El primer vegano argentino tenía fama de malo

admin

10/04/2021

Lo que se suele vislumbrar como vida sana, Martín Karadagian, el titán de Titanes en el Ring, lo vio como el “mal”. ¿Algún inconveniente con el glifosato de la lechuga? ¿Problemas del campeón con las dietas balanceadas?

Un monstruo debía ser. Si era planta, planta carnívora. Esa clase de experiencia primitiva que nada tiene que ver con la civilización. 

Martín Karadagian estaba tan pero tan adelantado a su tiempo que ni siquiera sabía el significado de la palabra competir: inventó la publicidad subliminal, sin tampoco saber qué quería decir subliminal.

Dice la canción: "Es el palo borracho/es un hombre vegetal/él no tiene sentimientos/sólo sabe hacer el mal".
Dice la canción: “Es el palo borracho/es un hombre vegetal/él no tiene sentimientos/sólo sabe hacer el mal”.

Visionario de los de antes, creó personajes a la medida de las marcas que lo sponsoreaban: Gran Pan, Yolanka (yogur), Dink-C (jugo), STP (lubricante).

Inventó un genial espectáculo de multitudes. Y también -acá se dice todo- trató de demonizar a la hierba y los brotes verdes mucho antes de que un grupo de veganos invadiera la pista en la Rural y los gauchos los corrieran con caballos y rebenques.

¿Qué fue lo que intuyó el incomprendido Martín? Cuando desaparece la idea del bien y del mal, queda la naturaleza y toda su violencia.

Es el palo borracho/es un hombre vegetal/él no tiene sentimientos/sólo sabe hacer el mal/No es ni hombre ni animal/Ha nacido en la tierra, en la selva tropical…

El Hombre Vegetal torció su maléfico destino pese a las intenciones de Martín Karadagian.
El Hombre Vegetal torció su maléfico destino pese a las intenciones de Martín Karadagian.

El Hombre vegetal. Veganismo 1.0. La canción, una de las más pegadizas de la troupe, se puede escuchar en el disco de Titanes de 1982, donde el Campeón del Mundo aparece en un primerísimo primer plano con una malla de color a-ma-ri-llo.

Recuérdese que años más tarde, el rabino Bergman le rindió un cálido homenaje cuando, siendo ministro de Ambiente de Cambiemos, tuvo la feliz ocurrencia de subir a las redes una foto suya disfrazado de verde. “Soy un hombre hoja”, dijo para concientizar sobre el cambio climático.

En la tapa de ese LP, detrás de Don Martín están las figuras del momento: El hombre vegetal, Saturno 2021 y el Androide.

El Hombre Vegetal, la canción

El tema figura en el álbum de Titanes en el Ring.


Lo raro es que en un círculo que no termina de cerrar, el personaje logró modificar su destino vil gracias a una presunta vibra de clorofila que, al margen del grueso enunciado de la canción compuesta por Horacio Malvicino, hizo que los chicos pusieran al Hombre vegetal a la altura de un Caballero Rojo.

Entre Tarzán y un alienígena, el Hombre vegetal también tenía algo de yerba mate con palo. Fue concebido como un villano pero desde su debut, en 1982, pasó a ser uno de los personajes más queridos.

El disfraz lo hizo Natán Solans, quien se hizo famoso por estar detrás de los efectos especiales El pulpo Negro, miniserie de suspenso protagonizada por Narciso Ibáñez Menta.

El hombre vegetal germinó durante las charlas de escritorio de 1981, explica Daniel Roncoli, autor de El Gran Martín, algo así como el libro gordo de Titanes en el Ring.

Cuando el rabino Bergman le rindió un cálido homenaje.
Cuando el rabino Bergman le rindió un cálido homenaje.

Dice que pudo llamarse “El hombre verdura” y hasta “Hombre Lechuga”. El genérico “vegetal”, al parecer, corrió por cuenta de Rodolfo Di Sarli, locutor y cerebro del programa por detrás del corpore de Karadagian.

Ya desde los versos de la canción se lo pensó como un “personaje desleal”. Había que desprestigiarlo desde el vamos. Condenarlo de entrada, sin embargo, fue un tiro por la culta. La fuerza (natural) del personaje hizo que su reputación pudiera transformarse de inmediato.

“Si te fijás”, nos orienta Paulina Karadagian, hija y heredera de Martín, “en la descripción vas a ver que dice palo borracho. ¿Por qué? Porque de movida lo iba a personificar alguien gordito. A último momento, por una lesión, hubo que cambiarlo por otro luchador y eso hizo que la gente lo quisiera”.

-¿Vos decís que el aspecto modificó la respuesta del público?

-Pasaron cosas rarísimas con El Hombre vegetal. Por una lesión que tuvo El Aldeano, quien también iba a hacer de Hombre vegetal, el personaje debutó con otro luchador mucho más atlético, más estilizado. Lo del palo borracho que se imaginó la letra de la canción quedó como una anécdota. El reemplazante era alguien que sólo hacía algunos personajes enmascarados. Y al ser ágil, parece que la gente lo tomó como alguien bueno.

-Como si la letra de la canción estuviera de más…

-Nadie le prestó atención. Cuando salió al ring, se impuso y eso que pasó con El Hombre Vegetal ocurrió con muy pocos personajes en la historia de Titanes. Vos podés decidir para un lado, podés escribir que el personaje es “malo”, pero si el público decide otra cosa…

Roncoli nos informa que detrás del personaje estuvo Jesús María Diana (su volumen físico era lo que encajaba con la descripción rolliza del “palo borracho”). Sin embargo, quien finalmente lo talló torciendo su destino fue el escultural Juan José Di Cicca, inventor de “la enredadera”, suerte de madreselva hecha toma de catch.

Una fuente nos salpica diciendo que El Leopardo y el Hombre vegetal eran la misma persona. Que Di Cicca era multitasking. Que además fue Dink-C y El Androide. Hasta hizo de Caballero Rojo y de ¡La Momia!

De STP, Ulises El Griego y, ya sin máscara, años más tarde, de Mister Moto.

En la lógica de la troupe, el enmascarado, llegado el caso, resultaba prescindible. No cualquiera tenía el statu quo del Ancho Ruben Peucelle.

La versión original fue rolliza. De ahí lo de "palo borracho".
La versión original fue rolliza. De ahí lo de “palo borracho”.

Había debutado en la temporada clásica de 1977.

Roncoli: “El Hombre vegetal irrumpió el 23 de abril de 1982 nada más y nada menos que ante un carnívoro que esa noche se volvió vegetariano: Martín Karadagian”.

La gente de Brotes, una empresa de huertas urbanas, también se tomó el trabajo de opinar sobre el fenómeno. Los vegetales, mal que le pese a Martín (dondequiera que esté) deben ser buenos.

“Sabemos que el Hombre vegetal era una especie de mutante del Palo Borracho que nació en la selva tropical, aunque no se nos informa en cuál país. La letra del tema de presentación –dicen extrañados, perplejos– lo pintaba como alguien que “no tiene sentimientos” y “sólo sabe hacer el mal”.

-Paulina, ¿por qué tu papá imagino que un vegetal debía ser perjudicial?

Se pensó el personaje como un híbrido, un monstruo, alguien en un estado puramente salvaje. Creo que eso fue tomado de una leyenda que ahora no recuerdo bien, pero trataba sobre un protagonista que sólo se maneja de manera instintiva.

El Hombre vegetal debutó perdiendo ante Karadagian. Lúcido, al ver la sorda reacción del soberano, el gran Di Sarli hizo un malabarismo verbal y, cual poeta, dijo que había aparecido “un retoño de aquel que desramara” el Campeón del Mundo.

Se refería al eco imprevisto del nuevo personaje. Como nadie, Di Sarli comprendió que los vegetales, intervengan o no fertilizantes, herbicidas o pesticidas, siempre son buenos.

WD

Lo leiste en FMVoz

0 Comments

Dejá una respuesta