Ewan McGregor no sabía quién era Halston, y ahora se luce componiendo al diseñador en Netflix

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18/05/2021

Cuando Ewan McGregor era sólo un chico en un tranquilo pueblo de Escocia en los años 70, a 5.000 kilómetros de distancia, en una casa de la calle 63 Este de Manhattan, Roy Halston Frowick vivía a base de papas al horno con caviar beluga, vodka Stolichnaya helado, chicos de alquiler y montículos de cocaína apilados en ceniceros de plata de Elsa Peretti.

“Nunca había oído hablar de él”, dijo por Zoom un barbudo McGregor desde su casa de Los Ángeles. “No conocía a Halston en absoluto”.

Entonces, el actor obtuvo el papel del hombre con un solo nombre, el hombre que estuvo en el centro de una era alocada y trágica en Nueva York, el hombre que es conocido como el primer diseñador de moda de los famosos en los Estados Unidos.

"Se trata de un hombre que cree absolutamente en quién es" dice McGregor sobre Halston.
“Se trata de un hombre que cree absolutamente en quién es” dice McGregor sobre Halston.

Y McGregor, que ahora tiene 50 años, se obsesionó tanto con Halston en la miniserie homónima de Ryan Murphy, que acaba de estrenar Netflix, que a veces creía ser Halston, que él había sido quien diseñó el sombrero pillbox de Jackie Kennedy para la toma de posesión.

“Hubo pequeños momentos”, dijo McGregor, “en los que sentía: ‘Ah, ése era él’. Había una pequeña grosería, un poner los ojos en blanco o algo así en que sentía que era él”.

Es un papel complicado, ya que tiene que hacer de alguien que hace de alguien. Como Gatsby, Halston, que creció en Indiana, se creó a sí mismo. Se echó el pelo hacia atrás, se bañó en bronceador de Guerlain, se calzó anteojos de sol oscuros, se puso un sweater de cuello alto negro y adoptó una forma de inglés continental.

Halston solía intercambiar chismes y reír con su asistente Tom Fallon mientras iban al trabajo, cuando el diseñador era sombrerero de la tienda Bergdorf’s, al principio de su carrera. Luego, en cuanto atravesaban las puertas giratorias, su voz y talante cambiaban. “Hal-ston había llegado”, recordaba Fallon en un documental.

Por muy famoso que se hiciera el diseñador, por muy altanero y elegante que pareciera, nunca perdió la sensación de ser un outsider. En la serie, “H”, como se lo conoce, define a los miembros de su círculo íntimo diciendo que son “un poco como barquitos perdidos en el mar… un conjunto de maricas y frikis y chicas que aún no han crecido”.

Matt Tyrnauer, que realizó un documental sobre Studio 54, comparó a Halston con Cole Porter, que también era de Indiana. “Dos Hoosiers (nativos de Indiana) que tomaron Manhattan y definieron a ‘la bella gente’ en sus respectivas generaciones”, dijo. “Ambos muy abiertos respecto de sus inclinaciones sexuales y ambos emblemáticos de la necesidad de los gays de huir y hacer realidad sus sueños cosmopolitas”.

La serie de Murphy explora las volátiles relaciones de Halston con Víctor Hugo, un escort que fue su compañero durante largo tiempo, y con Peretti, su modelo y diseñador de joyas que estuvo enamorado, en vano, de él.

McGregor, que mide 1,70 metro, se esforzó por alargarse hasta la altura de Halston, cuyo enorme ego y porte regio lo hacían parecer más alto que su 1,80 metro, con la ayuda experta de la diseñadora de vestuario y el director de fotografía.

“Siempre me molestaba no tener sus manos, porque él tiene unos dedos preciosos, largos y elegantes, y yo no”, dijo McGregor. “Cuando hacía las escenas donde prendía alfileres y drapeaba telas, me molestaba un poco no poder actuar sus manos”.

McGregor está ahora en una galaxia muy lejana filmando la serie televisiva de Obi-Wan Kenobi para Disney+, pero Halston lo persigue. “Me encantaba ser él. Era muy divertido”.

No tan divertido como el Halston real, ya que McGregor fumaba cigarrillos de té verde en lugar de los True, esnifaba Inositol, una especie de suplemento vitamínico, en lugar de cocaína boliviana y, debido a las restricciones por el COVID, evocaba la fiebre de la música disco con sólo 48 extras en las escenas de Studio 54.

Halston, la miniserie de Netflix aborda la vida del diseñador de moda. Se estrenó el viernes 14.
Halston, la miniserie de Netflix aborda la vida del diseñador de moda. Se estrenó el viernes 14.

“La parte de mí que es fumadora pensaba: ‘Muy bien, genial, puedo volver a fumar mientras interpreto a Halston‘”, dijo, con su sonrisa pícara. Pero “los cigarrillos de té verde son horribles”.

Un nuevo nivel de lo cool

Cuando los que conocieron a Halston en su época de esplendor se enteraron de que McGregor había sido elegido para el papel, enarcaron sus cejas bien perfiladas. No se imaginaban al chico rudo y desgarbado al que le gusta andar en moto y blandir espadas láser como el diseñador más grandioso, que improvisaba caftanes de batik, les doraba la píldora a las matronas de la alta sociedad con un buffet de vestidos envolventes de microfibra y despachaba un avión de Manhattan a Montauk con un almuerzo de mariscos.

Pero cuando vieron los avances, tuvieron la sensación de estar viendo realmente a Halston.

“Ese escocés lo consiguió”, dijo André Leon Talley, autor de The Chiffon Trenches (Las trincheras de gasa). “La forma en que gira con el cigarrillo colgando entre los dedos y dice ‘Baa-len-cia-aaaaa-ga’ de manera casi musical, con la ‘B’ flotando en el aire, era tan perfecta”.

“Lloré”, dijo Talley, que por aquel entonces trabajaba en la revista Interview de Andy Warhol y era habitué de Studio 54 y de la guarida gris superelegante de Halston, mientras observaba esa escena dionisíaca.

“La historia te cuenta el ascenso del sueño americano y la ruina del sueño americano. Era como Cary Grant, uno de los mayores talentos, a la altura de Saint Laurent. Vestía a Jackie Kennedy, Lee Radziwill, Lauren Bacall. Luego voló demasiado cerca del sol, el mito de Ícaro. El sexo, las drogas y la promiscuidad lo arruinaron, esa Sodoma y Gomorra en el balcón y el sótano de Studio 54. Ese prostituto venezolano fue su perdición”.

Se refería a Víctor Hugo, quien, al igual que Halston, se inventó a sí mismo y se dio un nuevo nombre, un juego de palabras con su anatomía. “Créame, no leía literatura francesa”, dijo Talley. “Era un estafador que se aferraba como un parásito, como un crustáceo a un barco”.

En una escena, Halston lleva el suspensor de Hugo a un perfumista como inspiración para su primer perfume (con frasco diseñado por Peretti).

Algunos, como Warhol y Anjelica Huston, disfrutaban de la osadía de Hugo, que se autodenominaba “asesor artístico” de Halston y diseñó las vidrieras de la tienda de Halston de forma ecléctica como la escena de un crimen o un maniquí en trabajo de parto.

Ewan McGregor también será protaognista en el otro gigante del streaming, Disney+, con Obi-Wan Kenobi, del universo Star Wars.
Ewan McGregor también será protaognista en el otro gigante del streaming, Disney+, con Obi-Wan Kenobi, del universo Star Wars.

Valerie Steele, directora y curadora principal del museo del Instituto Tecnológico de la Moda, dijo creer que los excesos de Halston atentaron contra su éxito en el panteón de la moda.

“Creo que, en cierto modo, el caos de la escena de Studio 54 nos ha llevado a no valorar a Halston tanto como deberíamos”, dijo. “Creo que fue uno de los grandes diseñadores”. (De hecho, Halston estará presente en las dos partes de la próxima exposición del Instituto del Traje del Met sobre la moda estadounidense).

Hay más historias increíbles de Halston de las que caben en la serie: Ali MacGraw me contó que le compró su vestuario al diseñador para promocionar Love Story en París y Londres. Recordó que se preparaba antes de una gala benéfica para la reina y se dio cuenta de que no lograba que su vestido negro de Halston le quedara bien.

“No importaba cómo lo girara, mis pechos colgaban”, recordó, diciendo que estaba “pasmada”. Mientras el pánico aumentaba y abajo ya estaba el auto que la esperaba, se puso la única otra prenda que llevaba consigo, unos pantalones negros de raso (que no pasaron el examen de los periodistas de los tabloides británicos).

Su entonces marido, Bob Evans, se enojó y llamó a Halston. Al regresar a Nueva York, MacGraw fue convocada al salón. Acompañado por dos asistentes, Halston le indicó lánguidamente que se pusiera el vestido y “lo diera vuelta”.

En esta entrevista con The New York Times, McGregor habla de todo, incluídas sus cuatro hijas.
En esta entrevista con The New York Times, McGregor habla de todo, incluídas sus cuatro hijas.

“Y, por supuesto, era perfecto”, dijo MacGraw. “Fue humillante. Le envié muchas docenas de tulipanes rojos y amarillos con una tarjeta que decía, obviamente: ‘El amor significa no tener que pedir nunca perdón’“.

Huston me contó que fue a cenar a casa de Halston cuando estaba de visita en Nueva York, seis meses después de haberse mudado a Hollywood. Llevaba un vestido que era una imitación de un Halston que había comprado en una tienda de Sunset Boulevard. “Entré por su puerta y me dijo: ‘¡Por Dios!’ y envió a uno de sus chicos al piso de arriba a buscar un rollo de tela con el que me envolvió para la cena”, recuerda. “Me dio mucha vergüenza”.

Desde el interior de Calvin Klein

McGregor se preparó para el papel tomando el té con Minnelli, que era la mejor amiga de Halston, y viendo obsesivamente Project Runway También trabajó con la diseñadora de vestuario del programa, Jeriana San Juan, para aprender a drapear, prender alfileres y cortar telas. Como Halston odiaba la ropa interior en sus modelos, la colocación de alfileres no estaba exenta de peligros.

“Me compré una máquina de coser”, dijo el actor. “Hice un poco de costura y conseguí, ¿cómo es que lo llaman? ¿Un maniquí? Tenía uno de esos. Tenía algunas telas. Compré algunos libros”.

Intentó hacerse unos pantalones. “Estudié los pantalones que tenía”, dijo. “Los ponía del revés y trataba de entenderlos”. Hizo el primer bolsillo y estaba muy impresionado consigo mismo. Pero cuando puso el segundo bolsillo, se dio cuenta de que uno estaba del lado de afuera y otro de adentro.

“Eran geniales. Tenían algo de japonés. Muy actuales, pensé”. Pero había usado una lana azul tan pesada que le picaban demasiado.

A diferencia de su personaje, que se pasea con largos abrigos trench de lana roja, crema y negra, pantalones rojos y cárdigans de cachemira, el actor se viste en el día a día con ropa canchera e informal.

“Ewan tiene un gran sentido de la moda, tiene mucho estilo”, dijo Baz Luhrmann, que dirigió a McGregor en Moulin Rouge en 2001, una época en la que el actor estaba “en su momento más rebelde”.

Cuando se le pidió que describiera lo que llevaba puesto en Zoom, McGregor se sacó el sweater azul para mirar la etiqueta de su remera, mostrando la parte superior de su ropa interior de Calvin Klein por sobre los pantalones.

Fue un momento divertido, dado el desprecio que Halston sentía por el joven rival que le pisaba los talones. En una escena de la serie, Halston llama a Calvin Klein “aficionado” y se mofa: “Hay algo tan Long Island en todo eso”. En otra, lanza un vaso de whisky a la pantalla del televisor cuando Brooke Shields ronronea: “¿Quieres saber qué se interpone entre mis Calvin y yo?”.

McGregor se rio de su improvisado comentario sobre la moda. “Llevo una remera a rayas de corte recto de Buck Mason”, dijo. “Llevo unas zapatillas sin cordones para interior y exterior de huckberry.com. Es una página web increíble. Estos pantalones no tengo ni idea de dónde los he sacado, pero son como un pantalón con tira para fruncir. No tienen bolsillos y son de lona”.

Sus dos hijas mayores –tiene cuatro hijas con su ex esposa, Eve Mavrakis, directora de arte- siguen sus pasos en cuestión de estilo. Clara, de 25 años, y Esther, de 19, protagonizaron juntas un anuncio de Fendi en 2018. Clara es modelo de Wilhelmina.

“Son preciosas, ¿verdad?” dijo McGregor. “Pude visitarlas en una sesión de fotos que ambas hicieron juntas en Nueva York”. Después de tantos años en los que lo acompañaron, dijo, fue “genial” estar de visita en su mundo. “De hecho, salí a comprarles unos sándwiches. No había catering”.

La vida familiar de McGregor fue comidilla para la prensa hace unos años, cuando él y Mavrakis se separaron tras 22 años de matrimonio.

El actor mantiene ahora una relación con Mary Elizabeth Winstead, la coprotagonista de la tercera temporada de Fargo. Su trabajo interpretando a ambos hermanos Stussy le valió un Globo de Oro en 2018.

Tanto Clara como Esther expresaron su consternación por la separación en las redes sociales. En 2019, Clara también escribió un post en Instagram sobre la rehabilitación que realizó para superar su adicción al Xanax que se ha convertido en un proyecto fílmico, con su padre como productor, según The Hollywood Reporter.

Le pregunté a McGregor cómo influyeron en su interpretación de Halston sus propias experiencias con la adicción.

“Llevo mucho tiempo sobrio y es algo que me interesa”, dijo. Y agregó: “Es parte de mi vida en lo que hace a estar sobrio y a haber luchado con la adicción”.

Para The New York Times

Traducción: Elisa Carnelli

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