El cuidado de los recursos naturales en nuestro mar y el flagelo de la pesca ilegal

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08/06/2021

“El océano: vida y medio de subsistencia” es el lema de este año del Día Mundial de los Océanos, que se celebra el 8 de junio, idea relacionada con el Objetivo de Desarrollo Sostenible 14 establecido por las Naciones Unidas, siendo “poner fin a la pesca excesiva, la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada” parte de una de las Metas de dicho objetivo.

Durante el último año hemos sido testigo, a través de los medios de comunicación, de una avalancha de noticias referentes al heroico accionar en el mar de la Armada Argentina y la Prefectura Naval Argentina combatiendo la pesca ilegal dentro de la Zona Común Económica Argentina.

También se informaba oportunamente el daño económico cercano a los USD 1.000 millones anuales producto de la extracción de recursos pesqueros que, potencialmente, podrían comercializar las flotas de bandera nacional.

El económico es uno de los impactos posibles que produce la pesca ilegal, también podemos sumarle otros aspectos importantes como las violaciones sobre los Derechos Humanos hacia sus tripulantes, las agresiones a la soberanía nacional y las alteraciones sobre el ecosistema marino en conjunto, incluyendo el impacto sobre especies en peligro de extinción.

Entre dichas especies, podemos mencionar a los albatros, habitantes frecuentes de nuestro mar, y que forman parte del grupo de aves marinas más amenazado de extinción en todo el mundo.

Sus mayores amenazas son la presencia de especies invasoras (mayormente ratas, ratones y gatos) en las islas donde anidan y la mortalidad producto de la interacción con los buques pesqueros.

Atraídos por desechos pesqueros y carnadas estas aves pueden terminar su vida enganchados en una red, chocando con los cables que arrastran la misma o atrapados en un anzuelo. Se calcula que 100.000 albatros mueren anualmente en esas interacciones.

Sin embargo, existen soluciones simples y económicas que reducen drásticamente esa mortalidad. Las líneas espantapájaros, un elemento diseñado para alejar a las aves de cables de arrastre y anzuelos, es una de esas medidas.

El uso de las líneas espantapájaros es obligatorio para dos flotas en el Mar Argentino según las Resoluciones emitidas por el Consejo Federal Pesquero (08/2008 y 03/2017) y que exigen su uso en las operaciones de pesca en los buques de dichas flotas en consonancia con varios compromisos internacionales asumidos por el país.

De esta forma, el Estado argentino se esfuerza en comprender la importancia de atender el impacto de la pesca sobre otras especies haciendo efectivo el concepto de pesca responsable y aplicando el enfoque ecosistémico en la actividad. Si bien existe un impacto sobre especies que no son parte del objetivo de la pesca, también se conocen las herramientas para reducirlo.

Los buques pesqueros ilegales no acatarán entonces ninguna de estas regulaciones para el cuidado del ambiente y sus especies, lo que transforma su presencia en nuestra plataforma continental o en sus adyacencias, en una preocupación mayúscula.

Indudablemente la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada es un problema con innumerables aristas, distintos enfoques y que requiere de esfuerzos por partes de los estados ribereños a nivel nacional y regional. El compromiso de nuestro país con este problema es indispensable, así con el cuidado de los recursos naturales en nuestro mar.

Leandro Tamini es Director del Programa Marino de Aves Argentinas

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