Chuck Palahniuk: “A la Biblia le faltan escenas de sexo explícito, mejoraría mucho”

admin

12/02/2021

Su nombre es Chuck Palahniuk (Pasco, 1962). Su primera novela fue nada menos que El club de la lucha (1996) y eso marca, aunque sea porque no todos los escritores pueden contar anécdotas de sus rodajes junto a Brad Pitt, como ha hecho él en algún artículo. Autor de otros diecisiete libros, ahora nos llega El día del ajuste (Random House), una frenética sátira, una novela coral ambientada en unos Estados Unidos divididos en tres estados-nación independientes, Caucasia (para blancos), Negrotopía (para negros) y Gaysia (para homosexuales). Personajes acelerados, ritmo frenético, densidad ensayística, humor y hasta un asalto al Capitolio, “la nueva Bastilla”, escrito dos años antes de los hechos sucedidos hace un mes en Washington.

Profecía. “Los líderes políticos del futuro saldrán de los asaltantes del Capitolio y de grupos de adictos.”

¿Desde dónde nos habla?

Estoy en mi casa, en Portland (Oregón), a unos 200 km de Washington.

En su libro, ¿en qué estado caería?

En Caucasia, el estado de los blancos.

¿Se ha puesto de acuerdo con Trump para la promoción de su novela?

Lo hubiera tenido que hacer hace dos años, cuando apareció el título en inglés, hubiera sido un sueño, habría sido número 1 en ventas.

Bajo la acción, late un trasfondo ensayístico paródico, como de teorías extravagantes.

Pero ciertas. Quería novelar algunas tesis del sociólogo y economista alemán Gunnar Heinsohn, que ha mostrado la relación entre la demografía y las grandes transformaciones sociales. Cuando los hijos de las clases medias con educación no pueden entrar a asumir los roles para los que han sido formados, se produce un cataclismo. O las sociedades que tienen muchos varones jóvenes también reaccionan de una determinada manera. El Renacimiento italiano, la Revolución Francesa, la conquista de América… se producen en sociedades con muchos hijos y testosterona. Otra cosa: siempre que hay cambios brutales en la Historia suele haber un texto que los justifica. Un texto que es en última instancia absurdo, que no resiste el más mínimo análisis, pero que cobra enorme fuerza y se difunde por todas partes: Mein kampf, la Biblia, el Manifiesto comunista… 

Vivimos en culturas basadas en religiones de libro.  

Son textos que se usan para justificar lo que unos tipos hacen. No intentan razonar nada con argumentos sino emocionar, inspirar la fe. Hacen que parezcan justas auténticas barbaridades. Son libros que se han vendido a millones, también en los últimos 30 años, libros que dicen lo que la gente quiere oír.

El escritor estadounidense Chuck Palahniuk. Algunas de sus novelas fueron adaptadas al cine. / Foto: EFE
El escritor estadounidense Chuck Palahniuk. Algunas de sus novelas fueron adaptadas al cine. / Foto: EFE

¿Y la teoría de los rituales de inversión del poder?

La inversión de las jerarquías es la base de las revoluciones y de los movimientos antisistema. Eso es lo que este libro tiene en común con El club de la  pelea, que se basa también en las teorías del antropólogo británico Victor Turner sobre sociedades alteradas o disruptivas. En El club de la pelea eran individuos descubriendo su potencial para hacer grandes cosas cada uno. Aquí, en cambio, son personas que se unen para crear un poder colectivo.

Cuantos más votos negativos tiene alguien en redes, más cerca está de que lo asesinen.

Es el cáncer de nuestros días, vivimos en un mundo en que la gente se destruye y ataca en las redes sociales, con las llamadas ‘elecciones negativas’, la cultura de la cancelación…

“Siempre que se producen grandes cambios sociales, hay un libro absurdo que los justifica: la Biblia, el ‘Manifiesto comunista’, ‘Mein kampf’…”

Tenemos estados formados por creencias religiosas pero, aunque no es tan distinto, ¿hay alguien que pida estados como los de su libro?

¡Por supuesto! En Michigan, hay partidarios de un estado-nación negro. En Washington existen grupos que defienden uno solo de blancos. Pero no veo muchos gays que quieran un estado-nación para ellos, eso es lo más imaginativo. Me ocupo de los problemas que eso generaría: los negros y blancos seguirían teniendo hijos de su color, pero algunos serían homosexuales, y como el estado gay se reproduciría menos, necesitaría firmar convenios con los otros estados para que se le trajeran niños y niñas.

Si el dinero caducara , como en su novela, ¿el mundo sería muy distinto?

Sí. El dinero no podría acumularse, tendría que volver a circular y reinvertirse a toda velocidad. En lugar de producir intereses generaría valor tangible. Mucha gente piensa que este modelo podría funcionar mejor.

¿El fundamento de todo poder es la ficción?

El relato. La narrativa. Lo que justifica que la gente suba al poder. Ya lo dijo Jacques Derrida.

Cita muchas obras literarias, hay personajes que despellejan El club de la pelea, se habla de Steinbeck, pero también de Bouvard y Pécuchet, de Flaubert, sobre unos personajes que fracasan como artistas y vuelven a ser grises empleados.

Flaubert adelanta la idea de Heidegger de que la gente nace en una cultura y, si tratan de escapar de ella, viven una vida que no es auténtica, una mera reacción al hecho de no aceptar el lugar donde nacieron. Para ser felices, deberían regresar a su cultura. Eso es lo que está en la cabeza de muchos grupos extremistas actuales.

Otra idea es la guerra como purificación. ¿Hay una visión positiva de la guerra en EE.UU.?

Claro. Hemos tenido un año de guerra: mucha gente ha muerto o ha sido herida. Lo ocurrido en el 2020, fundamentalmente, ha sido una guerra civil, que ha hecho emerger una nueva generación de líderes. La guerra tiene algo de teatralidad: es un escenario en que unos combatientes son reconocidos como los siguientes líderes. En el asalto al Capitolio hemos visto a los que van a llegar al Gobierno en diez o doce años.

¿Cree que van a llegar?

Así sucede en la Historia, y en mi país desde los años sesenta. Cualquier movimiento reivindicativo o de derechos civiles ha visto cómo, con el tiempo, sus líderes llegaban al poder. Siempre ha ocurrido así. Llegarán los del Capitolio y los de Black Lives Matter.

"El Club de la pelea". La versión fílmica dirigida por David Fincher en 1999 convirtió al libro de Chuck Palahniuk en un éxito global.
“El Club de la pelea”. La versión fílmica dirigida por David Fincher en 1999 convirtió al libro de Chuck Palahniuk en un éxito global.

¿Existe el methoxsalen, ese fármaco para volverse negro?

Todo eso son hechos reales. Hay hasta libros de personas que se han tomado eso, y se han pintado, para infiltrarse en comunidades negras. Yo hago periodismo.

Hombre, periodismo-periodismo no sé yo…

¿Cómo? Hago un montón de entrevistas, leo todos los libros y artículos sobre cada tema… Hablé con militantes de la extrema derecha y de la extrema izquierda para entender sus puntos de vista y, una vez comprendidos, traspasárselos a los diferentes personajes. Hablé con grupos como American Renaissance, de supremacistas blancos, por ejemplo. Mi método es periodístico.

“Hago periodismo, entrevisté a muchos militantes de extrema derecha y de extrema izquierda para entender sus puntos de vista y luego traspasárselos a los personajes”

Es una novela sobre el poder: el de la fuerza, del dinero, el político… pero también, y mucho, el sexual, con esos personajes de medios desfavorecidos con un inmenso poder a causa de su atractivo.

Siempre incluyo fuertes elementos físicos en mis novelas. Hay libros con gran atractivo intelectual, emocional pero sin atractivo físico. No hay erotismo en Mein kampf, y a la Biblia le faltan escenas de sexo explícito, mejoraría mucho con ellas. Mis libros sí tienen una parte física y sensual, para que el lector conecte a ese nivel.

¿Qué es esa historia dickensiana de que ha perdido su casa? 

Nunca recibí el adelanto de este libro. Aún lo estoy esperando. Iba preguntando a mi agente y solo me respondían con mentiras y evasivas: que el dinero está retenido, que llegará tal día… Al final, me di cuenta de que me lo habían robado ellos, el contador de la agencia se llevó mi adelanto, y llevaban robándome hacía veinte años. Tuve que vender una casa que le había comprado a mis suegros para su jubilación, y los pobres ya se habían instalado, fue muy triste. Metieron al tipo en la cárcel pero, por el coronavirus, lo han soltado tras un año de condena, a pesar de que a mí me ha robado millones de dólares, como a otros muchos autores. 

¿No recuperó el dinero?

No. Ni un centavo.

¿Habrá película?

Una miniserie. Ahora ya no hay cines abiertos.

En sus novelas sentimos placer viendo escenas violentas. ¿Hay belleza en la violencia?

No estoy seguro de que la haya. Una habitación muy bella está muerta, es estática, la belleza tiene que ver con algo acabado. Lo que me atrae es dar a esa habitación una nueva vida provocando la muerte de lo que había. La violencia trata del cambio.

En sus libros es básica.

Mis libros son muy físicos. A veces es violencia consensuada, a veces sexo, drogadicción, enfermedad… siempre algo corporal, que el lector se enganche a lo visceral.

“Mi agente me ha robado millones de euros, tardaré años en recuperarme, pero no me importa, los ricos son lo más aburrido que hay.”

Sobre la drogadicción… Su mesías, Talbott, dice que los grupos de adictos como Narcóticos Anónimos son las nuevas religiones.

Los grupos de recuperación son los nuevos lugares de encuentro religiosos. La gente iba a la iglesia porque tenía problemas, allí conocía a gente con problemas similares, y así comenzaron los movimientos de derechos civiles, a líderes como Martin Luther King los encontraron en la iglesia. Hoy, la gente ha dejado las iglesias tradicionales y encuentra una función similar en las reuniones de adictos al sexo, al gasto, al alcohol, a las drogas, a la ira… No me sorprendería nada que de ahí surgieran los nuevos movimientos políticos.

¿Ha cambiado de agencia?

Estoy en una más grande. Espero que haya más responsabilidad y atención con las cuentas, pero me va a llevar años tapar ese agujero financiero.

A lo mejor un día escribe una novela sobre eso.

No. Nada más aburrido que el dinero, esa cosa tan abstracta. A decir verdad, la gente más aburrida del mundo son los ricos, pase usted tiempo con ellos y verá, yo lo he hecho y viven en una vida tan amortiguada, todo está tan rodeado de dinero, que no tienen buenas historias ni un relato. El dinero es aburrido y por eso no me fijé en lo que hacía este contador.

Fuente: Xavi Ayén / La Vanguardia  

VA

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