El Ballet del Colón y un regreso feliz

admin

06/09/2021

El Ballet del Colón, que dirige Paloma Herrera, regresó al escenario de la manera más feliz que alguien podría haber imaginado: un programa compuesto por dos obras de coreógrafos argentinos –hecho que no ocurría desde hacía mucho tiempo- y ambas de una gran calidad: Vendaval, de Maximiliano Iglesias, e Itinerario Piazzolla, de Alejandro Cervera.

Es difícil pensar cómo habrían sido estas creaciones si Iglesias y Cervera no hubieran tenido que sujetarse a las restricciones de los protocolos sanitarios; porque en realidad cada obra es tan completa en sí misma, tan redonda, tan consistente, que parece que ellos hubieran tenido, desde el inicio mismo, la máxima libertad para darles forma.

Y lo cierto es que no tuvieron esa libertad: los montajes debieron hacerse con un número reducido de bailarines y prácticamente sin contacto entre ellos -salvo en las parejas convivientes-, con la escenografía reducida al mínimo, sin cambios de vestuario y sin orquesta en vivo. Lo que produjeron entonces fue un verdadero milagro.

Una poética imagen, en el retorno del Ballet del Colón al escenario del teatro. Foto Máximo Parpagnoli
Una poética imagen, en el retorno del Ballet del Colón al escenario del teatro. Foto Máximo Parpagnoli

Itinerario Piazzolla

La coreografía de Alejandro Cervera tenía ya un destino establecido por la coincidencia, este año, con el centenario del nacimiento de Astor Piazzolla. Cervera es un creador contemporáneo con una trayectoria extensa e importante y que ya había trabajado en otras ocasiones con el género del tango, pero nunca con Piazzolla.

En Itinerario Piazzolla se revela su imaginación visual y su concepto muy afinado de la puesta en escena desde el momento en que comienza la obra, con una primera imagen de los bailarines tan sugestiva como potente. Ciertamente, tomó algunas decisiones arriesgadas, como poner a las bailarinas con zapatillas de punta sin renunciar a una gestualidad tanguera, y las resolvió de una manera muy orgánica.

Itinerario es una obra con una fina musicalidad y plásticamente bella en la manera en que expone una suerte de misteriosa Buenos Aires. Es inevitable destacar el dúo en el que los bailarines Natalia Pelayo y Marcone Fonseca entablan una relación de carácter amoroso en un contacto sin proximidad. Las contribuciones de Stella López en el vestuario y de Federico Lamas en los videos fueron igualmente destacables.

El regreso del Ballet del Colón a los escenarios mostró la calidad de sus intérpretes. Foto Máximo Parpagnoli
El regreso del Ballet del Colón a los escenarios mostró la calidad de sus intérpretes. Foto Máximo Parpagnoli

Vendaval

El programa se había abierto con una verdadera y fantástica sorpresa: porque Vendaval de Maximiliano Iglesias es una primera obra de este joven bailarín del Teatro Colón; porque su propósito era conservar en ella los rasgos del ballet académico –con el peligro de caer en formas anacrónicas- y porque el punto de partida era muy bueno, pero parecía de antemano difícil en términos del desarrollo de la obra.

Maximiliano contaba en una entrevista previa al estreno: “Siempre que se abre el telón del Colón, y no sé a qué se debe, viene un viento fuerte desde la platea hacia el escenario. Nunca dejé de sentir que ese viento transporta mucha energía del público expectante; que es algo mágico aunque sea real y que te da el impulso para dar el primer paso”.

Con esta idea y con la inspiración certera de una selección de piezas para piano de P.I. Tchaikovsky, el novel coreógrafo desarrolló una serie de escenas notablemente frescas y originales en su concepción neoclásica.

Originales en las maneras en que utiliza el espacio, los vínculos de los personajes -entre la abstracción y la emoción – y en el modo en que combina el fluir casi incesante del movimiento con una especie de reposo y tranquilidad. También estuvieron excelentemente bien dirigidos los bailarines, en el sentido de aquello que tenían que expresar: de la alegría burbujeante a la sutileza más contenida.

Es una pena no poder mencionar a cada uno de los diez buenísimos intérpretes pero al menos habría que destacar a Dalmiro Astesiano en un solo precioso, a Federico Fernández y David Gómez en un dúo de mucho vigor y al propio Maximiliano Iglesias en otro dúo con esa bailarina sublime que es Macarena Giménez.

En este caso, como son marido y mujer en la vida real, con toda la cercanía que una escena amorosa puede inspirar. La presencia sobre el escenario del pianista Marcelo Balat en la ejecución de las sonatas de Tchaikovsky, completó bellamente Vendaval.

Ficha

Ballet del Colón

Calificación: Excelente​

Directora: Paloma Herrera Programa Mixto: Itinerario Piazzolla, de Alejandro Cervera, y Vendaval, de Maximiliano Iglesias. Funciones: hasta el sábado 11/9 Teatro: Colón, Libertad 621

WD

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