava que, atento a lo que establece el Código Procesal Penal, no permitiera muecas, ni otras expresiones similares. “Durante la exposición del abogado Hongay, me centré en los cuadraditos de los defensores y a cada afirmación, seguía una manifestación de risa o reprobación”, observó el fiscal sobre la transmisión que se realiza vía Zoom.

Por el contrario, destacó la conducta de los tres mexicanos acusados durante el debate. “Se comportaron como verdaderos caballeros, siempre sentados en su lugar, pese a que escucharon acusaciones pesadas y duras pero sin una sola falta de respeto”, dijo sobre Max Rodríguez Córdoba (48), Jesús Madrigal Vargas (33) y Gilberto Acevedo Villanueva (33).

“Es otra sociedad, otra cultura, otra humildad que no tenemos lamentablemente. Los argentinos éramos así, pero ahora no tenemos respeto por ninguna autoridad ni investidura”, reflexionó. Para Rodríguez Córdova, el fiscal pidió 15 años de cárcel y 14 para los otros dos. Todos admitieron su participación en la banda, al inicio de las audiencias y siguen presos. 

Junto a los querellantes, el fiscal rechazó los planteos de nulidad presentados por la defensa de García, que realizan los abogados Roxana Piña y Sebastián Leborgeois. Habían argumentado que se violentaron, entre otros, los principios de congruencia y defensa en juicio, porque la acusación contra el bróker mutó durante la instrucción y en el mismo debate.

También el fiscal calificó de “débil”, la petición realizada por el defensor oficial Gabriel Jarque, contra la nota de la DEA que abrió el camino para la investigación. Según el asesor de Acevedo Villanueva, la misiva enviada en marzo de 2017 a la Policía Federal tenía un nivel de “precisión y detalle” que denotaría una investigación previa, no acreditada en el expediente.

“Si hubiese intervenido la DEA, hubieron dejado todo en bandeja”, refutó el fiscal y resaltó que algunos de los elementos aportados por la agencia antinarcóticos norteamericana se corroboraron pero otros fueron descartados.

No obstante que admitió que sin esa nota “la causa se cae”, descartó irregularidades en su utilización y calificó de “livianos” a los argumentos de Jarque.

Los mexicanos están señalados como coautores del delito de comercialización de estupefacientes. A Cuello, que está libre y su hermano Marcelo Rafael (47), se los considera partícipes necesarios y el fiscal les pidió penas de 5 y 6 años de prisión, respectivamente. La misma sanción que al mayor de los mendocinos, solicitó para Amílcar Martino (61). Ambos fueron excarcelados el viernes por el tribunal.

En el caso de García, en libertad pero sin poder salir del país, la fiscalía le considera probadas cinco operaciones con bitcoins a cambio de dólares originados en el narcotráfico y pide al tribunal que lo condene, como autor de lavado de activos, a 8 años de cárcel. Para la AFIP, las transacciones confirmadas fueron ocho y elevaron a 9 años año la solicitud de pena.

El juicio pasó a un nuevo cuarto intermedio hasta después de la feria judicial. En la audiencia convocada para el 9 de agosto, el fiscal González Da Silva continuará con su réplica. Aún debe aludir a otros cuestionamientos de la defensa de García, que lo acusó de usar la táctica de Josef Goebbels, jefe de la propaganda nazi.

Bahía Blanca. Corresponsal.

GL

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