Coronavirus: tras la convocatoria a un paro docente, la Ciudad confirma 7 casos cada mil en las escuelas

admin

13/04/2021

En medio de un nuevo récord de casos, cuando se vuelve a debatir sobre la presencialidad en las escuelas y tras la convocatoria de dos gremios docentes porteños a un paro para este miércoles, la Ciudad dio a conocer este martes los nuevos datos sobre los contagios dentro de las aulas.

Según las autoridades del distrito, las estadísticas “confirman que la escuela no produce contagios” y por eso no se analiza en el distrito la interrupción del actual esquema de clases con presencialidad y protocolos.

Los datos duros del distrito marcan que, desde el 17 de marzo hasta el 12 de abril las escuelas reportaron 5.006 contagios de Covid. Representan sólo el 0,71% del total de personas que asisten a los colegios, entre estudiantes, docentes y auxiliares (700.518 personas en total). Esto es 7,1 casos cada mil.

De 45.056 burbujas que funcionan en las escuelas, durante este segundo mes de actividades se tuvieron que aislar 2.045 grupos y en estos momentos hay 945 en sus casas por prevención. Son apenas el 2,1% de las burbujas totales.

Desde el gobierno porteño destacan que, de las personas aisladas, resultaron Covid positivo el 0,012%: menos que los que se habían “positivizado” en la anterior medición (del 17 de febrero al 17 de marzo) cuando ese indicador había dado 0,017%.

Durante el primer mes de clases, los casos positivos en las aulas porteñas habían sido 1.215, ahora son 5.006. “Tuvieron un aumento en línea con la curva ascendente de confirmados en la Ciudad. Sin embargo, el porcentaje que marca el índice de la reproducción del contagio dentro de los establecimientos educativos se mantuvo estable respecto del primer mes de clases”, explican desde la Ciudad.

Antes de conocerse estas cifras, 2 de los 17 gremios docentes porteños habían convocado a un paro para este miércoles, en contra de la presencialidad en las escuelas. Se trata de UTE-Ctera, alienado al kirchnerismo, y Ademys, vinculada a sectores de izquierda. Este último ya había hecho un paro cuando arrancaron las clases, que tuvo muy baja adhesión.

Las reivindicaciones de los gremios apuntan, básicamente, a la situación epidemiológica y a los riesgos que tiene, para ellos, asistir a clases. En un comunicado, UTE le “exige a Larreta” la suspensión temporal de la presencialidad en la Ciudad. Dicen que es por “la falta de respuestas a todos nuestros reclamos y propuestas, el colapso del sistema sanitario, el incumplimiento de los protocolos y la convocatoria a la presencialidad de docentes con dispensas”.

Desde Ademys describen la situación como de “brutal incremento de casos, colapso del sistema de salud, suba de contagios en niñes de 0 a 10 años, colapso del transporte público”. Y reclaman “suspensión de clases presenciales y otras actividades no esenciales, Plan de Vacunación masivo para toda la población, equipos y conectividad para docentes y estudiantes, ingreso de emergencia para familias desocupadas y/o precarizadas y ningún docente cesado”.

Todo esto se da en un marco de alta preocupación por la curva empinada de la segunda ola y cuando, desde el Gobierno nacional, se busca mantener el actual esquema de presencialidad cuidada en las escuelas, acordada por las 24 jurisdicciones. El plan oficial es que la actividad educativa sea la última a restringir.

El ministro Nicolás Trotta apuntó a los cuidados que se deben seguir en otras actividades. “Si no logramos modificar esas conductas que terminan impactando en la circulación del virus y de personas de manera innecesaria, en el marco de una pandemia, cuando nos está golpeando una segunda ola, eso va a terminar impactando indefectiblemente en la escuela”, advirtió.

Este martes también se conoció un nuevo documento de “#ALasAulas” -una campaña impulsada por 130 organizaciones de la sociedad civil-que ratifica la importancia de priorizar la educación. “Reforzamos nuestro apoyo a las clases presenciales basándose en evidencia sobre la importancia de mantener las escuelas abiertas”, dicen.

“Estudios de UNESCO, UNICEF, Banco Mundial y BID, entre otros organismos, demuestran que la suspensión de clases presenciales tiene como consecuencia el incremento de las desigualdades, la pérdida de aprendizajes, el deterioro de la salud física y emocional de los estudiantes y menores posibilidades futuras de empleo”, agregaron.

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