Día Mundial de Biodiversidad: la importancia de conservar los ecosistemas de nuestro planeta

admin

22/05/2021

El Día Mundial de la Biodiversidad apunta a generar conciencia sobre la importancia de conservar los ecosistemas del planeta y se celebra cada 22 de mayo, de acuerdo a lo dispuesto desde el año 2000 por la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU).

El objetivo recordatorio de esta jornada es “informar y concientizar a la población y a los Estados sobre las cuestiones relativas a la biodiversidad”, y se eligió la fecha del 22 de mayo eligió por coincidir con el aniversario de la aprobación del Convenio sobre la Diversidad Biológica, firmado en 1992.

Los recursos biológicos son los pilares que sustentan las civilizaciones en términos materiales ya que, tal como expresan desde las Naciones Unidas, “a pesar de todos nuestros avances tecnológicos, dependemos por completo de ecosistemas saludables y vibrantes si queremos disponer de agua, alimentos, medicamentos, ropa, combustible, refugio y energía”.

Por qué es importante conservar los ecosistemas

La diversidad biológica está estrechamente asociada a la diversidad cultural, según el análisis de expertos, por lo que puede resultar complejo respetar en forma fiel la conformación de ecosistemas por el movimiento constante que tiene el Humano en el planeta.

Las consecuencias de la plaga de castores en Tierra del Fuego, una especie autóctona introducida en el ecosistema.
Las consecuencias de la plaga de castores en Tierra del Fuego, una especie autóctona introducida en el ecosistema.

La pérdida de esta diversidad, que avanza continuamente en la actualidad, amenaza todos los ámbitos pero también a la salud de la Humanidad, ya que existen pruebas de que perder la biodiversidad podría aumentar los casos de zoonosis, es decir, las enfermedades transmitidas de los animales a los humanos, según aseguran desde la ONU.

En ese contexto aparecen como enemigos de la biodiversidad las especies exóticas invasoras. Son plantas, animales o microorganismos que habiendo sido trasladados más allá de sus límites naturales de distribución, se establecen y avanzan de manera espontánea en los nuevos ambientes donde son introducidos.

Estas especies representan la segunda causa de la pérdida de biodiversidad en el planeta y además tienen impactos severos sobre la cultura, la economía y la salud pública, tal como advirtieron desde el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación, en sintonía con organismos internacionales y centros de investigación científica.

El zorro fue llevado a Tierra del Fuego para eliminar la plaga de los conejos,. (EFE)
El zorro fue llevado a Tierra del Fuego para eliminar la plaga de los conejos,. (EFE)

Un ecosistema es una construcción natural de miles de años, con especies que conviven en armonía. Ese equilibrio se ve dañado por la introducción de “foráneos”, como por ejemplo sucede en Tierra del Fuego, un territorio argentino que estuvo fuertemente marcado por este fenómeno.

La provincia patagónica alberga varias especies invasoras que presentan un impacto en el ambiente y una consecuente pérdida de biodiversidad asociada. Algunos ejemplos son el castor, el visón, el conejo y el zorro gris.

El castor canadiense fue introducido en la década de 1940 e impactó fuertemente modificando el paisaje fueguino. El visón es un poco menos evidente, pero compite fuertemente con la fauna autóctona en el litoral del mar y ríos de la Isla.

El conejo de Castilla fue una plaga importante durante el siglo 20, que ha modificado la estructura de suelos y perjudicado la vegetación autóctona, produciendo así la destrucción del ambiente. Para su control biológico se introdujo oportunamente otra especie, el zorro gris, que también se transformó así en exótica en Tierra del Fuego.

La ardilla de vientre rojo se convirtió en plaga en el AMBA.
La ardilla de vientre rojo se convirtió en plaga en el AMBA.

Del mismo modo, en los últimos años se vio varias regiones del país, entre ellas el Área Metropolitana de Buenos Aires, la aparición de ardillas de vientre colorado, una especie introducida a principios de la década del 70 en la zona de Luján y traída desde Bélgica, cuyo impacto está empezando a sentirse cada vez con más fuerza.

El control y manejo de estas especies exóticas tan dañinas para el equilibrio ecológico de la región es visto como un desafío aún pendiente que debe ser atendido con la urgencia que merece.

Es por ello que los expertos en medio ambiente aseguran que el ecosistema no puede ser considerado como la sumatoria de las especies presentes, sino como el resultado de las interacciones entre ellas y de éstas con el medio. Por lo tanto, la conservación de la biodiversidad es un elemento esencial para el desarrollo sostenible.

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