“Dead Pigs”: karaoke para los desamparados

admin

18/02/2021

En febrero de 2020, antes de que se declare la cuarentena y el cierre de los cines, se estrenó Aves de presa, nuevo capítulo de la franquicia DC, esta vez en torno a la villana Harley Quinn, exnovia del Guasón, y al submundo criminal de Ciudad Gótica. La película pasó sin pena ni gloria, solo otra película de superhéroes (o supervillanas, en todo caso) con personajes de tercera línea. Había, sin embargo, una rareza a la que Hollywood le dio mucha importancia: Aves de presa era la segunda película del género dirigida por una mujer. Según las críticas, eso explicaba no solo la elección de una protagonista femenina sino el círculo de solidaridad que se tramaba entre las mujeres de la historia, todas víctimas de formas de discriminación, abusos laborales o actos de violencia perpetrados por varones. La directora en cuestión era Cathy Yan, una china nacionalizada estadounidense que tuvo un breve paso por el periodismo y que venía de filmar su opera prima en 2018. Una verdadera desconocida en Occidente y un poco también en Asia. Estrenada en 2018, Dead Pigs, su debut en la dirección, apenas pudo verse en el festival de Sundance y en China: el estreno mundial es ahora en la plataforma Mubi.

Dead Pigs pertenece al género de la película coral, que tuvo su momento de expansión a principios del nuevo milenio con filmes como Magnolia, Crash, 21 gramos o Babel (Alejandro González Iñárritu se volvió enseguida una suerte de especialista). La estructura es conocida: el relato cuenta varias historias por separado que en algún momento se intersectan por medio de parentescos, relaciones, objetos y revelaciones. Cathy Yan llega a la película coral tiempo después y entiende entonces que el formato envejeció y que hay que renovarlo.

La directora dispone de un puñado de personajes solos o superados por sus problemas que no tardan en toparse unos con los otros: un mozo encuentra el celular de una chica de buen pasar y se enamora; un perdedor de pueblo está tapado de deudas que no puede pagar y le ruega a la hermana que venda la casa familiar; la hermana rechaza las ofertas sucesivas de una gran corporación que quiere construir un complejo de viviendas en el lugar; en la corporación trabaja un joven arquitecto que, falto de dinero, acepta vender productos y modelar en shows para empresarios. El telón de fondo de estos conflictos cruzados es Shanghai en algún momento de 2013, cuando alrededor de dieciséis mil cerdos muertos aparecieron en el río Huangpu. La imagen de una China moderna, pujante y en constante transformación, tema preferido del director Jia Zhang-ke (que aquí oficia de productor ejecutivo), encuentra en el río lleno de cerdos una metáfora sobre la descomposición social que subyace a esos cambios.

Yan respeta las reglas que impone la película coral: a medida que se desenvuelve la historia, los personajes caen en una espiral de degradación de la que solo pueden salir transformándose a sí mismos, no sin terribles sacrificios. Pero la directora está menos interesada en esos ciclos punitivos que en la dimensión humana de los protagonistas y en el pintoresquismo de la historia. La Shanghai que filma es siempre exuberante, cautiva con los colores brillantes del día y con los contrastes lumínicos del neón durante la noche. El cambalache cromático hace pensar menos en las paletas saturadas de las películas de Iñárritu que en el colorinche festivo de la futura Aves de presa. El mundo es para Yan un lugar misterioso y fascinante sin importar el hemisferio o la cultura de la que se trate.

Por eso, cuando llega el momento del castigo y la redención, la película toma partido por un barroquismo que liquida cualquier solemnidad posible. El comentario grave sobre la vida cede ante una ligereza que se cuela por todas partes y oxigena la película hasta llenarla de aire y música, como sucede durante la canción del final, que invita al espectador a sumarse alegremente a un improvisado coro popular. Un verdadero karaoke de desamparados.

Lo leiste en #FMVoz

Tras el hisopado negativo, le dieron el alta a Jorge Lanata

Tras el hisopado negativo, le dieron el alta a Jorge Lanata

Luego de conocerse el resultado del hisopado por coronavirus, le dieron el alta al periodista y conductor Jorge Lanada que estuvo más de un día internado en la Fundación Favaloro. Según indicó este miércoles su cuerpo médico, Lanata fue ingresado a esa clínica un...

0 Comments

Dejá una respuesta