El secreto para envejecer con éxito podría estar en el intestino

admin

25/03/2021

Según un nuevo informe, el secreto para envejecer con éxito podría residir en parte en el intestino. El estudio revela que es posible predecir las probabilidades de tener una vida larga y saludable analizando los billones de bacterias, virus y hongos que habitan el tracto intestinal.

La nueva investigación, publicada en la revista Nature Metabolism, descubrió que, conforme las personas envejecen, la composición de esta compleja comunidad de microbios, conocida colectivamente como microbiota intestinal, tiende a cambiar. Y al parecer, cuanto mayor sea el cambio, mejor.

En las personas sanas, los tipos de microbios que predominan en el intestino en la adultez temprana constituyen una proporción cada vez menor del microbioma a lo largo de las décadas siguientes, mientras que el porcentaje de otras especies menos prevalentes aumenta. Pero en las personas menos sanas, según el estudio, ocurre lo contrario: la composición del microbioma permanece relativamente estática y las personas tienden a morir antes.

Los nuevos hallazgos indican que un microbioma intestinal que se transforma continuamente a medida que se envejece es un signo de envejecimiento saludable, dijo uno de los coautores del estudio, Sean Gibbons, especialista en microbioma y profesor adjunto del Instituto de Biología de Sistemas de Seattle, una organización de investigación biomédica sin fines de lucro.

“Muchas investigaciones sobre el envejecimiento están obsesionadas con devolver a las personas a un estado más joven o con hacer retroceder el reloj”, dijo.

“Pero aquí la conclusión es muy distinta. Quizá un microbioma que es saludable para una persona de 20 años no lo sea en absoluto para una de 80. Al parecer, es bueno tener un microbioma cambiante cuando se es viejo. Eso significa que los bichos que están en tu sistema se están adaptando adecuadamente a un cuerpo que envejece”.

Los investigadores no podían estar seguros de si los cambios en el microbioma intestinal ayudaban a impulsar el envejecimiento saludable o viceversa. Pero sí vieron indicios de que lo que ocurre en el intestino de las personas puede mejorar en forma directa su salud.

Descubrieron, por ejemplo, que las personas cuyos microbiomas cambiaban hacia un perfil singular a medida que envejecían también tenían niveles más altos de compuestos promotores de la salud en la sangre, entre ellos los producidos por los microbios intestinales que combaten las enfermedades crónicas.

Los científicos sospechan desde hace tiempo que el microbioma desempeña un papel en el envejecimiento.

La microbiota tiene impacto en la salud del organismo. Foto Shutterstock.
La microbiota tiene impacto en la salud del organismo. Foto Shutterstock.

Los estudios han descubierto, por ejemplo, que las personas de 65 años o más que están relativamente delgadas y son físicamente activas tienen mayor abundancia de ciertos microbios en el intestino en comparación con los ancianos que están menos en forma y son menos sanos.

Las personas que muestran indicios tempranos de fragilidad también tienen menos diversidad microbiana en el intestino. Al estudiar los microbiomas de personas de todas las edades, los científicos encontraron patrones que se extienden a lo largo de toda la vida.

La microbiota intestinal experimenta rápidos cambios conforme se desarrolla en los tres primeros años de vida. Luego permanece relativamente estable durante décadas, antes de experimentar gradualmente cambios en su composición cuando las personas llegan a la mediana edad, lo que se acelera hasta la vejez en quienes están sanos, pero se ralentiza o permanece estático en las personas menos sanas.

Aunque no hay dos microbiomas idénticos, las personas comparten en promedio alrededor del 30% de las especies bacterianas intestinales. Unas pocas especies particularmente comunes y abundantes conforman un conjunto “central” de microbios intestinales en todos nosotros, junto con cantidades más pequeñas de una amplia variedad de otras especies que se encuentran en diferentes combinaciones en cada persona.

Para comprender mejor lo que ocurre en el intestino a medida que las personas envejecen, Gibbons y sus colegas, entre ellos el Dr. Tomasz Wilmanski, autor principal del nuevo estudio, analizaron los datos de más de 9.000 adultos a los que se les secuenció el microbioma. Su edad oscilaba entre los 18 y los 101 años.

Alrededor de 900 de esas personas eran ancianos que se sometían a revisiones periódicas en consultorios médicos para evaluar su salud. Gibbons y sus colegas descubrieron que en la mediana edad, a partir de los 40 años aproximadamente, las personas empezaban a mostrar cambios claros en el microbioma. Las cepas más dominantes en su intestino tendían a disminuir, mientras que otras cepas menos comunes se volvían más prevalentes, lo que hacía que sus microbiomas divergieran y fueran cada vez más diferentes de los de otros en la población.

“Lo que descubrimos es que, a lo largo de las distintas décadas de la vida, los individuos se alejan unos de otros: sus microbiomas se vuelven cada vez más particulares“, afirma Gibbons.

Las personas que presentaban más cambios en la composición microbiana tendían a tener mejor salud y una mayor longevidad. Tenían mayores niveles de vitamina D y menores niveles de colesterol LDL y triglicéridos, un tipo de grasa en la sangre. Necesitaban menos medicamentos y gozaban de mejor salud física, con mayor velocidad al caminar y mayor movilidad.

Los investigadores descubrieron que estos individuos “singulares” también tenían en la sangre niveles más altos de varios metabolitos que son producidos por los microbios intestinales, incluyendo los indoles, que han demostrado reducir la inflamación y mantener la integridad de la barrera que recubre y protege el intestino.

En algunos estudios, los científicos han comprobado que la administración de indoles a ratones y otros animales los ayuda a mantenerse jóvenes, permitiéndoles ser más activos, móviles y resistentes a las enfermedades, las lesiones y otras tensiones de la vejez.

Otro de los metabolitos identificados en el nuevo estudio es la fenilacetilglutamina. No está claro qué hace exactamente este compuesto. Pero algunos expertos creen que favorece la longevidad, porque las investigaciones han demostrado que los centenarios del norte de Italia suelen tener niveles muy altos de este compuesto.

Wilmanski descubrió que las personas cuyo microbioma intestinal no sufría muchos cambios a medida que envejecían tenían peor salud. Tenían el colesterol y los triglicéridos más altos y niveles más bajos de vitamina D. Eran menos activos y no podían caminar tan rápido. Utilizaban más medicamentos y tenían casi el doble de probabilidades de morir durante el periodo de estudio.

Los investigadores especularon que algunos microorganismos intestinales que podrían ser inocuos o incluso beneficiosos en la adultez temprana podrían volverse perjudiciales en la vejez.

El estudio descubrió, por ejemplo, que, en las personas sanas que experimentaron los cambios más drásticos en la composición del microbioma, se produjo un fuerte descenso de la prevalencia de las bacterias llamadas bacteroides, que son más comunes en los países desarrollados, donde la gente come muchos alimentos procesados llenos de grasa, azúcar y sal, y menos frecuentes en los países en desarrollo, donde la gente tiende a comer una dieta más rica en fibra.

Según Gibbons, cuando no se dispone de fibra, a los bacteroides les gusta “masticar mucosidad”, incluida la mucosa protectora que recubre el intestino.

“Tal vez eso sea bueno cuando se tienen 20 o 30 años y se produce mucho moco en el intestino”, dijo. “Pero a medida que envejecemos, la capa de moco se adelgaza y tal vez necesitemos suprimir estos bichos”.

Si esos microbios atraviesan la barrera que los mantiene dentro del intestino, es posible que desencadenen una respuesta del sistema inmunitario. “Cuando eso ocurre, el sistema inmunitario se vuelve loco“, dijo Gibbons.

“Tener esa capa de moco es como tener una barrera que mantiene una tregua que nos permite vivir felizmente con nuestros microbios intestinales y, si ella desaparece, comienza una guerra” y podría desencadenar una inflamación crónica.

Cada vez más, se cree que la inflamación crónica es la base de una amplia gama de dolencias relacionadas con la edad, desde las enfermedades cardíacas y la diabetes hasta el cáncer y la artritis.

Una forma de evitar que estos microbios destruyan el revestimiento del intestino es darles algo más para picar, como la fibra de alimentos integrales nutritivos como los porotos, los frutos secos, las semillas y las frutas y verduras.

Otros estudios han demostrado que la dieta puede tener un efecto importante en la composición de la microbiota. Aunque la nueva investigación no analizó en profundidad el impacto de los diferentes alimentos en los cambios del microbioma a medida que envejecemos, Gibbons dijo que espera examinar eso en un estudio futuro.

“Tal vez sea posible preservar la capa de mucosa intestinal del envejecimiento aumentando la cantidad de fibra de la dieta”, dijo Gibbons. “O podríamos identificar otras formas de reducir la abundancia de bacteroides o aumentar la producción de indoles a través de la dieta. Estas son intervenciones futuras no muy lejanas que esperamos probar”.

Mantenerse activo favorece un microbioma saludable. Foto ilustrativa Shutterstock.
Mantenerse activo favorece un microbioma saludable. Foto ilustrativa Shutterstock.

Consejos

Mientras tanto, dijo, su consejo para las personas es tratar de mantenerse físicamente activas, lo que puede tener un efecto beneficioso en el microbioma intestinal, y comer más fibra y pescado y menos alimentos altamente procesados.

“Desde que comencé a estudiar el microbioma, como mucha más fibra”, dijo. “Los alimentos integrales, como las frutas y las verduras frescas, tienen todos los carbohidratos complejos que a nuestros microbios les gusta comer. Así que, cuando te alimentes, piensa también en tus microbios”.

Por Anahad O’Connor. The New York Times. 

Traducción: Elisa Carnelli

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