Copa América: entre los problemas en el Consulado en Río y la euforia de los que consiguieron su entrada para la final

admin

09/07/2021

Luego de que la Conmebol consiguiera la autorización de la Prefectura de Río de Janeiro para que este sábado en la final Argentina y Brasil de la Copa América, hubiese un 10% de aforo, empezó la búsqueda por uno de esos preciados 2.200 tickets. Pero el procedimiento no fue sencillo y se produjeron tensiones en el Consulado, en el que debían entregarse los documentos.

Mientras subían personas a formalizar los trámites y los demás esperaban mucho, algunos en la fila explicaron que iban a tener que quedarse toda la noche. Por eso, empezó un cantito: “Consulado, Consulado, no te lo decimos más, si no dan las entradas, qué quilombo se va a armar”.

El embajador argentino en Brasil, Daniel Scioli, argumentó que el trámite “lleva su tiempo”. Y explicó: “Se da una credencial plastificada con la foto de quien va al partido y se chequea la identidad”.

Un vendedor de vinos que vive a 60 kilómetros de Rio de Janeiro fue el primero en recibir su entrada. “Daniel Gonzalo Damore. Argentina”, reza el ticket que le dará ingreso el sábado a la electrizante final en el Maracaná.

Vestido con la camiseta de la Albiceleste, una gorra vinotinto y una mascarilla sanitaria negra, el hombre de 36 años corrió a hacerse una prueba de detección de covid-19 para obtener una entrada para el choque entre Lionel Messi y Neymar en el templo brasileño de fútbol.

Desde su natal Argentina le avisaron temprano sobre la autorización de la alcaldía carioca de permitir el ingreso de hasta el 10% de la capacidad máxima del legendario recinto deportivo para el superclásico sudamericano.

“La sensación es inexplicable porque hasta hace muy pocas horas no había entradas”, aseguró emocionado a las afueras del consulado argentino en Rio, punto de entrega de las entradas para los aficionados de la dos veces campeona del mundo.

“Es un sueño cumplido”, agregó, casi en tono de revancha porque en el Mundial de Brasil 2014 vio desde el estadio todos los partidos del equipo de Alejandro Sabella menos la dolorosa derrota ante Alemania en la final en el mismo Maracaná.

Decenas de personas hacían la fila desde la tarde del viernes en la sede diplomática argentina, en el tradicional barrio de Botafogo, para obtener uno de los ingresos. Algunos estaban sin máscara y otros no respetaban el distanciamiento.

Para recibir el pase, gratuito, los solicitantes debían mostrar un examen PCR con resultado negativo para covid-19 y ser argentinos residentes en Brasil. Los anfitriones y campeones defensores también tienen derecho a 2.200 entradas.

“Vinimos a buscar las entradas sin tener seguridad de tenerlas. Conseguimos los PCR en cuestión de una hora, resolvimos todo entre cuatro amigos, agarramos el auto y aquí estamos… Sólo para ver la final”, explica Jeremías, quien trabaja en una posada en Búzios, un municipio turístico a unos 175 kilómetros de Rio.

“Es un privilegio, cuando vienen esas oportunidades no hay que desaprovecharlas, nos vinimos con todo“, afirmó el joven, de 28 años.

La final será el único partido de la Copa América 2021 con público en medio de una pandemia que ha golpeado con especial fuerza al gigante latinoamericano.

Brasil, con 212 millones de habitantes, es el segundo país con más muertos (más de 530.000) del mundo, después de Estados Unidos. La designación como anfitrión tras las salidas de las sedes originales, Argentina y Colombia, provocó fuertes críticas.

Los especialistas expresaron preocupación por la lentitud de la campaña de vacunación, la propagación de variantes más agresivas del virus y por las posturas del presidente Jair Bolsonaro contra la generalización de las medidas preventivas, como el confinamiento social y el uso de máscaras.

“A esta altura de la pandemia ya está la solución, que es la vacuna, en semejante estadio, como el Maracaná, no lo veo mal”, considera Aaron Elías Jaramillo, un vendedor de 25 años.

A su lado, los fanáticos de Argentina desfilaban con camisetas albicelestes, de Boca Juniors o River Plate, y cantando el tradicional cantito que aviva la rivalidad entre brasileños y argentinos: “Maradona es más grande que Pelé“.

“Una final de Copa América, y encima contra Brasil, es un sueño, nada más puede pasar”, sostuvo Juan Pablo, un maestro de obras de 35 años.

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