Detrás de Impeachment, la serie que se centra en las mujeres de los escándalos de Bill Clinton

admin

07/09/2021

La serie antológica de Ryan Murphy, American Crime Story, debutó en 2016 con El pueblo contra O.J. Simpson. Una segunda entrega, El asesinato de Gianni Versace, llegó dos años después. En estas series iniciales, que ganaron 16 premios Emmy entre ambas, los crímenes en cuestión eran obvios: los asesinatos de Nicole Brown Simpson y Ron Goldman; el asesinato de Versace.

En Impeachment: American Crime Story, que se estrena el 7 de septiembre en FX, los delitos son más ambiguos.

Ambientada en los años ’90, la serie de 10 episodios revisa la maraña de escándalos e insinuaciones que envolvió a la Casa Blanca de Clinton: principalmente, la demanda por acoso sexual de Paula Jones contra el presidente Bill Clinton.

Y, luego, la relación sexual de Clinton con Monica Lewinsky; la amistad de Lewinsky con Linda Tripp; y la trama de mentiras, medias verdades y grabaciones ilícitas que finalmente se detallaron en el Informe Starr, el infame y escabroso documento elaborado por el abogado independiente Kenneth Starr.

Si bien Bill Clinton y varias figuras masculinas aparecen en la serie, la cámara sigue especialmente a las mujeres.
Si bien Bill Clinton y varias figuras masculinas aparecen en la serie, la cámara sigue especialmente a las mujeres.

El informe llevó a la Cámara de Representantes, en 1998, a impugnar a Clinton por cargos de perjurio y obstrucción a la justicia. El Senado, al negarse a destituirlo, lo declaró inocente.

Pero esos altos delitos y faltas no interesaban especialmente a los creadores de Impeachment.

“Para mí, el crimen es que Mónica, Linda y Paula no tenían ningún control sobre cómo eran percibidas“, dijo Sarah Burgess, productora ejecutiva que escribió la mayoría de los episodios. Burgess, dramaturga, estudió la cobertura mediática de estas mujeres: los chistes de la noche, las bromas en el auto, las mordaces columnas de opinión. “El odio fue increíble”, dijo.

Burgess habló un lunes reciente por la tarde, desde la reluciente sala de lectura del sótano del Hotel Whitby, en el centro de Manhattan. Murphy se unió a la charla, junto a los productores ejecutivos Brad Simpson y Alexis Martin Woodall y cuatro de las actrices de la serie: Annaleigh Ashford (Jones), Edie Falco (Hillary Clinton), Beanie Feldstein (Lewinsky) y Sarah Paulson (Tripp).

Lewinsky, productora de Impeachment, no estuvo presente. Nadie más involucrado en la administración o sus escándalos trabajó en el programa. Tripp murió en 2020.

La trama ficticia sobre una historia muy conocida

La serie se adentra en las vidas de Lewinsky, Tripp y Jones -y, en menor medida, de Hillary Clinton-. Su objetivo no es necesariamente rehabilitador, pero los creadores y actores han querido entender las ambiciones, los miedos y los deseos que motivaron a estas mujeres.

“Todos sabemos lo que pasó”, dijo Murphy. “Pero no sabemos cómo ocurrió”.

En una entrevista de mesa redonda, el elenco y los creativos hablaron de cómo el remolino de política partidista de la era Clinton y las nociones fungibles de la verdad resuenan hoy en día, así como de por qué estos escándalos todavía nos cautivan, cómo los medios de comunicación vinieron por estas mujeres y, hoy en día, las trataríamos mejor.

"Impeachment" está ambientada en los '90. Monica Lewinsky integra el equipo de producción. No participó de esta charla.
“Impeachment” está ambientada en los ’90. Monica Lewinsky integra el equipo de producción. No participó de esta charla.

“Sólo espero que, cuando la gente vea esto, siga sintiéndose implicada”, dijo Simpson. “No estamos tan alejados de esto; es una parte de la historia, pero aún lo estamos viviendo”.

Extractos editados de la conversación

-¿Qué recuerda de haber vivido estos escándalos?

Ashford: Recuerdo esta época desde la perspectiva de la comedia nocturna. Era muy oscura y muy machista, terrible para las mujeres involucradas, tan groseramente sexual e inapropiada. Y era divertida. Todos aplaudíamos.

Murphy: Mónica y Linda y Paula. Recuerdo que simplemente sentí que sus vidas fueron arrebatadas. Creo que fui empático, ya que estaba en la secundaria. Al ver que las atacaban y se burlaban constantemente me sentí mal por ellas. Y sigo sintiéndome mal por ellas. Cuando me encontré con Mónica en una fiesta, hablamos de que íbamos a hacer esto. Se acercó y le dije: “Quiero que formes parte de esto”.

-¿Por qué sigue fascinando esta historia?

Burgess: El Informe Starr es una parte de eso; todavía es impactante lo explícito que es.

Simpson: Los Clinton no nos han abandonado. Todos recordamos el momento en que Donald Trump llevó a los debates a las mujeres que acusaron a Bill Clinton. Todavía persigue a la cultura.

Martin Woodall: Pero al final del día, sigue siendo una conversación sobre las mujeres. Incluso en 2021, seguimos hablando de Mónica, Linda y Hillary. Bill no forma parte de esa conversación.

-La izquierda argumentaba que Clinton era víctima de una gran conspiración de la derecha. La derecha sostenía que tenía el deber de investigar a un líder deshonesto. ¿Cómo aborda la serie estas dos narrativas opuestas?

Murphy: Presentamos ambos puntos de vista. Eso es lo interesante de la serie: Vive en un mundo gris.

Simpson: Ambas cosas pueden ser ciertas. Lo que nos interesa, en realidad, son los individuos defectuosos que se cruzan con estos sistemas de poder, especialmente estos sistemas de poder masculino.

-Parece que estamos reexaminando la forma en que tratamos a las mujeres de escándalos de los ’90 y 2000. ¿Participa la serie en esa reevaluación?

Burgess: Sí, por supuesto. Pensé mucho en eso. No había ningún grupo que apoyara a Monica. había un débil latido de, por ejemplo, tres feministas, en alguna parte. Ver a Beanie interpretarla y ponerse en su lugar y, con suerte, ubicarnos en un punto de vista para entender lo joven que era, tal vez reoriente la forma de pensar de la gente acerca de Monica. Pero, ¿crees que sería diferente ahora?

Murphy: Si nos fijamos en el caso de Britney Spears, creo que más gente defendería a Mónica hoy.

Paulson: Creo que habría más defensores. Pero habría una parte igual que la atacaría. Tenemos tantas plataformas desde las que hacerlo ahora…

"Impeachment" invita a repensar la mirada de los medios sobre las mujeres involucradas en esos escándalos.
“Impeachment” invita a repensar la mirada de los medios sobre las mujeres involucradas en esos escándalos.

Martin Woodall: La gente que conozco de cerca, cuando hablo del programa, todavía hace bromas. Y yo les digo: “Basta, dejen de hacer chistes”.

-La popularidad de Bill Clinton se disparó. Lewinsky se convirtió en un chiste. ¿Por qué odiamos tanto a esta mujer?

Ashford: Parte de ello tiene que ver con lo incómoda que se siente la gente con el sexo. La gente no puede soportar que no se haga una broma al respecto.

Paulson: Me pregunto si es lo que no estamos dispuestos a ver en nosotros mismos, en términos de este odio hacia Monica. Yo habría entrado en esa trastienda (el estudio del Salón Oval de Bill Clinton, donde él y Lewinsky mantuvieron relaciones sexuales), sin duda.

Murphy: Yo también lo habría hecho.

Paulson: Es toda la historia patriarcal de aceptar el deseo de él y que se celebre y se entienda. Y ella es realmente castigada por ceder a su propio deseo. Hay algo que vilipendia eso cuando viene de una mujer.

-No vemos el sexo que detalla el Informe Starr. Sí vemos la famosa revelación de la tanga…

Simpson: Ese momento de la tanga (cuando Lewinsky se levantó la chaqueta para que Bill Clinton pudiera ver su ropa interior) no estaba en el guión original. Monica nos pidió que lo pusiéramos.

Burgess: Ella dijo: “Todo el mundo sabe que lo hice. Y sé que intentan protegerme, pero tiene que estar en la serie”.

-¿Pero por qué no muestran el sexo?

Murphy: El comportamiento que llevó al acto fue más importante que el acto. Pasamos mucho tiempo haciendo estas preguntas y también preguntando a Mónica: “¿Qué piensas y qué quieres?”.

-¿Qué quería Lewinski? ¿Cuál era su participación en el programa?

Murphy: Revisábamos cada página del guión. A veces tenía muchos comentarios, otras veces nada. El proceso me pareció fascinante y necesario. Ella nunca quería la opción fácil. Siempre quería que fuera más complicada, más matizada.

-¿Qué quería dejar claro sobre su relación con Bill Clinton?

Feldstein: Monica, en ese momento, era un manojo de contradicciones. Era ingenua pero inteligente, sensual pero inocente. Ésa ha sido la maravillosa lucha: jugar a dos bandas. Como cualquier joven de 22 años, pensaba que conocía el mundo. Tenía que aprender del mundo. Éste fue su aprendizaje.

Simpson: El punto de vista de Hillary también es complicado.

-Usted interpreta a mujeres que los espectadores creen conocer. ¿Qué importancia tenía perfeccionar su forma de hablar, de andar, de gesticular?

Feldstein: Su emotividad me importaba más que su físico o su voz. Intenté centrarme en cómo se sentía y en lo que la motivaba, y dejar de lado todo lo demás. Pero una cosa es interpretar a un ser humano real y otra cosa es interpretar a un ser humano real al que le envías mensajes de texto y llamás. Quiero que ella lo vea y se sienta validada.

Falco: Hillary fue imitada en los programas de entrevistas nocturnos y en Saturday Night Live por casi todo el elenco. Así que eso me preocupaba. No me interesaba ser otra interpretación. Y, a lo largo de los años, cambió mucho -su acento, su forma de caminar- a medida que evolucionaba como persona en la vida pública. Pensé que toda esta historia trata de llegar a quién es esta mujer.

Paulson: Trabajé con un coach de movimiento, que estaba conmigo todos los días, para intentar crear una forma física diferente a la que tengo, en cuanto a mi postura. Me ayudó a mirarme en el espejo y no verme a mí misma. Sigo considerando que lo que (Tripp) hizo está más allá de lo moralmente cuestionable. No intento humanizarla; sólo intento ser ella en la situación y en las circunstancias.

Feldstein: Lo llamo la inmersión Tripp.

Ashford: Para Paula, siempre se trata de complacer a su marido, se trata de complacer a otra persona. Es parte de por qué habla tan alto; es parte de por qué se hace tan pequeña. Hay una verdadera cualidad infantil. También trabajé con un coach de movimiento.

-Había mucho material de archivo para estudiar: las grabaciones, los registros del Congreso, la respuesta de los medios de comunicación. ¿Cómo decidió qué incluir?

Burgess: Primero el carácter. En los años ’90, Linda y Mónica eran algo secundario en la forma en que se percibía y se informaba. Eran unas tontas que hablaban de Macy’s por teléfono. Los que importaban eran los abogados y los hombres.

Simpson: La forma en que tradicionalmente se contó esta historia es la de estos hombres grandes y poderosos enfrentados: Bill Clinton contra Ken Starr, Newt Gingrich contra Bill Clinton. Luego, a un lado, están estas mujeres locas. Decidimos, desde el principio, que íbamos a empezar con estas mujeres.

Feldstein: A estos personajes, de diferentes maneras, nunca se les ha dado plena humanidad. Lo que hace la serie es dar prioridad a la humanidad sobre la trama.

The New York Times

Traducción: Patricia Sar

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