El debate por los penes de madera: ¿la pandemia profundizó las fallas en la Educación Sexual Integral?

admin

21/07/2021

Penes de madera. A favor o en contra de los 10 mil que compraría el Gobierno, las y los expertos entrevistados en esta nota coinciden cuando marcan que “el debate no debe ser ‘SÍ’ o ‘NO’ al pene de madera”.

La ministra de Salud, Carla Vizzotti, dijo que la “inesperada difusión” de esos penes para usarse en las campañas de Educación Sexual Integral (ESI) “no hace más que visibilizar y confirmar cuánto necesitamos la ESI en nuestra sociedad”.

Es necesario “afuera”, pero ¿existe “adentro” de la escuela? ¿Cómo fue el cumplimiento de esta ley en pandemia? ¿La no presencialidad afectó aún más a esta asignatura pendiente?

Lo primero que hay que entender es que la ESI no es una materia, sino una ley vigente desde 2006 que establece que sus contenidos deben atravesar a todas las materias, en pos de la educación sexual de niños, niñas y adolescentes.

La ministra de Salud Carla Vizzotti dijo que la compra de los penes de madera "no hace más que visibilizar y confirmar cuánto necesitamos la ESI". Foto Marcelo Carroll
La ministra de Salud Carla Vizzotti dijo que la compra de los penes de madera “no hace más que visibilizar y confirmar cuánto necesitamos la ESI”. Foto Marcelo Carroll

Implica el entendimiento de las prácticas sexuales protegidas (y consentidas), la prevención de infecciones como la sífilis y el VIH, y el correcto uso del preservativo, para el cuidado individual y colectivo. Además de la desestigmatización del placer.

“La verdad es que no podría decirse que se haya logrado la continuidad de la ESI en pandemia, entre otras cosas, porque tampoco podríamos decir que se estaba logrando antes del coronavirus“, dice a Clarín Viviana Mazur, responsable del acceso a la Interrupción Legal del Embarazo (ILE) en la Ciudad de Buenos Aires.

“Como todas estas cosas que están tan en lucha, hay una enorme heterogeneidad. Lo que sí se podría decir es que siguieron sosteniéndose esfuerzos para su implementación. De algunos sectores del Estado”, agrega. Se refiere a que en 2020 se conformó el Consejo Asesor del Observatorio de ESI, que sostuvo capacitaciones virtuales. 

Entonces, desde antes se implementaba poco y mal. Pero Mazur dice que la pandemia sumó una complejidad. Paradójicamente, por la ausencia de cuerpos presentes.

Viviana Mazur, responsable del acceso a la Interrupción Legal del Embarazo (ILE) en la Ciudad de Buenos Aires.
Viviana Mazur, responsable del acceso a la Interrupción Legal del Embarazo (ILE) en la Ciudad de Buenos Aires.

“Antes, el aula funcionaba como un espacio de pares en el que la privacidad (ante el mundo familiar o adulto) hacía que pudieran desplegarse una serie de problemáticas que luego, sin presencialidad, por Zoom fuera mucho más complicado. No solo por las posibilidades de conectividad y de acceso a dispositivos. Las familias estaban presentes allí, escuchaban… quedaba obturada la posibilidad de compartir cuestiones en las que la familia operaba como fuente de sufrimiento“, detalla.

Entre lo que cree que quedó “callado” en pandemia, está el abuso, la discriminación por elección sexual o estereotipos y la falta de derecho a la autonomía en las decisiones sobre sus cuerpos.

Para quienes enseñan, también fue un tema más con el que hubo que lidiar en el contexto de clase online: “Midiendo cada paso, para cuidar y no exponer ni a las y los alumnos ni a las instituciones, ni a ellos mismos.”

La implementación de la ESI

Más allá de una opinión, ¿Cómo se monitorea la implementación? Un dispositivo clave del seguimiento de la enseñanza y el aprendizaje de la ESI son las pruebas Aprender, que el año pasado no se habían hecho por la pandemia y que recién se realizarían en 2022.

Según los últimos datos oficiales, del cuadernillo Aprender de 2019, la proporción en la que se trabaja la ESI como cualquier otro contenido curricular, según directivos escolares y por jurisdicción, nunca alcanzó el porcentaje del 100%.

En la mayoría de las jurisdicciones superó el 70%, mientras que hubo picos bajos como en San Juan, que marcó apenas el 38,8%, Santiago del Estero, el 41,5%, o San Luis, 63%; y picos altos en La Pampa, donde llegó al 90%, o Tierra del Fuego, con 87,5%. Buenos Aires marcó 83,7% y la Ciudad alcanzó el 79,9%.

¿Hubo monitoreo de la ESI desde el comienzo de la pandemia? Sí. Pero no están los resultados y “hubo dificultades”, responden desde el Ministerio de Educación de la Nación. “La ficha jurisdiccional 2020 fue contestada, por primera vez, por las 24 jurisdicciones y estamos trabajando en el procesamiento, consolidación y armado de informe. En el 2019, la ficha nunca se presentó formalmente”, marcan.

Clases por Zoom durante la pandemia. Foto Bloomberg
Clases por Zoom durante la pandemia. Foto Bloomberg

Ese sistema, en base a indicadores, apunta a tratar de contestar de forma periódica cómo es la implementación de la ESI. Aún no está activo.

Si bien el área de implementación de la ESI son las escuelas y, por lo tanto, competencia del Educación; desde el Ministerio de Salud de la Nación dicen a Clarín que ambos ministerios “se articularon en diversas líneas para fortalecer su aplicación, entendiendo que la educación sexual es una herramienta fundamental para alcanzar salud integral en niñas, niños y adolescentes”

Desde el Ministerio de Educación porteño, en tanto, dicen a este diario que en pandemia la ESI fue declarada uno de los contenidos a priorizar durante el 2020 y el 2021.

“Los equipos directivos y docentes de las escuelas se apropiaron del documento y establecieron estrategias y propuestas didácticas para la enseñanza y el aprendizaje de esos contenidos. Dentro de este marco, las Jornadas ESI se llevaron a cabo el año pasado y este 2021”, sostuvieron, sin datos sobre cómo fue su implementación.

En los barrios más vulnerables, que en líneas generales tienen un déficit escolar previo a la fata de conectividad en pandemia, la ESI sigue ausente. Y son espacios externos, como iglesias o centros de asistencia vecinal, donde emergen dudas, mitos, conceptos estereotipados o pedidos de ayuda respecto a la sexualidad adolescente. Y, puntualmente, sobre los cuidados.

“La educación sexual integral es un derecho a garantizar en todas las instituciones públicas y privadas y en todos los niveles educativos. La pandemia trajo luz sobre las desigualdades previas que atraviesan les pibes y también la diversidad de escuelas”, dice a Clarín Camila Ríos Fernández, docente de la diplomatura internacional de Educación Sexual Integral de Flacso.

Los contenidos de la ESI en acción es el nombre del libro que publicó junto a Dora Niedzwiecki y donde cuenta la experiencia en talleres de formación en distintas provincias sobre el rol del asesor en salud dentro de las secundarias. Una figura inscripta en el plan de reducción del embarazo no intencional en la adolescencia, conocido como Plan Enia.

“En esos espacios detectamos la necesidad urgente de actualización conceptual y mejora en la coordinación de acciones entre ambos sectores —Salud y Educación— para que las niñeces y adolescencias obtengan un acceso concreto y real a sus derechos de la mejor manera posible”, puntúa Ríos Fernández.

Si bien reconoce que “es cierto que se hizo un gran esfuerzo para garantizar la ESI” —como las instituciones escolares que crearon espacios en las redes sociales para divulgar los contenidos que por ley debieran ser transversales en todas las materias— no se logró.

Habla de derechos ausentes cuando dice “datos móviles y computadoras”, y los señala como una deuda previa que trajo “un acceso desigual para la educación sexual integral”.

Un ejemplo concreto lo dice todo: “Muches alumnes comparten el celular con hermanites y se dificulta expresarse sobre estos temas.” Lo mismo, en contextos más acomodados, como en una clase por Zoom, en el living o en la cocina de cualquier hogar.

MG

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