El desolador cementerio de autos eléctricos que iban a transformar la movilidad en París y fracasaron

admin

20/05/2021

El término auto compartido o car sharing comenzó a sonar hace poco más de una década. Pero los resultados de la iniciativa de Autolib y los Bolloré Bluecar se materializa hoy en un cementerio de miles de autos eléctricos abandonados.

Hace tres años, una de las iniciativas pioneras en el servicio de autos compartidos dejó de prestar servicio y sus vehículos urbanos no encontraron otro destino que un descampado en Francia.

Fueron los vecinos de la localidad de Romorantin, en la zona Centro-Valle del Loira y cercana a París, que denunciaron esta situación vía redes sociales.

En el cementerio de los Bolloré Bluecar se amontonan los modelos que querían cambiar la movilidad de París. Foto: Twitter
En el cementerio de los Bolloré Bluecar se amontonan los modelos que querían cambiar la movilidad de París. Foto: Twitter

Es que en las afueras de esta ciudad se encuentra el terreno en donde descansan a la intemperie estos autos eléctricos y del que se hicieron eco varios medios franceses.

Y si es difícil la venta de un auto eléctrico como vehículo usado, más complejo será cuando las unidades han estado destinadas a un servicio público, a los que manejaron miles de personas y no siempre de manera cuidadosa.

Un proyecto que no funcionó

El servicio de Autolib proponía poner estaciones autos eléctricos, con sus respectivos puntos de carga, que se podían alquilar por períodos muy cortos de tiempo. Como ocurre con el servicio de bicicletas de muchas ciudades.

La capital francesa fue la primera en donde comenzó a operar y luego estuvo presente en Lyon y Bordeaux.

Una estación de Bolloré Bluecar cuando el servicio presentó los "Utilib", pensados para transportar pequeñas cargas, en 2014. Foto: AFP
Una estación de Bolloré Bluecar cuando el servicio presentó los “Utilib”, pensados para transportar pequeñas cargas, en 2014. Foto: AFP

Apenas 7 años estuvo activo el servicio en París y, de hecho, la autoridad de la Ciudad Luz le rescindió el contrato antes de tiempo, que estaba fijado hasta 2023.

El problema es que el negocio no fue tan rentable como se había proyectado. La deuda de 200 millones de euros al momento del cierre es un claro reflejo.

Llegó a superar los 110.000 suscriptores, pero también los perdió rápidamente, ya que entre 2016 y 2017 se bajaron del servicio unos 8.000 usuarios.

Los autos que están en el cementerio no tienen la batería original: se les retiró para evitar posibles incendios. Fotos: Twitter
Los autos que están en el cementerio no tienen la batería original: se les retiró para evitar posibles incendios. Fotos: Twitter

Esta fuga de clientes estuvo motivada principalmente por el mal estado de los autos, que sufrían el uso intenso diario y que no tenían el mantenimiento necesario: casi siempre estaban sucios y era común encontrar colillas o botellas en el interior.

A eso hay que agregarle que muchas unidades terminaban siendo usadas por personas en situación de calle para dormir y que varias unidades terminaron incendiadas.

En su momento, Bolloré salió a aclarar que los incendios fueron por actos vandálicos y no por problemas de confiabilidad.

Un Bolloré Bluecar.de Autolib vandalizado durante una manifestacion contra la reforma laboral del gobierno francés, en 2016. Foto: Reuters
Un Bolloré Bluecar.de Autolib vandalizado durante una manifestacion contra la reforma laboral del gobierno francés, en 2016. Foto: Reuters

Lo cierto es que el servicio se terminó dando de baja y los 4.000 Bluecar que conformaban la flota no tenían lugar en la ciudad de París.

Y si bien es calcula unas mil unidades fueron a parar al mercado de usados, después de bajarles fuertemente el precio (entre 3.500 y 6.500 euros cada uno), todavía quedan miles de autos que duermen a la intemperie.

Muchos de esos Bluecar se encuentran en pésimo estado, con carrocerías golpeadas, vidrios rotos y con varios elementos faltantes. Y eso es solo su aspecto.

De todos modos, antes de dejarlos en ese descampado, Bolloré informó que les sacó las baterías a los autos para evitar posibles incendios.

Al mal estado de muchas de estas unidades, se suman otros elementos que hacen difícil pensar en una segunda vida para estos modelos.

Los autos que están en el cementerio se encuentran en muy mal estado. Fotos: Twitter
Los autos que están en el cementerio se encuentran en muy mal estado. Fotos: Twitter

Primero, la carrocería del Bluecar es de aluminio, por lo que los arreglos son más caros que en un auto con carrocería de chapa. Además, no incluían mucho equipamiento de confort y, principalmente, de seguridad.

Pero el mayor problema que tenían estos Bolloré era su batería, de polímero de litio y con capacidad de 30 kWh, que prometía 250 kilómetros en ciudad.

Sin dudas era una gran autonomía por ser un auto eléctrico de una generación anterior, pero estas baterías, se descargan rápidamente si el auto estaba parado y sin estar enchufado a un toma corriente eléctrico.

Se trata de un auto compacto, que lleva la firma de diseño de Pininfarina: mide 4,4 metros de largo, 1,72 de ancho y 1,61 de alto.

Su carrocería es de tres puertas cuenta con un interior con capacidad para cuatro ocupantes, Su motor es de 68 caballos de fuerza y su velocidad máxima está limitada en 130 km/h.

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