Con una dura carta, Cristina Kirchner tensó al máximo el vínculo con el Presidente y exigió cambios urgentes de Gabinete

admin

16/09/2021

“Cuando tomé la decisión de proponer a Alberto Fernández como candidato a Presidente de todos los argentinos y las argentinas lo hice con la convicción de que era lo mejor para mi Patria. Sólo le pido al Presidente que honre aquella decisión“, avisó Cristina Kirchner a última hora de la tarde de este jueves en la carta más dura que publicó hasta ahora, y dejó a Alberto Fernández acorralado en la crisis institucional más grave del Frente de Todos.

Si las sorpresivas renuncias de Eduardo “Wado” de Pedro y una decena de funcionarios K habían provocado un tsunami político en el seno de la coalición de gobierno, la carta que la ex Presidenta publicó en sus redes cinco minutos antes de las siete de la tarde terminó de convulsionar por completo al Gobierno.

La vicepresidenta advirtió por primera vez, sin eufemismos, lo que pidió en privado de manera insistente en los últimos meses: que el Presidente debe implementar un cambio urgente en su gabinete tras la “catástrofe política” del fin de semana.

Según subrayó, había avisado: “Se estaba llevando a cabo una política de ajuste fiscal equivocada que estaba impactando negativamente en la actividad económica y, por lo tanto, en el conjunto de la sociedad y que, indudablemente, esto iba a tener consecuencias electorales”.

“No lo dije una vez… me cansé de decirlo”, remarcó para desmarcarse de la derrota. Y completó: “Fui, soy y seré peronista, por eso pensaba que no podíamos ganar, y se lo decía no sólo al Presidente”.

“Al día siguiente de semejante catástrofe política, uno escuchaba a algunos funcionarios y parecía que en este país no había pasado nada, fingiendo normalidad y, sobre todo, atornillándose a los sillones. ¿En serio creen que no es necesario, después de semejante derrota, presentar públicamente las renuncias y que se sepa la actitud de los funcionarios y funcionarias de facilitarle al Presidente la reorganización de su gobierno?”, se preguntó la ex mandataria.

“Como no soy mentirosa y mucho menos hipócrita, debo mencionar que durante el 2021 tuve 19 reuniones de trabajo en Olivos con el Presidente de la Nación. Nos vemos allí y no en la Casa Rosada a propuesta mía y con la intención de evitar cualquier tipo de especulación y operación mediática de desgaste institucional”, remarcó en el texto de 20 párrafos cuya publicación no conocía ni Fernández ni nadie de su gabinete, y que sorprendió a Fernández y sus colaboradores más estrechos en plena cumbre en Olivos, en la que analizaban los pasos a seguir.

Según la ex Presidenta, en “las primeras 18 reuniones” le planteó al jefe de Estado una “delicada situación social” traducida “en atraso salarial, descontrol de precios y falta de trabajo”. Y se refirió al “impacto de las dos pandemias: la macrista primero y la sanitaria” después.

“Igualmente siempre remarqué la falta de efectividad en distintas áreas de gobierno“, fulminó la vicepresidenta, que en los últimos meses insistió por todos los medios en la necesidad de implementar un cambio en el elenco presidencial. 

Las últimas 48 horas fueron, en ese sentido, un verdadero vendaval en el Frente de Todos. Nunca, desde que el Frente de Todos se hizo cargo del Gobierno, hubo tanta zozobra en los despachos oficiales. 

El martes por la noche, Fernández y Cristina Kirchner se habían reunido a solas en Olivos tras una serie de encuentros privados entre los principales socios de la coalición que tuvieron su primer capítulo el domingo de la derrota, en el reservado del complejo C del barrio de Chacarita. 

“Habían transcurrido 48 horas sin que se comunicara conmigo y me pareció prudente llamarlo y decirle que tenía que hablar con él. Deje pasar 48hs deliberadamente, para ver si llamaba. Allí le manifesté que era necesario relanzar su Gobierno y le propuse nombres como el del gobernador Juan Manzur para la Jefatura de Gabinete”, recordó la vice, que no eludió su conocida enemistad con el tucumano.

No fue casual. Este jueves, Fernández recibió al gobernador en Olivos después de hacer lo propio con Sergio Uñac, de San Juan, dos nombres que sonaron durante todo el día como eventuales reemplazos de Santiago Cafiero, envuelto en todo tipo de rumores.

La ex mandataria rememoró la renuncia de Néstor Kirchner al PJ tras la derrota del 2009 y su pedido de “renuncia” a su jefe de Gabinete. “Y ¡ojo!… habíamos perdido en la provincia de Buenos Aires pero habíamos ganado a nivel nacional”, chicaneó. 

Según fuentes oficiales, el Presidente y su antecesora conversaron este martes sobre los cambios que Cristina Kirchner reclama en el rumbo de la gestión, en el programa económico y en el profesionalismo de los colaboradores de Fernández. Había habido, aseguran, un tímido avance.

Es más: fuentes de primera línea confían en que el miércoles temprano, antes del anuncio con gobernadores vinculado al proyecto de inversiones hidrocarburíferas, Fernández y Cafiero lo hablaron a solas.

Voceros de la Jefatura de Gabinete resaltan que el ministro coordinador ofreció su renuncia después del domingo en dos oportunidades. Pero que la estampida que el kirchnerismo ejecutó con las renuncias de los funcionarios cambió los planes.

“La gestión de gobierno seguirá desarrollándose del modo que yo estime conveniente”, desafió de hecho Fernández este jueves por la mañana en una serie de tuits que prepararon sus asesores el miércoles por la noche.

Por caso, la foto de Fernández de media mañana del miércoles junto a Martín Guzmán y Matías Kulfas, dos ministros que perdieron hace rato la simpatía del cristinismo y de La Cámpora, había terminado de detonar la frágil convivencia interna.

El Presidente se enteró en José C. Paz, pasado el mediodía, que el ministro del Interior y diez funcionarios que responden a la vicepresidenta renunciaban. Lo del ministro del Interior -“Wadito”, según él- lo descolocó especialmente.

Este jueves, antes de la carta, colaboradores presidenciales dejaron trascender que el jefe de Estado había avalado la salida de De Pedro. Al rato, Vilma Ibarra salió a negarlo como vocera oficial del Presidente.

El trascendido vinculado a “Wado”, un encumbrado integrante de La Cámpora que goza de la más absoluta confianza de la ex Presidenta, enardeció al kirchnerismo. Y Cristina Kirchner aprovechó entonces para cargar, sin nombrarlo, contra Juan Pablo Biondi, el vocero presidencial. Lo tiene hace mucho en la mira. 

“No voy a seguir tolerando las operaciones de prensa que desde el propio entorno presidencial a través de su vocero se hacen sobre mí y sobre nuestro espacio político: Alberto Fernández quería que el Dr. Eduardo De Pedro fuera su Jefe de Gabinete y fui yo la que no estuvo de acuerdo. Mal podría ahora promoverlo para ese cargo”, deslizó la vicepresidenta. Y continuó. 

“A propósito de la categoría de funcionarios que no funcionan… el vocero presidencial escaparía a aquella clasificación. Es un raro caso: un vocero presidencial al que nadie le conoce la voz. ¿O tiene alguna otra función que desconocemos? ¿La de hacer operaciones en off por ejemplo? Verdadero misterio”, ironizó.

Recargada, dijo además que se comunicó con Guzmán “cuando se difundió falsamente que en la reunión” que tuvo con el Presidente se pidió “su renuncia”. “Las operaciones son permanentes y, finalmente, sólo terminan desgastando al gobierno. Es increíble que no lo adviertan. Es una pena tanto daño autoinfligido”, volvió a machacar.

Envió, en esa línea, un ultimátum en torno al presupuesto presentado este jueves en el Congreso: “Confío, sinceramente, que con la misma fuerza y convicción que enfrentó la pandemia, el Presidente no solamente va a relanzar su gobierno, sino que se va a sentar con su Ministro de Economía para mirar los números del presupuesto“.

Hasta la noche de este jueves, en Olivos y en el seno de la coalición había un clima espeso. “Se acabó el gobierno del Frente de Todos”, aventuraban el miércoles en Casa Rosada. La carta de Cristina Kirchner confirma el presagio.

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