Goldman Sach se asocia con el mayor banco estatal chino

admin

17/07/2021

Los consumidores chinos gastaron U$S3,2 billones en 2012, que luego aumentaron a U$S4,7 billones en 2017, hasta trepar a U$S6,9 billones en el último trimestre de 2020, en una nítida línea ascendente. Esta trayectoria indica que su consumo sería superior al de EE.UU. este año, la primera economía mundial (U$S22,6 billones/25% del PBI global).

Es evidente que el consumo chino ha experimentado un vuelco histórico en los últimos 7 años, cuando alcanzó a 59% del PBI en 2020, tras representar 48% del producto en 2012. El cálculo del FMI (Fondo Monetario Internacional) es que el PBI nominal de la República Popular tendría el mismo tamaño que el estadounidense (medido en dólares) en 2027. Hoy el PBI chino asciende a U$S15,6 billones (17% del PBI global); y esta estimación la realiza el organismo internacional sobre la premisa de un crecimiento acumulado de 6,1% anual fundado en un 90% en el alza de la demanda interna.

Más importante todavía es que el nivel de consumo sería en 6 años equivalente al 74% del estadounidense, lo que significa que alcanzaría en términos absolutos una dimensión significativamente superior al norteamericano, con una diferencia de 25%/30%.

El cálculo del foro de Davos sobre el consumo chino es el siguiente: 22% de la población (324 millones de personas) tendría más de 60 años de edad en 2027, con ingresos per cápita que al ritmo de crecimiento actual de 8,1% anual ascendería a U$S20,000 por año en 2030.

Hay que agregar que los jóvenes adultos, todos profundamente digitalizados (China tiene 1.100 millones de usuarios de Internet), son nacidos y criados en una economía de elevado y creciente nivel de productividad, donde la regla es que la “economía digital” tiende a fusionarse con la economía real.

Hay que señalar, por último, que más de 70% de la población china sería urbana en 2027, y casi 90% lo lograría en 2030; y la regla es nítida: el consumo urbano es 3 veces el rural.

Estos datos estructurales son los que transforman al consumo de China en el principal indicador de la economía global en el siglo XXI, lo que implica que el resto de los índices mundiales tienden a asumir un criterio de subordinación, de relación entre lo esencial y lo accesorio.

La razón es esta: los sectores afluentes de la República Popular (con más de U$S22.000 anuales) fueron 82 millones de personas en 2015, que aumentaron a 137 millones en 2020, y treparían a más de 200 millones en 2030.

El resultado es que el consumo en China ya ha alcanzado un nivel medio/alto; y por lo tanto se concentra en los productos de alta calidad, en los que el precio adquiere un valor secundario. Es el denominado factor “premium”.

Estos productos serán importados en más de 40% en 2030, encabezados por los de lujo, de los cuales China es ya de lejos el primer consumidor mundial, y seguido por los viajes al exterior: los turistas chinos afuera de la República Popular fueron más de 150 millones en 2019, y treparían a 200 millones o más en 2030; y se caracterizan por gastar por viaje y por cabeza más que sus competidores alemanes o norteamericanos (U$S9.600).

Esta es la razón por la que JP Morgan Chase ha decidido comprar 100% de su negocio bursátil en la República Popular. JP Morgan estima que el total de los activos financieros de los mercados bursátiles chinos superarían U$S 70 billones en 2030 (3 veces el producto norteamericano); y lo mismo ha resuelto hacer Goldman Sachs, que son las 2 principales compañías financieras de Wall Street.

Goldman Sachs ha comprado también 100% de su negocio bursátil en China a su socio que es ICBC, uno de los 4 principales bancos estatales de la República Popular, que tiene más de 750 millones de clientes y activos por U$S2,5 billones.

El acuerdo Goldman Sachs/ICBC vincula a la principal entidad financiera de Wall Street con el mayor banco estatal de la República Popular.

En suma, la relación EE.UU/China es de competencia (muchas veces feroz como en el momento actual) y cooperación. Goldman Sachs/ICBC es una expresión acabada de esta última.

Un dato estratégico esencial a retener es que el mercado bursátil chino (Shanghai/Shenzhen) está completamente abierto a la inversión extranjera – vía Hong Kong – en los últimos 2 años.

Las grandes compañías de Wall Street tienen como prioridad la negociación de activos en renminbi, que está en pleno proceso de internacionalización (apertura/convertibilidad de las cuentas externas).

Un punto fundamental a advertir es que el núcleo de la estrategia de competencia por el poder mundial entre la República Popular y EE.UU. es la apertura completa y deliberada que realiza la primera de sus mercados, así como la búsqueda sistemática de la inversión de las grandes empresas norteamericanas.

La apertura de la economía china ante todo del sector crucial del mercado financiero y bursátil no es una excepción, ni mucho menos un rasgo de ingenuidad. Es la “estrategia de la Guerra Prolongada” formulada por Mao TseTung en su versión siglo XXI.

Lo esencial de esta estrategia – entonces y ahora – es colocar al tiempo primero, y luego al espacio, de su lado, en un mundo en completa e irreversible integración.

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