Cómo vivió Carlos Gardel la final del Mundial del 30

admin

21/06/2021

Carlitos Gardel se encontraba actuando exitosamente en Montevideo mientras se desarrollaba el primer Mundial de fútbol de la historia.

El 11 de julio estuvo junto a sus guitarristas en la concentración argentina en el hotel La Barra de Santa Lucía donde, según el diario La Razón, “llevó al campamento argentino la alegría de sus canciones”.

Allí, cuatro días antes del debut frente a Francia, junto a sus guitarristas, el uruguayo Aguilar y el argentino Barbieri, confraternizó con los cracks argentinos como el gran arquero Ángel Bossio, el goleador Guillermo Stábile, el capitán Manuel “Nolo” Ferreyra (ídolo de Estudiantes de La Plata, también llamado “Piloto Olímpico”), Fernando Paternoster, Luis Monti, Francisco Varallo y Carlos Peucelle.

También estaba el director técnico Francisco Olazar y su asistente Juan José Tramutola. El Zorzal les cantó Corrientes y Buenos Aires.

Guillermo Stábile, goleador del Mundial de 1930, festeja el gol que acaba de marcar el 2-1 para Argentina ante Uruguay. Archivo
Guillermo Stábile, goleador del Mundial de 1930, festeja el gol que acaba de marcar el 2-1 para Argentina ante Uruguay. Archivo

Barbieri, que había llevado a su hijo Alfredo para que posara en una foto junto al equipo argentino, dijo a La Razón: “Tengo una fe ciega en los muchachos argentinos, son guapos y grandes jugadores. (…) Si llega a jugar en el centro el gran Stábile, no solo ganamos sino que los vamos a llenar de goles”. (1)

Por su parte, Aguilar declaró: “Yo soy uruguayo, y los de esta tierra juegan al fútbol como nadie. Solo los argentinos son los que pueden ganarnos, pero no hay que olvidar que cuando juegan los celestes hay que abrir la cancha”. (2)

El pronóstico de Gardel

El cronista le pidió al Zorzal un pronóstico para la final: “El fútbol es más difícil de acertar que las carreras y ya sabemos que en el hipódromo no acierta nadie. Sin aventurar un pronóstico diré solamente que los rioplatenses serán de los más difíciles y que si llegan a la final, habrá que tirar la monedita para saber quién gana.

Ambos son buenos y juegan un fútbol maravilloso y artístico y ahora que veo a los nuestros tan alegres y decididos, cabe esperar que, ganando o perdiendo, lo sabrán hacer como buenos criollos, es decir, con todos los honores”.

Cardel visitó a los jugadores argentinos y uruguayos antes del partido y les regaló unas canciones. /Archivo
Cardel visitó a los jugadores argentinos y uruguayos antes del partido y les regaló unas canciones. /Archivo

Luego Gardel visitó a los muchachos del equipo uruguayo en el club Olimpia, donde compartió con ellos una comida, les contó más de veinte chistes subidos de tono (“verdes”, como se decía por entonces) y les regaló Isla de Flores y La uruguayita Lucía.

Se despidió en medio de abrazos y deseos de suerte para los “olímpicos”, a los que llamaba “los magos del balón”, apodo que le había puesto también a su amigo el catalán Samitier.

A Gardel le gustaba mucho el fútol y era amigo de Samitier, jugadores del Barcelona. (@AGNArgentina)
A Gardel le gustaba mucho el fútol y era amigo de Samitier, jugadores del Barcelona. (@AGNArgentina)

Paternoster, representando a todos los muchachos argentinos, le había preguntado a Gardel si se quedaba a ver el partido: “No, muchachos. Quise cantarles unos tangos y nada más. ¡No quiero que haya ganadores!”. (3) Pero los hubo aquel 30 de julio de 1930 en el estadio Centenario y fueron los orientales.

El partido fue durísimo. Abrió el marcador para los locales Pablo Dorado a los doce minutos de juego. Los argentinos parecían darlo vuelta poniéndose dos a uno con goles de Carlos Peucelle, en el minuto 20 y Guillermo Stábile en el 37.

Pero los uruguayos se repusieron y convirtieron 3 goles: a poco de iniciado el segundo tiempo, José Pedro Cea; Victoriano Santos Iriarte, a los 68 minutos y Héctor Castro, cuando faltaba un minuto para cumplir el tiempo reglamentario. Así, “los celestes” lograron un definitivo 4 a 2 que convirtió al Uruguay en el primer campeón mundial de fútbol de la historia.

Pasarían 48 años hasta que Argentina llegara a otra final.

Citas: 1. La Razón, 12 de julio de 1930. 2. Ibídem. 3. Ibídem.

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