Día del Amigo: entre Martín Fierro y el Sargento Cruz ¿hubo algo más?

admin

20/07/2021

No hay mucho que discutir: si alguien está dispuesto a cambiar de bando y pelear a tu lado poniendo su vida en peligro, se lo puede considerar un amigo. Más no sea porque su sentido de la justicia lo llevó a tu lado.

Eso es lo que pasa en el Martín Fierro, ese poema de José Hernández que hemos elegido como libro nacional y que ha dejado grandes frases (algunas, acá).

Ya se sabe: Martín Fierro era un gaucho que vivía tranquilo con su mujer y sus hijos hasta que se lo llevan de prepo al ejército “a pelear contra el indio”. La pasa mal, se va a escapar. En algún momento lo cerca la Policía, lo rodean, combate contra todos. Difícil la parada.

Hasta que alguien de la partida se da vuelta y sale en su ayuda: Lo cuenta Fierro: “Tal vez en el corazón/ lo tocó un santo bendito/ a un gaucho, que pegó el grito/ y dijo: “Cruz no consiente/ que se cometa el delito/ de matar ansí un valiente!”.

Entre los dos la cosa cambia. Y encima, dice Fierro: “El Cruz era como lobo que defiende su guarida”.

José Hernández (1834-1886).
José Hernández (1834-1886).

Ganan, dejan muertos apilados, se van a beber juntos. Ahí ya se dicen amigos. Habla Fierro: “Yo me voy-le dije-, amigo, donde la suerte me lleve, y si es que alguno se atreve a ponerse en mi camino, yo seguiré mi destino, que el hombre hace lo que debe”.

Pero no, se quedan charlando. Se cuentan amores, traiciones, penas. “Ya veo que somos los dos astilla del mesmo palo”, concluye Fierro. Deciden seguir juntos, hacia el lado de los indios: “Alcemos el poncho y vamos”, propone Fierro.

Ya tienen planes para cuando estén del otro lado: “Fabricaremos un toldo, como lo hacen tantos otros, con unos cueros de potro, que sea sala y sea cocina. ¡Tal vez no falte una china que se apiade de nosotros!”, sueña el gaucho.

El Cruz de Borges

Si sabemos poco de Cruz en el Martín Fierro, Borges le inventa un pasado, un nombre de pila y una subjetividad en Biografía de Isidoro Tadeo Cruz.

En esa historia Cruz también tiene algún muerto encima –como Fierro– y lo han mandado al ejército para purgar esa pena. Es sargento. Cercan a Fierro y “Cruz lo entrevió, terrible; la crecida melena y la barba gris parecían comerle la cara”.

Busto del escritor Jorge Luis Borges. Foto EFE/ Tono Gil
Busto del escritor Jorge Luis Borges. Foto EFE/ Tono Gil

Fierro, como en el poema de Hernández, mata a algunos de los hombres de Cruz. La transformación, que es silenciosa en Hernández, la explica Borges: “Comprendió que un destino no es mejor que otro, pero que todo hombre debe acatar el que lleva adentro. Comprendió que las jinetas y el uniforme ya lo estorbaban. Comprendió su íntimo destino de lobo, no de perro gregario; comprendió que el otro era él. Amanecía en la desaforada llanura; Cruz arrojó por tierra el quepis, gritó que no iba a consentir el delito de que se matara a un valiente y se puso a pelear contra los soldados junto al desertor Martín Fierro”.

¿Fue amor?

Pero esa amistad que duraría toda la vida tuvo otra interpretación para Martín Kohan. Ese amor ocurre, dirá, en los siete años que pasan entre los dos libros que Hernández escribió para Fierro: La ida y La vuelta.

Martín Kohan retoma la historia entre Martín Fierro y Cruz en el cuento "El amor", de 2015.
Martín Kohan retoma la historia entre Martín Fierro y Cruz en el cuento “El amor”, de 2015.

En su cuento, El amor, Kohan muestra a Fierro y Cruz caminando silenciosos por esa pampa que es su casa. ¿Por qué tan callados? “Hay algo que ha pasado y que los dejó pensativos”.

Y aquí lo que pasó: “Piensan, evocan, sopesan, dirimen: los dos sobre lo mismo. Sobre el beso que se dieron hace horas en la pampa. Un beso de hombres, según quedó aclarado. Se dieron un beso de hombres. ¿Y de qué otra clase se iban a dar, si al fin de cuentas hombres son?”.

El cuento está en el libro Cuerpo a tierra, publicado por Eterna Cadencia en 2015. “La reescritura que modestamente hice de Fierro y Cruz en el cuento El amor está evidentemente mediatizada por la reescritura de Borges. Que Cruz se llame Tadeo Isidoro es algo que introduce Borges; no está en José Hernández”, contó Kohan.

"Cuerpo a tierra", de Martín Kohan (Eterna Cadencia, $910).
“Cuerpo a tierra”, de Martín Kohan (Eterna Cadencia, $910).

Kohan sostiene que él no inventa nada: “Creo que la fascinación de Fierro por Cruz y de Cruz por Fierro está en el Martín Fierro“.

Fue Borges quien dijo que “lo más noble del argentino es la amistad, la pasión de la amistad”, en una de sus grandes frases (hay más acá).

Pasión y amistad, no tan lejos. Así que grandes amigos, camaradas, compañeros de un destino existencial incluso amantes. Fierro y Cruz, en la literatura y el corazón de los argentinos.

PC

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