El Banco Central giró $ 80.000 millones al Tesoro en el arranque del mes

admin

14/07/2021

El segundo semestre comenzó con tensiones cambiarias y una mayor emisión monetaria. Así, en la primera semana de julio, el Banco Central transfirió utilidades por $ 80.000 millones para financiar al Tesoro. Los fondos son para el pago de sueldos a través del Banco Nación, la compra de dólares para el pago de deuda externa y vencimientos de deuda en pesos.

La emisión es una de las vías para cubrir el déficit fiscal. Las otras son tomar deuda en el mercado local y aumentar impuestos o reducir gasto. Pero todas enfrentan límites. “El mercado local no lo podés expandir demasiado, es chico. Subir impuestos, tampoco. Y bajar el gasto con las elecciones, tampoco“, dijo Andrés Borenstein, economista jefe de Econviews.

Martín Guzmán se propuso este año reducir la emisión y expandir las colocaciones de bonos en pesos para financiar su meta de un déficit total de casi el 6%. En esa línea, el Ministerio de Economía recibió en lo que va del año $ 410.000 millones del BCRA en adelantos transitorios y transferencias de utilidades, consumiendo un tercio del saldo previsto para todo el 2021.

Esto significó que en la primera mitad del año la base monetaria se deslizó a un ritmo del 1,8 % mensual. Pero desde junio, la política monetaria volvió a ser expansiva. Uno de los principales motivos fue la compra de divisas al sector privado, que significó un aumento de la emisión por $ 57.000 millones y en los últimos 30 días, de $ 31.000 millones.

El organismo presidido por Miguel Pesce compró en julio cerca de US $800 millones y en el año, US$ 7.200 millones. El objetivo es generar un colchón de cara a un menor ingreso de divisas por la soja y sostener el ancla cambiaria, destinando US$ 900 millones para contener el dólar paralelo. Como resultado, el Central acumuló menos de la mitad de dichas compras en reservas netas.

La otra aspiradora de dólares son los pagos de deuda y las operaciones de pases pasivos con el exterior (swaps, por ejemplo), para lo cual también se requieren pesos. La mayor liquidez, con todo, resultó del desarme de pases por parte del sistema financiero y el pago de intereses por pasivos remunerados del BCRA por cerca de $500.000 millones en junio, según cálculos de FIEL.

El nuevo giro al Tesoro servirá también para afrontar los vencimientos por la porción de letras que no se pudieron renovar a fines de junio. Economía acumuló en la primera mitad del año un saldo financiero de $ 350.000 millones con la ayuda de bancos públicos y la ANSeS. Pero el grueso de esos pesos lo está destinando a la compra de dólares.

La expansión monetaria coincide con un aparente aflojamiento de la política fiscal encarada en los primeros cinco meses. En ese período, los mayores ingresos (por la soja y el aporte de las grandes fortunas) y la licuación del gasto social permitió reducir el déficit. Mientras que desde junio, los analistas observan un cambio por las erogaciones estacionales y las elecciones.

“De no estar bien calibrada, esa política podría tener más efecto sobre la inflación que sobre la actividad. Una expansión del gasto extremadamente agresiva tendría que financiarse con emisión monetaria en alta proporción, cambiando abruptamente la tendencia de la primera parte del año”, advirtió IERAL en un informe reciente.

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