¿Cómo hizo Europa para evitar contagios de coronavirus en el transporte público?

admin

13/04/2021

Aunque los expertos sostienen que el transporte público es uno de los lugares más sensibles para la transmisión de los virus respiratorios, especialmente el tan contagioso Covid-19, pocos países en Europa tomaron medidas concretas para hacer frente a este problema.

El transporte público nunca se vio afectado por las medidas restrictivas que los gobiernos europeos aprobaron para frenar la propagación del coronavirus.

Hubiera impedido la movilidad incluso de los sectores profesionales esenciales como personal sanitario, educativo o de seguridad. Las grandes ciudades europeas mantuvieron en funcionamiento sus subtes, lugares subterráneos con poca ventilación de aire natural y cuyos vagones van cerrados.

La mayoría de las ciudades sí ordenó que se abrieran las pequeñas ventanas en la parte superior de los colectivos, pero en cuanto llegó el frío y la lluvia pocos conductores obligaban a los viajeros a cumplir esa norma.

En Bruselas la única que se cumplió en los primeros meses fue que los colectivos se usaran al 50% -después al 30%- de su capacidad para que no fueran masificados, pero mientras tanto los subtes sí iban llenos en hora pico.

Un colectivo en Londres, con vidrios cerrados, en plena pandemia de coronavirus. Foto: REUTERS
Un colectivo en Londres, con vidrios cerrados, en plena pandemia de coronavirus. Foto: REUTERS

Ninguna medida especial se tomó con respecto a los trenes, que son masivamente usados en países como Alemania, Francia, Holanda o Bélgica.

Pero su uso se redujo masivamente porque los gobiernos sí prohibieron en ocasiones que sus residentes salieran del país (el gobierno belga sigue prohibiéndolo) o porque se establecieron limitaciones de movilidad entre regiones de un mismo país, como hicieron Italia y España durante meses y volvieron a hacer cada vez que aumentaba la incidencia del virus.

Sí se tomaron medidas alternativas. Con la excepción destacada de Madrid, las grandes ciudades europeas invirtieron cientos de millones de euros en mejorar las infraestructuras ciclistas para fomentar que los ciudadanos usaran más la bicicleta y así menos el transporte público de masas.

También el incentivo del trabajo remoto apuntó a reducir la cantidad de pasajeros en los transportes públicos.

Qué hicieron las escuelas

El problema de la ventilación se planteó también en las escuelas durante el invierno europeo.

Barbijos dentro de un colectivo en Roma, Italia, en octubre pasado. Foto: REUTERS
Barbijos dentro de un colectivo en Roma, Italia, en octubre pasado. Foto: REUTERS

En los colegios españoles, por ejemplo, los chicos prestan atención al abrigo que llevan a la escuela por una pandémica razón: las ventanas estarán abiertas durante las horas que pasen en el aula.

Lo mismo ocurrirá seguramente en la Argentina cuando llegue el frío.

Es que la apertura de las ventanas es parte del protocolo que debe seguirse para evitar la transmisión del virus. 

Se sabe que el riesgo de infectarse en ambientes cerrados es cerca de veinte veces superior a las posibilidades de enfermarse de coronavirus al aire libre.

Informe desde Bruselas, Idafe Martin

CB

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