Dramático testimonio de Estefanía Berardi: “Caí engañada en un prostíbulo cuando era chica”

admin

23/03/2021

Hace unos días se estrenó en Netflix la miniserie española Sky Rojo, que cuenta con la participación de Lali Espósito entre los roles protagónicos. La historia gira alrededor de unas chicas que fueron llevadas por la fuerza o mediante engaños y amenazas a trabajar en un prostíbulo. Y muestra cómo hicieron para escaparse de allí, después de una serie de asesinatos y situaciones al borde de la muerte, como única manera posible para salir de esos lugares.

Conmovida por la trama de la ficción, Estefanía Berardi, ex participante de Combate, donde se destacó junto con Laurita Fernández y Flor Vigna, ex bailarina de Diego Torres, con el que recorrió el mundo haciendo giras, y de Chano, grabó un video en el que relató una situación que le tocó vivir durante su adolescencia, cuando la llevaron engañada a un prostíbulo con la ilusión de darle un trabajo.

Caí engañada a un prostíbulo cuando era chica. Esto me paso en Mar del Plata, mi ciudad, mientras buscaba trabajos los 17 años. Así me termine dando cuenta que era un puterío, ya que no sabía cómo eran, nunca había visto uno. Y así me escapé y zafé. Termine de ver la serie de Lali, #skyrojo y me acorde de esta historia que la tenía bloqueada en mi mente. Lo cuento, porque lamentablemente estas cosas siguen sucediendo y mi historia tal vez hace evitar que le suceda a alguien más”, escribió en su cuenta de Instagram, en la que tiene casi 750 mil seguidores.

Estefanía y su mamá son inseparables. Instagram
Estefanía y su mamá son inseparables. Instagram

Además, mirando a cámara, contó su experiencia en un video que dura alrededor de diez minutos: “Nunca conté esta situación que viví de chica. Yo caí en un prostíbulo engañada, sin saber que era un prostíbulo. Les quiero contar cómo tardé en darme cuenta que era un puterío y cómo escapé de ese lugar”.

“Tenía 17 años, yo soy de Mar del Plata y salí a buscar trabajo. Yo quería tener mi propia plata para no depender de nadie y a mis padres les parecía bien que yo quisiera trabajar por la temporada de verano. Mi mamá me había firmado una autorización porque era menor y no quedaba en los lugares por ese tema. Ni siquiera de moza me aceptaban por ser menor“.

“Recuerdo que repartí curriculum por todos lados y me sentía muy frustrada porque nadie me llamaba. Mi mamá me acompañaba casi siempre. Una vez salí a buscar trabajo con una amiga que estaba en la misma que yo y decidimos comprar el diario para ver los avisos laborales. Cuento esto porque me pasó a mí y zafé de pedo. Podría estar no contándolo…”, siguió en su relato.

Ví un aviso que decía que buscaban bailarinas para shows. No podía creer la suerte que tenía, porque yo bailo danza clásica desde los 8 años. Pensé que era ideal bailar en Mar del Plata y trabajar de eso. Había un número de teléfono y nada más. Entonces mandé un mensaje de texto porque no había WhatsApp en esa época. Le conté a un tipo que era bailarina profesional y que estaba por cumplir 18 años. Que había hecho un videoclip para Patito Feo, que estuve en High School Musical, y otras participaciones que había realizado. Me contesta que vaya a las dos de la tarde para charlar y yo estaba feliz, porque al tipo no le importaba que sea menor y me iba a dar trabajo“.

Estefanía describe al lugar como “Era una casa re linda tipo chalet, ubicada en el barrio Los Troncos que es re cheto en Mar del Plata. Yo fui producida de bailarina y con el curriculum impreso en la mano para dárselo a este tipo. Fui sola porque mi amiga buscaba otra cosa, pero ella sabía que iba ahí. A mi mamá no le había dicho porque estaba por el centro repartiendo curriculum”.

“Cuando llego al lugar golpeo la puerta y me atiende una señora muy mayor, canosa, que me hace pasar después de que le dije quién era, y que me había estado escribiendo con un tal Martín, creo que así se llamaba. La anciana me hizo sentar en un sillón que estaba en un pasillo. Lo único que se veía era un escritorio en el fondo como si fuera una recepción y muchas puertas alrededor, como si fueran muchas habitaciones. Me daba a una casa muy antigua”.

La miniserie Sky Rojo motivó a Estefanía a contar su historia.
La miniserie Sky Rojo motivó a Estefanía a contar su historia.

“Empecé a mirar para el techo y ví que colgaban telas de araña y tridentes de cotillón. En mi inocencia, pensé que era un instituto de inglés que estarían preparando un acto de Halloween, y que buscaban una bailarina para coordinarlo”, se sinceró.

“De repente veo que sale una señora rubia de un baño, envuelta en un toallón como que recién se había terminado de bañar. Y esta anciana que la asistía y le pasaba cosas para ayudarla. Pensé que sería una teacher que tenía que irse para otro lugar y que la habían dejado bañarse ahí. Ahora lo pienso y es una locura, pero por entonces me pareció un poco raro y nada más”, reconoció, casi avergonzada de su inocencia.

“Al ratito tocan el timbre y si bien se veía un vidrio blureado en la puerta, se notaba que era un señor. La anciana fue a abrirle pero antes me hizo sentar en otro lado ‘para que no te confundan’ me dijo. Y me dejó como escondida detrás de una pared. En eso viene una morocha en portaligas y se le veía todo el culo. Me saludó y me quedé helada. Ahí descubrí que en cada habitación había una cama de dos plazas”.

Entonces até cabos y me dí cuenta que estaba en un prostíbulo. Habrán pasado unos cinco minutos, pero para mí fue un montón de tiempo, como si hubiera estado tres horas. Empecé a ver cómo me iba a escapar de ahí y ya no quería ver a ese tipo que me estaba esperando para la entrevista. Pensé en mostrarme relajada para que no se notara que me había dado cuenta que era un prostíbulo”.

“Le pedí a la anciana que me abriera la puerta y le inventé que estaba mi mamá afuera esperando que le diera una llave para entrar a casa, que me había olvidado de dársela. Pero ella se dio cuenta de mi estado. Yo estaba blanca como un papel y me preguntó si sabía que era eso. Le dije que sí, pero que necesitaba salir un minuto y volvía a entrar”.

Cuando me abrió salí corriendo y me fui llorando. Pensé que me desmayaba ahí mismo. Después le conté a mi mamá y al rato pasamos con el auto por la puerta para ver bien la casa. Ella me dijo ‘¿pero no viste las luces azules que había en la entrada? ¿No te diste cuenta de lo que era?’. Pero yo no había visto nada porque había ido caminando y estaba re concentrada en la reunión que iba a tener. Pero lo concreto es que era un engaño total poner esa publicación en el diario. Como que buscaban una cosa y en realidad querían otra. Yo no sé qué hubiese pasado si ese tipo me atendía al toque en su oficina“.

“Voy a terminar el video acá. Lo cuento para que estén atentos y que nunca vayan solos a ningún lado. Hay que contarle a los padres de estas cosas porque siguen pasando en la actualidad. Hay mucha publicidad engañosa y ahora lo puedo contar tranquila, pero viví una situación muy fea“, cerró conmovida por lo que acababa de contar. 

DR

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