“¿Cómo vivo sin ellos?”: la angustia de un mendocino que trabaja en Chile y tiene a su pareja y a sus hijos del otro lado

admin

28/03/2021

Un año después vuelve la pesadilla de la separación de familias por las restricciones de la segunda ola del Covid-19. Padres que trabajan en un país limítrofe y tienen que elegir entre cumplir las obligaciones laborales o permanecer cerca de sus hijos; novios que saben que deberán pasar meses para un próximo beso y estudiantes en el extranjero que no podrán encontrarse con sus familias por largo tiempo.

Esas historias se multiplican desde la resolución del gobierno de Alberto Fernández que prohibió los vuelos de México, Chile y Brasil por la única puerta abierta que quedaba con esos países.

El mendocino Alejandro Papaianni (48) está nuevamente en una encrucijada. Hace ocho años, se instaló en Santiago de Chile. Primero creó una empresa de importación de alimentos a granel y luego, una empresa de limpieza de edificios. Viajaba en auto, cada fin de semana, desde su oficina en la capital trasandina hacia Mendoza donde vive su esposa y sus tres hijos.

En marzo de 2019, decidió pasar junto a su familia la cuarentena obligatoria por Covid-19. Estuvo 7 meses sin volver a Santiago, alejado de sus empleados y su actividad empresarial. A fines de octubre, cuando se habilitó el cruce terrestre Cristo Redentor – Los Libertadores para residentes en Chile, pudo regresar a su trabajo.

Argentino en Chile. Alejandro Papaianni (a la izquierda) con personal de una de sus empresas en Chile. Las restricciones a los vuelos, le prohíben ver a su familia en Mendoza.
Argentino en Chile. Alejandro Papaianni (a la izquierda) con personal de una de sus empresas en Chile. Las restricciones a los vuelos, le prohíben ver a su familia en Mendoza.

Aunque solo 340 kilómetros lo separan de su casa en Mendoza y su residencia en Chile, tenía que salir en un remís argentino hasta la frontera en alta cordillera, cruzar a pie la aduana chilena y subirse a otro remís para llegar a su oficina. La vuelta era más complicada y costosa (50 mil pesos pagó el último pasaje aéreo) porque tenía que ingresar por Ezeiza y luego abordar otro avión hacia su provincia. Desde que comenzó la pandemia nunca se reactivó el tráfico aéreo entre Mendoza y Santiago, dos ciudades ligadas por su economía y cultura.

En su último viaje a Santiago, Papaianni pudo vacunarse con la primera dosis de la vacuna Sinovac. “Pude vacunarme como trabajador de una actividad esencial y por tener alguna comorbilidad”, explicó. Sin embargo, su angustia se acrecienta más porque hace unos días volvió a Mendoza junto a su familia y el 15 de abril tiene que aplicarse la segunda dosis. “¿Si me voy a Santiago, en qué vuelo regreso?”, pregunta. En su condición de argentino residente en Chile, podría ingresar al país trasandino pero no puede volver a la Argentina. La única opción era por avión desde la capital chilena hacia Buenos Aires (primero Ezeiza, luego se sumó Aeroparque) y desde este sábado, esa puerta de ingreso se cerró.

Argentinos en Chile. Solo 340 kilómetros separan la casa de Papaianni de su oficina en Santiago de Chile, pero no puede ir y venir por la pandemia,
Argentinos en Chile. Solo 340 kilómetros separan la casa de Papaianni de su oficina en Santiago de Chile, pero no puede ir y venir por la pandemia,

“Como ciudadano estoy tratando de inmunizarme pero ahora no puedo cumplir el cronograma de vacunación. Le pido al Gobierno argentino que contemple los casos excepcionales”, dijo el mendocino. Y resaltó que en su caso, la excepción sería por trabajo y por un tema humanitario, que es poder completar su vacunación.

Su familia en Mendoza vive la misma tensión. Su esposa y sus hijos, temen que si Papaianni vuelve a su trabajo y a vacunarse en Chile, por meses no pueda regresar a casa. “Tengo que estar en Argentina porque mi mujer trabaja y no puede encargarse sola de la crianza y la educación de mis hijos, pero también tengo seguir trabajando en Chile”, afirma.

A la prohibición vigente para los vuelos que ingresan desde Brasil, Chile y México, se suma la que ya regía para los vuelos desde Gran Bretaña. Los viajeros que retornen de los demás países deben someterse a tres test de detección de Covid. En caso de dar positivo, deberán realizar un aislamiento obligatorio en hoteles con los gastos a cargo del pasajero. 

“Si me tengo que ir a una residencia sanitaria o realizarme varios hisopados para poder ingresar, lo hago”, dice Papaianni. Y pide al Gobierno nacional que reconsidere este medida de clausura total de vuelos desde Chile: “No estoy de vacaciones, quiero seguir trabajando”.

GS

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