El efecto derrame del maíz en la economía argentina

admin

19/05/2021

“Por primera vez desde 1996, en 2019/2020 y nuevamente en esta campaña 20/21 la producción de maíz se ha convertido en la más importante de Argentina superando a la de soja”, dijo Agustín Tejeda, economista de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA) en un panel sobre perspectivas del cereal en el Congreso Maizar.

“El Producto Bruto (PB) Agroindustrial de la cadena del maíz llegó a los USD 14.500 millones, tuvo un incremento del 75% en relación con el PB que teníamos campañas atrás”, destacó. Según el especialista, la contribución del cultivo a la recaudación será de USD 3.500 millones en 2021 y se alcanzarán los USD 8.000 millones en exportaciones de grano.

“Si le sumamos los productos transformados en base a maíz, carnes y lácteos, estamos hablando de un 20% de las exportaciones de Argentina”, agregó.

Además, aseguró que la cadena del cereal genera alrededor de 730.000 puestos de trabajo en todas las regiones del país. “Este año, gracias a un escenario muy favorable de precios internacionales, la contribución en todas estas variables será récord”, remarcó Tejeda. Pero hay un llamado de atención: el área sembrada durante las tres últimas campañas ha comenzado a mostrar signos de estancamiento y el potencial alcanzable “es muy superior a la situación actual”.

Desde 2016, cuando se levantaron las restricciones a las ventas al exterior y se redujeron los derechos de exportación, la gramínea se expandió en área y volumen de producción Esto se tradujo en un beneficio para el ambiente, ya que el maíz aporta gran cantidad de materia orgánica al suelo a través de sus raíces y rastrojos, mejorando su estructura física, química y biológica, y en consecuencia, la infiltración y retención de agua. Asimismo, permite interrumpir naturalmente el ciclo de malezas, plagas y enfermedades en las rotaciones con leguminosas.

La Niña siembra dudas

El maíz ha venido ganando terreno en los últimos años de la mano de las siembras tardías, la incorporación de tecnología y el manejo más ajustado del cultivo. “La campaña 20/21 estuvo sesgada por la sequía y entendemos que hay unas 200.000 a 300.000 hectáreas que quedaron fuera de la rotación que podrían volver en el ciclo 21/22 dado el contexto favorable que estamos registrando del mercado”, analizó Esteban Copati, jefe de Estimaciones Agrícolas de la BCBA.

“Cuando están dados los incentivos del mercado para la siembra y las reglas regulatorias son claras, el productor responde con expansión del área”, dijo el técnico. No obstante, advirtió que habrá que tener en cuenta otra variable clave para la producción como lo es el clima ya que “aún no se descarta la posibilidad de estar incursionando en una Niña hacia primavera, un factor que puede jugar en contra de la decisión de siembra de maíz”.

Crecer: cómo y dónde

El maíz todavía tiene mucho para dar. Para eso, según Sofía Gayo, analista agrícola de la BCBA, habría que cerrar dos brechas: la de adopción de tecnología entre productores y la de rendimientos entre el potencial y el actual.

De acuerdo con datos de la BCBA, a nivel país, la diferencia de rindes de maíz por uso de tecnología entre agricultores se ubica entre el 5% y el 10% pero llega al 20% en regiones extrapampeanas. Vale señalar que la incorporación de tecnología en el cultivo dio un gran salto pasando de un 39% en la campaña 14/15 al 52% en 16/17, y actualmente, la mitad de la superficie se desarrolla con alta tecnología mientras que en el resto se usa un nivel medio. Por otro lado, para cerrar la brecha de rendimientos, “habría que aumentarlos en un 36% a 37% y la clave está en el mejor manejo de la fertilización”, indicó Gayo.

Los mercados externos constituyen una oportunidad para el maíz argentino. “La demanda mundial de granos forrajeros hacia 2030 va en aumento, hay una creciente necesidad en países importadores de harinas proteicas y granos forrajeros, eso es una gran noticia”, expresó a su turno Jorge Domínguez, consultor y analista de mercados.

“La expansión de importaciones de granos forrajeros iría de 220 millones de toneladas a 260 o 280, y de esos 60 millones más, 50 serían de maíz, es una expansión muy auspiciosa para Argentina que podría crecer gracias a esta gran demanda”, opinó el consultor. En el mercado internacional Argentina tiene un papel relevante, “15% al 20% del comercio mundial de maíz generalmente lo aporta nuestro país, la expectativa para la exportación es espectacular”, destacó Domínguez.

En los últimos años, la demanda de maíz para la alimentación de bovinos en Argentina ha crecido. “Toda la cadena de la carne está buscando un nuevo equilibrio a partir de la liquidación de vientres que se generó desde 2009/2010 y la pérdida de 12 millones de cabezas lo cual hizo que se aceleraran los ciclos de engorde basados en suplementación para satisfacer la demanda”, explicó Jorge Lizzi, líder de Ganadería de AACREA.

En ese nuevo esquema, la tasa de extracción de machos (faena anual sobre el total del rodeo) pasó del 65% en 2009 al 111% en 2020, implicando una gran incorporación de grano en la dieta de los animales y “una tensión en la demanda de granos por falta de back up de oferta”, contó Lizzi.

Con el encarecimiento del precio del maíz, “se empezó a sustituir grano por pasto y se empezaron a alargar los ciclos de producción, haciendo que caiga la oferta y aumenten los precios de la carne”, detalló el asesor. Sin embargo, en este sector también “hay mucho para crecer, un 50% o 60% más en producción de carne si hubiera algún incentivo”, consideró.

Otro de los destinos que podrían apuntalar la expansión del maíz es la producción de bioetanol. Hoy, en Argentina, el consumo de granos de esta industria “no llega al 3%, menos de 1,5 M tn”, indicó Manuel Ron, presidente de la compañía productora de etanol Bio4.

De acuerdo con el empresario, hay grandes posibilidades de crecimiento en este rubro: “Es una industria muy competitiva, genera un combustible renovable que podría ayudar a que los precios de los combustibles para el consumidor en los surtidores sean más accesibles”, argumentó. Además, sostuvo que “se podría aumentar el corte de naftas del 12% al 15% o 18% para generar más demanda, más industrias y más empleo en el interior del país”.

Al promover el uso local, según Ron, la industria del bioetanol permite obtener mejores precios para el maíz en zonas alejadas de los puertos, donde el cultivo podría ganar superficie. Y también “favorece el desarrollo de clusters ganaderos alrededor de las plantas debido a la burlanda que se genera como subproducto de la industria, la cual tiene mucha demanda para la alimentación animal”.

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