El gran dictador, la versión más polémica de Chaplin: amenazas de muerte, su primer diálogo y humor de alto riesgo

admin

27/03/2021

Un clásico, una de las películas más famosas de la historia del cine y con un mensaje que tiene más vigencia que nunca, El gran dictador, dirigida y protagonizada por Charles Chaplin, sigue dando que hablar, a poco más de 80 años de su estreno.

Ahora, una muestra que se expone en la casa (hoy convertida en museo) donde el genial actor pasó sus últimos 25 años de vida, en Suiza, revela nuevos secretos del filme, que tuvo su primera proyección el 15 de octubre de 1940, poco antes de que Estados Unidos entrara en la Segunda Guerra Mundial, que ya estaba sucediendo en Europa.

El gran dictador es considerada la película más arriesgada de Chaplin, por satirizar la figura de Adolfo Hitler en un contexto complicado. El filme fue, además, el primero en el que Chaplin entabló un diálogo, 

El gran dictador. La primera película hablada de Charles Chaplin.
El gran dictador. La primera película hablada de Charles Chaplin.

Realizar esa película, que resultó un alegato por la libertad y en contra del nazismo y cualquier totalitarismo, no fue sencillo para Chaplin quien, a pesar de que ya era una figura de renombre internacional, debió enfrentar dificultades financieras, presiones y hasta amenazas de muerte durante el rodaje.

En el filme Chaplin interpreta dos personajes: a Adenoid Hynkel, el dictador de Tomainia, inspirado en Adolf Hitler y a un barbero judío, muy parecido al dictador y perseguido por los nazis. Confundido con Hynkel, en el final de la película, el barbero pronuncia un discurso denunciando el odio y la intolerancia, y a favor de la libertad y la fraternidad humana que ya son un documento histórico.

En todo el filme, Hynkel habla en un idioma que suena como parecido al alemán y que Chaplin improvisaba mientras rodaba las escenas. Para eso, el actor había visto decenas de noticieros documentales de Hitler y copió sus arengas.

Mientras filmaba El gran dictador, en 1939, Chaplin recibió amenazas de muerte y dudó en estrenarla, por temor a poner más aún en riesgo a la población judía en Europa. Pero el entonces presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt, lo alentó para que finalizara el trabajo.

Gracias a las fotos, hasta ahora inéditas, que durante el rodaje tomó Dan James, asistente de Chaplin, se pueden conocer ahora detalles de esos días de filmación y de escenas que se rodaron pero nunca llegaron a formar parte de la película.

Entre ellas, se lo ve a Hynkel subiéndose a un dirigible de juguete, o jugando con un mono (la mascota de su esposa en la ficción) y también a un burro que debía hacer el saludo nazi con la cola.

Charles Chaplin en el personaje que lo hizo famoso. (Foto AFP)
Charles Chaplin en el personaje que lo hizo famoso. (Foto AFP)

Otro de los secretos del rodaje, conocidos gracias a esas fotos, develan que los tanques que aparecen en el final de la película saliendo de una pila de heno, en realidad eran miniaturas. Y también muestra que las escenas del inicio, donde se lo ve a Chaplin boca abajo en una avioneta, realmente fueron filmadas en esa posición.

El material expuesto en la casa museo de Chaplin no hace más que confirmar el hecho de que El gran dictador fue una película adelantada a su tiempo en la que, como pocos, el artista inglés, demostró que se puede hacer humor aún con una historia y personajes siniestros.

Orgulloso de su trabajo, sin embargo, años después de estrenada y con las consecuencias que dejó la Segunda Guerra Mundial, Chaplin admitió que si en el momento de filmarla hubiera sabido de las atrocidades que cometería el régimen nazi contra los judíos, habría dudado en realizarla

Más allá de lo cinematográfico, muchos encontraron coincidencias del destino en el hecho de Chaplin filmara El gran dictador. El director inglés había nacido cuatro días antes (el 16 de abril) que el dictador alemán (el 20 de abri), en 1889 y los dos lucían un bigote similar.

Oona ONeill y Charles Chaplin durante los años en que el matrimonio vivió en Suiza.
Oona ONeill y Charles Chaplin durante los años en que el matrimonio vivió en Suiza.

La prensa de la época comparaba esos rasgos similares y Chaplin no tenía problema en comentar, siempre apelando al sentido del humor, que Hitler le había robado el bigote para ganarse la simpatía de la gente.

Por otra parte, El gran dictador también pasó a la historia por ser la primera película en la que el artista no interpretaba a su famoso personaje de vagabundo, con traje y sombrero bombín negros, y también por ser la primera en la que, luego de una carrera brillante en el cine mudo, tenía diálogos.

Cuatro años antes, en otro de sus clásicos, Tiempos modernos, Chaplin, en su rol de Charlot había utilizado la voz, pero lo había hecho cantando una canción en un idioma incomprensible, improvisado durante el rodaje.

A pesar de haber recibido nominaciones en cinco categorías para los premios Oscar, El gran dictador no se llevó ninguna estatuilla otorgada por la Academia de Hollywood. Y como dato curioso (pero previsible), en España fue prohibida y recién se estrenó en 1976, luego de la muerte del dictador Francisco Franco.

Conocido por su compromiso y su rebeldía, Charles Chaplin que se crió como un niño de la calle en Londres, donde nació, luego de una carrera que llegó a lo más alto como productor, guionista, actor y director, en los Estados Unidos, a principios de los años ’50, se exilió en Suiza, tras ser acusado de comunista en el contexto del macartismo en ese país.

En 1953 se instaló en Corsier-sur-Vevey junto a su esposa Oona O’Neill y los ocho hijos que tuvieron juntos. Allí vivió hasta su muerte en 1977.

“Luchemos por el mundo de la razón, un mundo donde la ciencia, el progreso, nos conduzca a todos a la felicidad“, decía el personaje interpretado por Chaplin en el famoso discurso final de la película. Palabras que, 80 años más tarde, no perdieron actualidad.

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E.S.

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