Cómo hacer frente a la segunda ola de la pandemia

admin

07/04/2021

A poco más de un año del confinamiento que dio inicio al tratamiento oficial de la pandemia en nuestro país, se han conocido distintos balances. Índices y estadísticas variados (y más o menos confiables), sensibilidades e ideologías diversas, posicionamientos políticos y, en definitiva, subjetividades singulares, pueden ofrecer interpretaciones y valoraciones muy disímiles.

Pero si vamos al núcleo del asunto, debemos aceptar que sigue faltando lo esencial: un cerebro coordinador de gestión sanitaria y epidemiológica, con sólidas bases científicas y logísticas.

Efectivamente, si en lugar de surfear la superficie de “las olas” nos adentramos en la profundidad del océano veremos que las mismas falencias que advirtiéramos hace un año siguen pendientes.

Por cierto, el déficit sanitario argentino consta de décadas, al punto de poder reconocer un síndrome de retroceso nacional que se remonta a 1966, con hitos y fases que redundaron en deterioro científico y el avance del mercadeo financiero, el uso acrítico de tecnología, la descentralización (sin presupuesto ni coordinación), al compás de la pauperización social y la corrupción burocrática estatal.

Pero las fallas acumuladas no pueden ser justificación de la falta de iniciativa para revertir la tendencia. El único atisbo de reforma profunda (y no por ello radical), con la simple mención de una integración de los subsistemas de salud, parece haber naufragado antes de haber zarpado. Si se nos permite continuar con el símil, cabe preguntarse: ¿qué es gobernar un barco?

Hacerse cargo de los marineros (población).

Hacerse cargo del navío (territorio).

Hacerse cargo de la carga (instituciones y valores).

Tener en cuenta los vientos, escollos, tormentas e inclemencias (dificultades y oposiciones).

De ahí la necesidad de un tablero de comando; un instrumento para el monitoreo; y energía vital para la propulsión. Más allá de la idoneidad de tal o cual funcionario, o de lo acertado (o no) de tal o cual medida, con un año a cuestas, el barco puede no haberse hundido, pero ciertamente le falta un rumbo claro, un plan de viaje sólido y la operatividad adecuada para llevarlo a cabo.

Dejando de lado la metáfora, preguntemos: ¿Qué es gobernar? Es crear instituciones capaces de componer tanto normas como procedimientos a fin de obtener un funcionamiento que gestione problemas concretos y prevea y limite devenires no deseados a fin de revertir burocracias inoperantes. Para ello debe desplegar conocimientos científicos y técnicos y dejar de lado los sofisticados relatos que componen una ficción argumental. Pues no sirve discutir políticas con espíritu crítico si no se dispone de órganos operativos, capaces de accionar en correspondencia a la finalidad.

En definitiva, las tareas pendientes ante la pandemia siguen siendo profundizar en: -Mitigar los contagios y sus efectos -Protocolos procedimentales (que implican una genuina inversión en formación y capacitación sanitaria, y no meros decálogos conductuales) -La tríada de testeos-rastreos-aislamiento.

Restaurar la estructura sanitaria (siguiendo las indicaciones de la OMS de 2015 para escenarios pandémicos) y evitar su agotamiento. A partir del registro nacional de eventos adversos, instituir un gabinete de evaluación de errores y aciertos a fin de adicionar al conocimiento científico la experiencia cotidiana. Se trata, en fin, de regenerar un “”a-sistema”” ya que este no cumple con sus definiciones, y así reconocer y revertir nuestra indefensión sanitaria.

Ignacio Katz es Doctor en Medicina (UBA)

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