Cómo regañar a un gato si se porta mal

admin

16/05/2021

Hasta los expertos más expertos en comportamiento felino reconocen que, en general, los gatos terminan ganando todas las batallas cuando algo se les mete en su pequeña y testaruda cabecita.

Se subirán a la cama doscientas veces, rascarán y rascarán la tela del sillón hasta despedazarlo o convertirán en su rincón favorito el mueble de la tatarabuela, ese que sobrevivió varias generaciones en la familia con cuidados extremos.

Todo esto y mucho más, el gato lo hará incluso sin darse por aludido ante repetidos retos y amenazas. Pero ¿qué pasa cuando uno quiere que su mascota haga, o no haga algo determinado?, ¿Cómo regañar a un gato si se porta mal?

Cómo regañar a un gato si se porta mal

Existen factores puntuales como la edad, la llegada de una nueva mascota o persona al hogar, un cambio de horario en su rutina de comidas, el estrés o problemas físicos que potencian el mal comportamiento de estas mascotas y los vuelve más reacios aún a obedecer.

Pero claro, a los gatos no se los puede juzgar como a un humano: hay conductas normales en su especie, maneras de afilar sus uñas o marcar su territorio. Y tampoco se caracterizan por querer complacer a su dueño, ni a nadie.

Educar a un gato no es nada sencillo porque siempre insiste. Se debe estar atento.
Educar a un gato no es nada sencillo porque siempre insiste. Se debe estar atento.

“Educar a estas mascotas no es nada sencillo, el gato siempre insiste. Se debe estar atento, tener una estrategia y dedicación. Además de paciencia. Pero una vez que uno entrenó a su mascota, generalmente se logra el objetivo deseado”, tranquiliza la médica veterinaria Graciela Castillo, de Veterinaria Honduras. Y advierte: “No sirven los gritos y los regaños. A lo sumo se le puede decir “no”, en un tono firme. Pero fundamentalmente se deben tomar medidas bien concretas -algo que los asuste- y repetirlas cada vez que el animalito intente la acción”.

Estos son algunos recursos para modificar la conducta de un gato si se porta mal:

  • Para que no se suba a una mesa o un mueble, muchas veces se usa simplemente agua. Se puede recurrir a un rociador y, cada vez que sube, marcarle con un chorro que no debe hacerlo.
  • Si “hace uñas” en determinados lugares, ubicar los sectores puntuales y colocar rascadores -hay modelos fijos-, que le gusten y estén en las posiciones que ellos quieren marcar con el rascado.
  • En los sillones -pegadas a los apoyabrazos-, se pueden colocar bombitas de agua llenas de aire. Cuando la mascota saca las uñas, explotan, el ruido los asusta y se alejan del lugar.
  • Otro método es apilar varias latas en su “sector prohibido” favorito. Cuando trepan a ese lugar, se caen las latas y hacen un ruido que los espanta (¡obviamente sin hacerles daño!).
  • También se puede apelar al “refuerzo positivo”. Esto es, premiarlo cuando hace algo bien con una caricia o su golosina preferida. Eso sí, habrá que ser constante y estar atento para darle su recompensa en el momento indicado, y no cuando esté nuevamente subiendo a la mesa o intentando rascar el sillón.
El "refuerzo positivo", con una caricia o una golosina, estimula el buen comportamiento.
El “refuerzo positivo”, con una caricia o una golosina, estimula el buen comportamiento.

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