Cristina Peri Rossi: todos los fuegos de una insumisa

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08/09/2021

No es fácil entender por qué una autora como Cristina Peri Rossi (Montevideo, 1941) hasta ahora no había sido editada en nuestro país. Difícil porque se trata de una de las voces más relevantes a la hora de dar cuenta de parte de la poesía escrita por mujeres en las últimas décadas.

La experiencia del viaje, el exilio, y un erotismo que puede ser tan trascendente como visceral o sórdido, son los temas recurrentes de su obra. Pero hay más, hay un estilo que prueba siempre nuevos derroteros, que va en busca de aquello que la inquiere, y que puede resumirse en una visión lírica y elocuente del mundo, de los seres humanos y de sus relaciones.

Dicen que fue su madre, Julieta Rossi, la que la influyó en el gusto por la literatura. Luego de estudiar en la escuela pública se licenció en Literatura Comparada, dedicándose a la docencia. En la década del 60 publicó sus primeras obras narrativas, los volúmenes de relatos Viviendo (1963), Los museos abandonados (1968) y la novela El libro de mis primos (1969), por las que pronto fue reconocida como una de las principales voces de su generación.

Paralelamente, su militancia política –adhería a la coalición izquierdista Frente Amplio– la participación en la revista Marcha y en el entonces diario comunista El Popular, hicieron que durante varios años no solo su obra sino la misma mención de su nombre en los medios de comunicación estuviesen censurados.

Finalmente en 1972, a los treinta y un años, partió hacia el exilio en España. “El exilio se vive como un castigo y una gran pérdida. Los exiliados, tanto los de la guerra mundial como los de la guerra española o nosotros mismos, hemos perdido una guerra.” Desde España continuó la resistencia contra la dictadura instalada en su país pero otra dictadura, esta vez la franquista, en complicidad con la uruguaya, le negó el pasaporte español.

Es entonces cuando con la ayuda de su amigo Julio Cortázar huye a París, ciudad en la que permanece un par de años. La relación con Cortázar databa de los primeros años de su carrera de escritora, y había sido mayormente una relación a distancia. Fue en los últimos años de la vida del escritor argentino cuando se reencontraron y vivieron una intensa relación, parte de la cual está plasmada en el libro autobiográfico Julio Cortázar y Cris, que Peri Rossi publicó en 2014. El autor de Rayuela también le había dedicado una obra a Peri Rossi: “Quince poemas de amor a Cris”.

De su vasta y por momentos inclasificable obra narrativa cabe destacar también la novela La nave de los locos (1984), metáfora del exilio y la exclusión por razones de género o elección sexual, y que aborda además las temáticas del viaje, la locura y la creación; está considerada una de las novelas hispanoamericanas más importantes entre las posteriores al boom.

Pero volvamos a su producción poética. Evohé (1971), su primer poemario, causó revuelo por su erotismo lésbico a pesar del tratamiento sobrio y lleno de gracia. Tengamos en cuenta que en por esos años, en los que el movimiento feminista se estaba iniciando en nuestros países, no era habitual en la poesía un tratamiento semejante.

La actitud insumisa aparecerá desde ahí labrada en el lenguaje, a veces sutilmente, otras desafiante o rabiosa, así como la soledad y la extranjería (magistralmente abordada en Estado del exilio, de 2003) y la pasión trepidante que nace del deseo y termina en el olvido (Estrategias del deseo, 2004).

Mayormente narrativa y coloquial, resuelta y comunicativa, el eros pasional entre mujeres (“salimos del amor/ como de una catástrofe aérea”), se extiende oblicuamente a los cuestionamientos de la norma, a la necesidad de la revuelta. Una ansiedad de origen y refugio se esconde tras los pasos de quien parece que todo lo abandona, esa que cuenta en uno de sus libros (Habitación de hotel, 2007) que pasó décadas viviendo en diferentes hoteles, siempre en tránsito, haciendo de su casa la escritura, la única casa a la que siempre vuelve.

La poesía de Peri Rossi se escancia mayormente en versos cortos y precisos, que pueden ser reflexivos pero que casi siempre tienen una alta carga emocional, intensidad que anuda la Historia con mayúsculas y las vicisitudes personales, la búsqueda de sentido del que se siente objeto de un orden que lo expulsa. Conocer el lenguaje para acceder al mundo y a sí misma, y viceversa, haber amado y sufrido para inervar de un modo único sus versos.

Detente, instante, eres tan bello, es por todo lo dicho un acontecimiento necesario para los lectores: reúne material de dieciséis libros de poesía aparecidos desde comienzos de los años 70 hasta la actualidad, más algunos poemas no incluidos en libros.

Prostíbulos, puertos, madrugadas errantes, amantes y lecturas, noticieros, una épica personal que es fruto tanto de la elección como de los avatares de la Historia. La poesía de Peri Rossi es siempre antisolemne y desacralizante; en Playstation (2009) libro de tinte autobiográfico en el que la protagonista se fractura una pierna al ser atropellada por un auto, el mundo se resuelve finalmente en quedarse en la cama jugando a la play, un modo de cargar con ironía contra la institución de la literatura, los libros, los recitales de poesía, donde lo único fiel es una soledad sin atenuantes.

Alternando entre lirismo y narración, entre un nivel simbólico y otro directo y carnal, el desencanto, la rabia de vivir que gritan estos versos, difícilmente deje indiferente a nadie.

Detente, instante, eres tan bello, Poesía reunida, Cristina Peri Rossi. Caballo Negro Editora, 308 págs.

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