En materia previsional, falta una discusión franca y honesta

admin

19/09/2021

Aunque no goce de la misma popularidad que otras efemérides, cada 20 de septiembre se conmemora en Argentina el “día del jubilado y la jubilada”, en homenaje a la sanción de la primera ley previsional que tuvo nuestro país.

Desde aquella primera norma, el sistema previsional pasó por innumerables reformas, contra-reformas, procesos judiciales, cambios de modelos y paradigmas. Hoy, a 117 años de su creación, presenta resultados exitosos. Pero también enfrenta serios desafíos.

Las virtudes del sistema previsional argentino son muchas, como muchos son sus problemas. En las últimas dos décadas se avanzó de manera significativa en un consenso para que toda la población mayor reciba protección económica más allá de cuál haya sido su inserción en el mercado de trabajo, y en la actualidad más de un 95% de los adultos mayores de 65 años tiene un beneficio previsional.

Sin embargo, apenas 1 de cada 4 cuenta con un beneficio otorgado a través del régimen general del sistema, mientras que el resto accedió a través de reglas especiales o regímenes de excepción (en muchos casos temporales), lo que evidencia la alta fragmentación y la inequidad del sistema en su conjunto.

Hoy existen más de 100 regímenes de excepción, que cubren desde educadores y mineros hasta bailarines clásicos o medallistas olímpicos, y que explican casi un 40% de los beneficios y un 55% del gasto previsional total. Esto, junto al número de beneficiarios/as jóvenes y de personas con más de un beneficio, hace que Argentina dedique a los distintos esquemas previsionales el doble de lo que gastaría si diese a cada ciudadana o ciudadano mayor de 65 años un haber equivalente a la jubilación promedio de ANSES.

Al problema de los regímenes de excepción, se suma la alta volatilidad normativa, que genera confusión, burocracia y litigiosidad.

El caso más paradigmático es quizá la movilidad previsional, un tema menor en otros países pero que en Argentina pasó por seis reglas diferentes durante los últimos 20 años, con conflictos que incluyeron fallos de la Corte Suprema de Justicia y batallas campales en el Congreso sin que ninguno lograra el muy sencillo objetivo de mantener el poder adquisitivo de los beneficios (esto es, ni aumentarlo ni reducirlo: mantenerlo).

Consolidar un sistema previsional creíble requiere acuerdos que prioricen los objetivos de protección en un marco sostenible. Si quienes sugieren avanzar en la consolidación de derechos son tildados de populistas irresponsables y quienes proponen atender las restricciones financieras son acusados de genocidas, será casi imposible generar espacios donde se formulen propuestas factibles y se construyan consensos deseables.

Desde CIPPEC trabajamos para identificar los desafíos centrales que afectan el sistema previsional argentino, en un intento por contribuir al debate con información rigurosa que explique las opciones de política con sus ventajas y riesgos.

Temas como la movilidad previsional, los regímenes de excepción, el rol del ahorro voluntario, los impactos macroeconómicos, la (in)equidad de género, los impactos redistributivos, el rol de los esquemas no contributivos y la duplicación de beneficios merecen una discusión informada, pública y honesta. En el día del jubilado y la jubilada, propongámonos como sociedad y Estado empezar a dar ese debate.

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