El maquillaje que idealiza al déspota

admin

28/03/2021

Lo sucedido en Formosa roza los ecos que condenamos todos los 24 de marzo, desde hace 45 años. La violación de los derechos humanos, la restricción del trabajo a la prensa, los centros de detención, la separación de bebés de sus madres y la represión policial.

Es la postal de la “Formosa de Insfrán”, leyenda que lleva a su protagonista montado desde hace 33 años en el poder. En el abuso del poder. El mismo dominio que justificaba el ministro de Gobierno provincial, Jorge Abel González, cuando decía: “Más firmes que nunca. En Formosa no se rinde nadie”, defendiendo la violenta represión contra los que rechazaban la dureza de las restricciones por el Covid-19.

Segundo día de protestas en Formosa. Foto El Comercial.
Segundo día de protestas en Formosa. Foto El Comercial.

Ese mensaje es, también, la estocada del “Vamos por todo” que la Justicia supo despuntar cuando se le ordenó a la provincia que “libere y reestablezca la libertad ambulatoria”. Así se quebraba uno de los brazos de la hegemonía que se creía perenne.

Yolanda, en su carta de hoy, escribió con todo el dolor el domingo 21 de marzo, a un suspiro de romper con las cadenas que tenían a una Formosa cautiva y anestesiada por la sumisión. “Hay muchas historias de profundo desgarro afectivo”, acusa la lectora por la imposibilidad de darle a su familiar el último adiós, y condenando los actos inhumanos que allí se cometieron, y que el Gobierno nacional ocultó con incalificable mudez.

 Esa violación de los DD.HH., ejecutada por el capricho del gobernador ultra K de Formosa, ya es noticia en todo el mundo. Es que al disimulo oficial lo delataron organizaciones de derechos humanos de EE.UU. que denunciaron los abusos.

No lo hizo Alberto Fernández, que desde sus giras por el interior maquillaba al déspota, idealizándolo como “uno de los mejores políticos… y seres humanos”.

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