Fósforo, una estrella en el salto fertilizador de 2020

admin

23/01/2021

En un 2020 en el que se consolidó el uso de fertilizantes, con 5 millones de toneladas aplicadas, un 7% más que en 2019, se destacó el crecimiento de las aplicaciones de fósforo, particularmente con una primera dosis al voleo en invierno (70%) y el resto al momento de la siembra.

“Eso implica un mejor entendimiento del manejo de la tecnología y permite hacer dosis de alto rendimiento en soja”, señaló la directora ejecutiva de Fertilizar Asociación Civil, María Fernanda Gonzalez Sanjuan, quien explicó que una primera aplicación al voleo en invierno evitar complicaciones operativas, porque “el carro de la sembradora lleva una tolva y atrás va otra con fertilizante. Si se pretenden sojas de alto rendimiento, por cada tolva de semilla hay que aplicar dos de fertilizante, entonces al llegar a la cabecera hay que cargar nuevamente fertilizante porque el cajón de la sembradora no da abasto”.

La solución encontrada, teniendo en cuenta que “el fósforo no se mueve” es hacer esa primera aplicación al voleo y a la hora de sembrar se pone el 30% restante en la línea, como un arrancador. “Así se logra mejorar el sistema y es la señal de cómo el productor comienza a comprender cómo funciona el fósforo”, afirmó González Sanjuan.

María Fernanda González Sanjuan, directora ejecutiva de Fertilizar, destacó que el incremento de volúmenes de fertilizantes aplicados se produjo con mejoras de manejo y Buenas Prácticas Agrícolas.
María Fernanda González Sanjuan, directora ejecutiva de Fertilizar, destacó que el incremento de volúmenes de fertilizantes aplicados se produjo con mejoras de manejo y Buenas Prácticas Agrícolas.

La especialista destacó ante Clarín que “si hay buena humedad, al principio la planta arranca muy bien y genera mucha hoja, que es como el motor de la máquina y es lo que después va a juntar mucha energía y nutrientes y lo va a mandar al grano”.

¿Qué pasa en campañas secas como la actual?

“El problema es si a mitad de camino la planta no recibe agua, porque tiene mucho follaje para mantener. Para que ello suceda tiene que haber un estrés hídrico muy severo. Una sequía como la de 2018 sería muy dañina, pero la actual no parece tan extrema ni tan generalizada, porque hay zonas que recibieron lluvias que vinieron muy bien, aunque está claro que en otros casos no son suficientes”.

-¿Qué particularidades presenta este nutriente?

-El fósforo es un nutriente distinto, tiene un ciclo cerrado, no lixivia, no evapora, no se mueve. Entonces cuando se tiene una buena relación de precios y buscas una oportunidad de dinero, el fósforo se transforma en una muy buena inversión. Hemos visto despachos de fósforo anticipados con respecto al año pasado y suponemos que el productor identificó una buena relación de precios, vio esta necesidad de preservar el valor del peso y se calzó con insumos como el fósforo, que no tiene riesgo para el ambiente en dosis adecuadas.

-¿Hay otras cuestiones de manejo a destacar?

-Hubo un entendimiento del manejo de la tecnología y eso es lo que queremos destacar desde Fertilizar. Además de que el consumo aumentó, el productor está muy bien informado, aunque tenemos que sumar a otros porque algunos están rezagados. Pero en general hay información muy bien utilizada.

-¿Hay crecimiento y Buenas Prácticas?

-Todo indica, por las cifras preliminares, que el mercado 2020 estuvo en más de 5 millones de toneladas, un año récord, pero más que eso celebramos que hay un mayor entendimiento de la nutrición en general de parte del productor. También veremos cómo evolucionaron los análisis de suelo; todo indica que el crecimiento ha sido importante porque se comprendió mejor el marco productivo. Porque el crecimiento debe ser de la mano de las Buenas Prácticas Agrícolas. Sin información y sin cabal entendimiento todo esto es un problema, y todo ello es fundamental. Si no después vamos a gastar mucha energía en corregir errores.

-¿Cuánto inciden las rotaciones de cultivos?

-Es fundamental: que el productor mantuvo la rotación y eso tracciona mercado, porque las gramíneas son especies que llevan más fertilizantes que las leguminosas y el hecho de que el productor haya mantenido las hectáreas de gramíneas hace que el mercado de fertilizantes no se caiga. Pero lo más maravilloso de esto es el carbono que deja la gramínea y que no hay otra manera de incorporarlo. En el caso del trigo, hemos encontrado lotes con rendimientos de seis o siete mil kilogramos por hectárea. Veremos la calidad de esos trigos, que el nitrógeno que se puso haya sido suficiente para generar rendimiento en kilogramos y para generar proteína en calidad del trigo.

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