Dicen “vayan y contágiense” pero promueven el lenguaje inclusivo

admin

11/06/2021

El último furcio presidencial “vayan y contágiense” culminó una semana terrible para Alberto Fernández.

Octavio Paz considera que “cuando una sociedad se corrompe lo primero que se gangrena es el lenguaje”.

Tras la primera manifestación de fatiga discursiva ambulatoria del Primer Magistrado, que consiguió ofender a medio continente con dos líneas, los diputados sancionaron la ley de Equidad en la Representación de los Géneros en los Servicios de Comunicación, que entre otras cosas, premia con publicidad oficial la promoción desde los medios del lenguaje inclusivo.

Se pretende legislar el habla con fuerza de ley.

Se instrumentará una autoridad de aplicación designada por el gobierno que custodiará el cumplimiento de esos requisitos, un comisariato lingüístico policial que será a la vez controlado… ¿Por quién?

Los medios que cumplan con lo dictado por la preceptoría oficial recibirán una certificación de “buena conducta”.

El lenguaje inclusivo es una cosa, y su disposición legal por parte del aparato burocrático y subordinadamente devocional del poder imperante es otra cosa.

La “lengua revuelta”, en el sentido positivo que le concede el Premio Cervantes Sergio Ramirez, abreva en la turbulencia de los ríos de palabras que aportaron todos los flujos constituyentes del habla hispanoamericano Fueron caudales idiomáticos diversos que brotaron desde el llano hacia las alturas de la gramática, y no desde las cumbres oscuras de los mandamases imperativos hacia abajo.

La vocación opresora busca siempre legislar verticalmente la palabra, pero no por eso consigue aplanarla por disposición militantemente pontificia y parlamentaria.

Octavio Paz, también escribió que “las civilizaciones que niegan la muerte terminan negando la vida”.

Con los muertos en alud el oficialismo niega la tragedia de diversos modos: culpando al imperio americano, a los “visitadores médicos” o a cualquiera que esté al margen del dispositivo de comando gubernamental.

La lengua de Alberto Fernández parece penosamente envarada por el imposible ejercicio de la ventriloquía de la voluntad tutelar vicepresidencial.

Un presidente vigilado que se desligó de su propia voz cediendo su decir a quien lo “marionetea” a distancia.

Y así sucede con los demás: la dicción obediente de la militancia se pierde entre los calabozos cerebrales del pensamiento esclavo.

No es en sí el debate sobre el lenguaje inclusivo el problema, al contrario, sino su forzada promoción desde el dominio equívoco del funcionariato, de la maquinaria aplastante de la magia invertebrada del vacío mental.

Octavio Paz cita a Sor Juana Inés de la Cruz ¿Qué mágicas infusiones de los Indios herbolarios de mi Patria, entre mis letras el hechizo derramaron?

Las palabras se enriquecieron desde la pluralidad de lenguas y de pueblos desde luego, pero nunca desde legisladores o dignatarios indignos por obsecuentes.

Cuesta reiterarlas, precisamente por reiteradas y bochornosas, pero en este contexto no hay otro remedio. Según el Primer Magistrado: “Escribió alguna vez Octavio Paz que los mexicanos salieron de los indios, los brasileros salieron de la selva, pero nosotros los argentinos llegamos de los barcos. Eran barcos que venían de Europa”.

Utiliza el verbo salir, “salieron” de los indios, como si se hubieran liberado de una situación de minoridad socio cultural. Los argentinos, en cambio, “llegamos” de los barcos. Como si hubiéramos arribado a liberar a los nativos de sus circunstancias deficientes.

Ellos “salieron”, nosotros “llegamos”.

Lo cierto es que para decirlo en términos contemporáneos nosotros ahora ni salimos ni llegamos así como estamos casi anestesiados por el amontonamiento estadístico de muertos que se suman y se siguen sumando. Todo ocurre para el gobierno como si fuera normal impedir que lleguen las mejores vacunas y no encontrar la llave que aminore una plaga que no cede.

Estamos heridos entre otras cosas por la manifiesta e ideologizada inoperancia e imprevisión sanitaria. Agredidos por los irresponsables gestores de la inutilidad, que vilipendian a todos a quienes describen la crítica gravedad de la situación.

Las aguas turbulentas y con capitanías desorientadas incuban tempestades.

Una marea de manifestantes cubrió otra vez las calles de Buenos Aires. El escenario se vuelve inestable y ardiente.

La movilización piquetera al ministerio de Desarrollo Social.
La movilización piquetera al ministerio de Desarrollo Social.

A medida que la crisis se ahonda la discordia entre la vicepresidenta y el Primer Magistrado se encrespa más y más.

Más todavía.

Octavio Paz desdeñaba al estatismo bobo, dogmático y corrompido. Le puso nombre al Estado agigantado: “El ogro filantrópico” Un Leviatán maniatador de mentes, de caudales ajenos y de voluntades.

Mientras tanto el timón gira con manifiesta inconveniencia y desbrujulada orientación.

Como si ahora navegáramos en una balsa y todos juntos en ella al borde de naufragar.

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